En ocasión de la primer muestra de este año de este colectivo de gestión autónoma y a propósito del trabajo con Jorge Sepúlveda y Guillermina Bustos, de Curatoría forense – conversamos con Ana Ró, Ignacio Veliovich y Alicia Fornaro.
Egresados de Bellas Artes, con un sesgo común en la fotografía, y con la intención inicial de contar con un espacio para producción, rápidamente el colectivo viró hacia la creación de un espacio de arte para artistas emergentes y algunos consagrados.
A partir de la detección de un déficit de “sala seria” para artistas fundamentalmente emergentes, Pera apuntó a otros modos de legitimación y visibilidad que no pasen por vínculos o institucionalidad.
Ya en un tercer año de existencia apuntan a salir de una rutina de exposiciones mensuales, donde lo colectivo se relativiza bastante o llega a ser incluso una suma de individualidades. Apuntando a un mayor involucramiento de los artistas con el espacio, transitan este año crítico, para “ver lo que podemos generar en la escena local” “No somos montajistas”, dicen y por eso apuestan a estar de otro modo en el campo local del arte contemporáneo.
Señalan además que aún subsiste en artistas y docentes académicos, o de taller de arte, mucha resistencia al arte contemporáneo. La necesidad de la investigación y la lectura crítica de la realidad relativiza la esencialidad del manejo de lo técnico, pilar del arte no – contemporáneo.
El arte contemporáneo “encripta y democratiza a la vez”, dicen.
Proyecto muy querido y bienvenido por los artistas comienzan ya a resentir los enojos de quienes no son seleccionados y los imaginarios persecutorios de “cosa arreglada” y otros fantasmas, que a nuestro entender hablan también de la valoración del espacio.
Trabajar desde la idea de proceso y trabajo colectivo le da a esta muestra un cierre mejor logrado al tiempo que una experiencia curatorial desafiante. El curador definido al inicio como el “enemigo común” posibilitó la puesta en juego de lo colectivo. A pesar de esto artistas y curadores coinciden en entender la muestra como una suma de individualidades.
En este primer episodio de la Temporada 3 se trató de una primer experiencia de trabajo con curaduría externa, experiencia que continuará en próximas muestras de este espacio de arte. Al inicio, dicen no haberse sentido plenamente seguros de poder asumir ese rol ellos mismos, por lo que los primeros episodios no contaron con una intervención curatorial propiamente dicha; si bien aclaran siempre hay “gestos curatoriales”. De hecho las primeras muestras se definieron por lenguajes: collage, ilustración, dibujos, pintura etc.
Habiendo comenzado a funcionar en una tienda de muebles retro, Olika, en el marco del Barrio de las artes espacio pequeño, protegido, que casi habilitaba unicamente obra de tamaño pequeño el colectivo se mudó a un local que alojaba a un restaurant en Soriano y Ciudadela a partir de la gestión de Ana Knobel local de dimensiones y en estado de cierta precariedad; paso que ellos llaman “rotura” y que pretenden hacer trabajar en su propuesta.
Duelo necesario ayudado por un amigo arquitecto Rafael La Paz ; que les plantea que al tratarse, además, de un comodato lo hace un proyecto radical y vulnerable. Vecinos por elección de Casa Tomada, con una relación de tiempo con Proderechos.
Definido como “un conversatorio irregular y disonante”, el diálogo con Curatoría forense, en esta ocasión giró en torno a la violencia como poder, la provocación y el engaño así como la violencia de la interpretación en las relaciones con los otros, con un punto de inflexión en la idea de «falsos amigos» y malos entendidos; en el marco más general de tratar de entender y ubicarse en la escena local del arte contemporáneo.
El arte contemporáneo entendido como: “área de conocimiento, de conceptualización y de producción de lo real”, por Sepúlveda y Bustos, parece iniciar un nuevo ciclo en estos gestores locales que constituyen Pera de goma Esta muestra entendida como: “ un contingente de malos entendidos y soledades sin dioses posibles”, reunió a los artistas Sebastián Zelaya, Emilia Rojas, Natalia de León, Bruno Brandolino, Guillermo Contreres, Santi Grandal, Colectivo Expuesto, Andrea Uzal, Claudia Ugolini, Mónica Tomeo, Colectivo UNO, Ana Micenmacher, Cristian Alex Andrade Spilman y Luisho Díaz.
Queda por verse el efecto en el público de Pera de goma de estos cambios, aunque a juzgar por la cantidad de asistentes a este primer episodio, seguramente será positivo.