Stéfano es un inmigrante que trajo consigo a su familia con el propósito de realizar una Opera aquí, dado que la música era su sueño. Pero al contrario de muchos que vinieron a estas tierras, dejando tras de sí miseria o guerra, ellos vendieron todos sus bienes en una localidad cercana a Nápoles, apostando a esa ilusión de su hijo. Fracasó en su intento y por lo tanto todo se consumió, quedando en la ruina. Padres, hermanos y su propia mujer e hijos. En una vivienda miserable, comiendo de uno de los hijos de Stefano, que trabajaba, todo era pesadumbre. No hay respiro para el espectador, que dado las buenas actuaciones se conmueve y esa hora cuarenta se hace sentir. Excelentes trabajos de Levón, Davidovic y equipo. Pero pienso que gente joven que no tuvo cerca experiencias de inmigrantes, no sé si comprenderán la temática. Está muy lejano y quizá el texto mezclando un mal italiano y español (cocoliche) se pueda volver incomprensible.
Dirección: Juan Worobiov.
Elenco: Levón, Natalia Chiarelli, Andrés Papaleo, Andrea Davidovics, Roxana Blanco, Fernando Vannet, Oscar Serra, Gabriel Hermano.
Escenografía Paila Kolens,
Vestuario: Felipe Maqueira
Música original: Álvaro Pérez
Iluminación: Martín Rodrigúez
Maquillaje: Paula Gómez
Va en el Teatro Solís: viernes y sábados 21.00hs, domingos 19.30hs.
Imagen portada: teatrosolis.org.uy
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