Un piano, una guitarra, luces, percusión y Nahual, de 35 años, provocándonos una respiración asistida con sus cuerdas vocales.
Santiago Cossarini (Nahual) llegó a Montevideo en el año 2002.
Amó, creció, sintió. Conoció a su amigo Carlos en la calle, un linyera de Arenal Grande que contaba que a los 34 o 35 años la flor se abre y expulsa su aroma (Santiago ahora lo sabe). ¡Déjate llevar! –le decía –. ¡Estás en la edad de la experiencia!
Desde entonces, acumula historias, aprendizajes y personas. En su lista están: Caro, Marisa, Esmeralda, Clara Sol, su vecino Lucho y un largo etcétera.
Este navegante de la tierra dio el viernes su último concierto del 2015. Para ello, trajo consigo a Rulo, miembro de Bandecuerpo y músico de manos mágicas.
A los 19 años, un Nahual más inexperto e indeciso, le decía a su madre “estoy haciendo muchas cosas, pero todo bien adentro”. El Nahual de ahora explica que hay que jugar, que hay que apostar y que hay abrir las ventanas. ¿Y cómo hacerlo? Empezando con una propuesta al término de la función.
¿Resultado?
Todos le acompañaron en el escenario, niños, adultos, familiares, amigos y desconocidos. Todos cantaron De la tierra alrededor del piano que él tocaba. Convirtiéndose, así, en un solo cuerpo, en una sola masa, iluminando el cielo interno del Sodre.
Y es que… estábamos haciendo muchas cosas, estábamos sintiendo muchas cosas, pero todo… bien adentro.
Imagen portada: sodre.gub.uy

















