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Naza נז”א – Documental
Dirección
Yuval Abraham – Rachel Szor
Escritura
Yuval Abraham – Rachel Szor
Filmado por la noche desde los tejados de Tel Aviv, este documental de investigación examina las víctimas civiles de las operaciones militares de Israel en Gaza y los sistemas detrás de los asesinatos selectivos de palestinos.
Fuente video imdb.com
NAZA (en hebreo: נז”א) es un documental británico de 2026 escrito y dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor. Documenta la matanza masiva y sistemática de civiles palestinos perpetrada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante la guerra de Gaza. NAZA es un acrónimo militar derivado del término hebreo nezek agavi (נזק אגבי), y utilizado por las fuerzas israelíes para indicar el número de civiles que se espera que mueran en un ataque aéreo como daño colateral. La película utiliza cifras de víctimas basadas en informes de los medios activistas israelíes +972 Magazine y Local Call, junto con informes del periódico británico The Guardian, publicados entre 2023 y 2025.
La producción se rodó en Tel Aviv durante la guerra de Gaza y revela el papel de los funcionarios del gobierno israelí en la muerte de miles de civiles palestinos a través de veinticuatro entrevistas con agentes de inteligencia y soldados israelíes.
La película se estrenó a nivel internacional en la competición principal del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia el 10 de septiembre de 2026, donde logró una ovación en pie de 24,5 minutos, la más larga registrada en la historia del festival, en el cual ganó el Premio Especial del Jurado.
Sinopsis
A través de testimonios anónimos mediante la modificación de rostros y voces, la película recoge las declaraciones de veinticuatro oficiales de inteligencia militar y soldados israelíes que participaron en la guerra de Gaza. Las entrevistas, que tienen lugar por la noche en las azoteas de Tel Aviv, se alternan con imágenes de la vida cotidiana en la ciudad, creando un contraste entre el día a día en Israel y las consecuencias de los bombardeos en Gaza.
Las personas entrevistadas describen los procedimientos operativos, así como el uso de tecnologías de vigilancia y análisis automatizado de datos. En particular, dan testimonio del empleo del sistema de inteligencia artificial Lavender para la elaboración automática de listas de objetivos, del programa Homeland para las interceptaciones telefónicas y del procedimiento «Where’s Daddy», diseñado para localizar a sospechosos a través de las comunicaciones de sus allegados; asimismo, señalan que el número previsto de víctimas civiles se comunica en el marco habitual de los procedimientos operativos. Según estos testimonios, se priorizan los bombardeos nocturnos contra domicilios particulares, aceptándose de antemano cuotas específicas de bajas civiles —alrededor de veinte para objetivos de menor rango y hasta diez veces más para figuras de alto nivel—, al tiempo que se describe que el propio sistema Lavender presenta un margen de error superior al 15 %, lo que en algunos casos provoca la muerte de civiles sin que se alcance efectivamente el objetivo militar.
Varios testigos señalan que la prioridad del sistema es el volumen de objetivos alcanzados más que la precisión, mencionando en particular la definición de «zonas de aniquilación» donde cualquier presencia —incluida, en un caso, la de un adolescente que se había adentrado en ellas— se considera un objetivo legítimo. Entre los testimonios figura el relativo al uso de francotiradores contra civiles que intentaban conseguir alimentos; algunos relatan haber vivido esta experiencia, en ocasiones, como si fuera un videojuego.
En la película, ante la pregunta de si tales prácticas constituyen un genocidio, dos testigos utilizan explícitamente este término. El relato alterna entre las entrevistas y fragmentos de discursos de Benjamin Netanyahu basados en una retórica religiosa del bien y del mal, un extracto de la película Shoah (1985) de Claude Lanzmann proyectada en Tel Aviv, así como vídeos grabados por ciudadanos palestinos con sus teléfonos móviles tras los bombardeos, que dan testimonio de las consecuencias de los ataques sobre el terreno.
Contexto
Estos testimonios se basan en las investigaciones realizadas por el periodista y cineasta israelí Yuval Abraham sobre los programas de vigilancia masiva e inteligencia artificial integrados en las operaciones militares. Según las declaraciones de un ingeniero involucrado, la red de interceptación se remontaría al periodo posterior a 1967 y se habría perfeccionado progresivamente gracias a algoritmos predictivos. De acuerdo con dichas investigaciones, el sistema habría sido autorizado para su uso a gran escala unas dos semanas después de los ataques del 7 de octubre de 2023, con una tasa de precisión del 90 % reivindicada por sus creadores.
En la película, Abraham califica el elevado número de víctimas civiles de los ataques israelíes como una característica sistémica de las operaciones y cita datos del Ministerio de Salud de Gaza; este estima en más de 73 000 el número total de fallecidos entre la población palestina desde el inicio de las hostilidades —sin distinguir entre civiles y combatientes, aunque según datos del propio ejército de Israel el 83% de las víctimas mortales en Gaza son civiles—, representando las mujeres y los menores, según el mismo ministerio, cerca de la mitad del total de víctimas.
Producción
Realizada en secreto a lo largo de tres años, la película surgió de una iniciativa de Yuval Abraham y Rachel Szor; ambos llevaron a cabo las entrevistas por la noche en azoteas de Tel Aviv para proteger la identidad de los testigos (soldados, técnicos, pilotos de drones u oficiales de los servicios secretos israelíes), cuyos rostros y voces ocultaron posteriormente mediante alteraciones digitales. El inicio del proyecto coincidió con las represalias sufridas en Cisjordania por el codirector palestino Hamdan Ballal tras el éxito de No Other Land (2024), que documentó la violencia de los colonos israelíes contra las comunidades palestinas en Cisjordania y ganó el Premio de la Academia al Mejor Largometraje Documental.
El documental está coproducido por el diario The Guardian —con James Wilson y Jonathan Glazer entre los productores ejecutivos— en colaboración con +972 Magazine y Local Call. Szor se encargó de la dirección de fotografía y el montaje, mientras que la banda sonora fue compuesta por Micachu, autora de la música de La zona de interés (2023), película también producida por Jonathan Glazer. Es una producción británica.
Durante la presentación de la película en la Mostra de Venecia, los autores justificaron su decisión de transformar sus escritos de investigación en una obra visual y sonora impactante con el fin de despertar la conciencia internacional y combatir la deshumanización del conflicto. Abraham declaró haber aprovechado su acceso privilegiado a la sociedad israelí para documentar desde dentro la responsabilidad de las operaciones militares, mientras que el productor James Wilson reafirmó la distinción fundamental entre la identidad judía y la actuación del gobierno israelí.
Estreno
La película se estrenó a nivel internacional en la sección oficial a concurso de la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia el 10 de septiembre de 2026, donde compitió por el León de Oro. Es el único documental seleccionado para la competición principal del festival y su inclusión se confirmó apenas el 24 de agosto, tras evaluarse las preocupaciones de seguridad en torno a su proyección. Se anunció como una incorporación de última hora a la sección paralela «Perlak» de la 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián (del 18 al 26 de septiembre de 2026). Su estreno en Norteamérica tendrá lugar en la sección principal del Festival de Cine de Nueva York de 2026 (del 25 de septiembre al 12 de octubre). Su estreno comercial en los cines de Estados Unidos está previsto para el 30 de septiembre de 2026, con The Guardian y MK2 optando por la autodistribución. En España está previsto su estreno en salas el 9 de octubre.
La distribuidora francesa MK2 Films gestionará los derechos de venta a nivel mundial. Tras su estreno en cines, la película estará disponible para su reproducción de forma gratuita en streaming en The Guardian a partir de noviembre y sin límite de tiempo.
Respuesta del Gobierno de Israel
La película fue condenada por miembros del gobierno israelí, y las Fuerzas de Defensa de Israel negaron las acusaciones formuladas en el documental. El ministro de Cultura, Miki Zohar, pidió que se revocara la ciudadanía de los directores, acusándolos de cometer traición. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó de «impactante» la reacción ante la película y condenó la acogida positiva que tuvo en el Festival de Cine de Venecia, considerándola parte de una incitación antisemita de alcance mundial. El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, planteó la posibilidad de emprender acciones legales contra los cineastas, criticando la película por ser difamatoria y por formular «acusaciones graves y falsas contra soldados y comandantes de las FDI». El 23 de septiembre de 2026, Netanyahu respaldó la propuesta de Miki Zohar y anunció que está impulsando dos iniciativas legislativas: una para permitir la revocación de la ciudadanía de los israelíes que difamen a los soldados o al Estado en el extranjero, y otra para sancionar la difamación de Israel o de las FDI con multas de hasta un millón de séqueles.
Apoyo de cineastas y de organizaciones humanitarias
En septiembre de 2026, más de 200 cineastas israelíes firmaron una carta en apoyo a Yuval Abraham y Rachel Szor, los directores de NAZA, después de que el documental recibiera el Premio Especial del Jurado en la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y sus creadores se enfrentaran a crecientes críticas y amenazas. Entre los firmantes figuraban varios de los directores más destacados de Israel, incluidos Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad.
La petición afirmaba que «el papel fundamental del arte y el periodismo es servir de espejo a la sociedad en la que existen». Sus firmantes respaldaron a los cineastas en medio de una oleada de ataques, destacando especialmente las declaraciones del ministro de Cultura y Deporte de Israel, Miki Zohar, quien calificó la película de acto de «traición» y afirmó que buscaría revocar la ciudadanía israelí de los cineastas.
Ese mismo mes, más de cuarenta organizaciones israelíes dedicadas a los derechos humanos, la igualdad y la paz publicaron también una declaración conjunta en apoyo a los cineastas. En ella, se instaba a las autoridades a «poner fin a la ola de incitación y amenazas de violencia» contra Abraham y Szor. Entre los firmantes figuraban Combatants for Peace, B’Tselem, Paz Ahora, Breaking the Silence y Adalah.
La Asociación Internacional de Documentalistas publicó una carta en su sitio web instando al gobierno israelí a «retirar sus amenazas contra los cineastas Yuval Abraham y Rachel Szor», así como a «poner fin a la campaña pública de intimidación en su contra». Fuente wikipedia.org