
Una nueva entrega de un fin de semana especial en Montevideo. Luego de pasar por diversas locaciones, el lugar ideal parece ser el Antel Arena. Accesible, prolijo, con mucho espacio y muchas facilidades para todo tipo de propuestas.
Si bien sabía que me iba a encontrar a una gran cantidad de gente -de todas las edades- con algún tipo de caracterización: desde caretas, gorros, simples remeras con logos o pegotines, hasta elaborados trajes de pies a cabeza, algunos evidentemente comprados y otros elaborados artesanalmente (con distintos resultados), pero todos con mucho amor y dedicación; lo que más me llamó la atención fue el COMPROMISO de quienes están en ese viaje.
Vi familias enteras, varias generaciones, caracterizadas en conjunto.
Vi familiares y amigos cargando equipaje y utilería para que los “personajes” puedan circular y lucirse con libertad, sin queja alguna.
Vi gente con elaborados maquillajes, con la piel pintada de verde, incluso a una que le estaban haciendo body painting en vivo.
Me crucé con una chica caracterizada de Toilet Bound Hanko Kun con el traje completo y hasta lentes de contacto que le cambiaban sus ojos. Por supuesto, el encuentro fue en el baño.
Vi gente “grande” cual gángster de Al Capone, con traje, tapado, sombrero y fusil de plástico al hombro. En grupito, por supuesto.
Vi muchísimas réplicas de armas blancas, la vedete: la Katana, que se debían contar por cientos dentro del recinto. No solo gente caracterizada… varias personas vestidas “de civil” portaban su katana en la mano o en el cinturón. Cuando consulté cuál sería el motivo de llevarla si no estás siendo un “personaje” me dijeron “si no es acá, ¿dónde?” Y tenían razón.
En un momento me preocupé cuando vi dos niños chicos (menores de 10) con sendas metralletas al hombro, acompañados de sus padres. Me llamó la atención porque pensé que es un mensaje un poco a contramano de todo lo que se veía, más del combate individual, cuerpo a cuerpo… Luego verifiqué que, despojados de sus abrigos invernales, tenían puesto uniforme militar con leyenda de Jurassic Park. Ya se sabe que a los dinosaurios no se les combate de cerca.
No voy a relatar todo lo que se podía hacer y ver en la convención porque es infinito y además hay mucho material al respecto. Simplemente enumerar lo que yo pude ver en unas horas del sábado.
Además de los cientos de personas caracterizadas, fue interesante ver como se mezclaban con las que no lo estaban, con total civilidad. Circulando por todos lados, en talleres, mesas de juego, en el baño o la cola de la cafetería, la mezcolanza era muy pintoresca.
Había decenas de lugares donde sentarse a jugar juegos de mesa, en nivel avanzado o amateur, amablemente explicado por personal en algunos casos voluntario. Es increíble la cantidad inmensa de juegos clásicos y nuevos que existen. Desde puzles en su nueva versión, juegos de tableros, cartas, dados, hasta “gladiadores de globo”. Por supuesto también había un taller para diseñar tu propio juego de mesa.
¿Los personajes más vistos? Seguramente los del amplio mundo del Animé, pero los superhéroes como Batman, Wolverine y hasta la Mujer Maravilla no pasan de moda y franquicias como Star War, Harry Potter, Pokemon tenían sus propios adeptos.
Una particularidad del Antel Arena es que además de sus múltiples espacios, si querías simplemente descansar, comer algo, sentarte a conversar, podías ir al sector de gradas en el primer piso y desde allí poder observar todo lo que sucedía a nivel de cancha. Además del escenario que contaba con su propia platea. Quizás algo que me pareció pudo faltar fue una banda de sonido general, ya que como había distintos eventos que necesitaban audio, cuando no estaba sucediendo nada en el escenario el espacio parecía extrañamente silencioso. Igualmente había muchos sectores con su propia amplificación.
Por ejemplo, un sector del primer piso estaba dedicado a los videojuegos y especialmente oscurecido para poder disfrutar más de los efectos en pantalla. TVs, consolas, simuladores y todo tipo de equipamiento colorido y lumínico estaba a disposición del público.
También hay que mencionar que había al menos tres radios transmitiendo en vivo: Radio Cultura, Radio Cero y Carve. y por supuesto hubo podcast en vivo con Sonido bragueta en el escenario principal, a cargo de Gustavo Sala e Ignacio Alcuri.
Mucha modernidad, pero los medios tradicionales no se desaniman: libros, comics, afiches, cartas, pines, stickers, todo tipo de material gráfico de diversa calidad, hasta vinilos y tocadiscos portátiles. En las mesas de librerías se mezclan los hermosos libros objetos del español Pablo Roca (que estaba en persona por diversas actividades) con todo tipo de publicación asiática y también había mucha producción editorial local. Incluso vi a una persona con un cartel anunciando que se había quedado sin stand, y ofrecía sus productos caminando por los pasillos, sin limitaciones.
La convención es el mundo del QR, en todos lados se abren portales a sitios web, sorteos, redes sociales, comercios, universidades… nuestros datos personales son gentilmente cedidos a cambio de una experiencia como tener un video 360° o conocer lentes de realidad virtual de última generación.
Respecto a la oferta de talleres, no sólo estaban los “oficiales” que en el primer piso se desarrollaban junto a exposiciones y conferencias de reconocidos profesionales locales y extranjeros. A nivel de piso por ejemplo en el stand de Canelones Creativo había posibilidad de dibujar, grafitear, hacer muralismo o concursar en “Crea tu propio monstruo” con premios simbólicos y en metálico. En el de la ORT además de dibujar podías participar de la creación de “la historieta más larga del mundo” y en el primer piso la Ucudal tenía a disposición una steadicam y operadores que te filmaban y transmitían en vivo. Es maravillosa la oferta para todas las edades, que abre un mundo de posibilidades y te acerca a la tecnología de punta.
Nos animamos y nos sentarnos a jugar en el sector de ANEP donde Matías un muy entusiasta voluntario se sentó con nosotros a enseñarnos a jugar una partida de Rescate, un juego sobre derechos humanos que será próximamente entregado gratis a todos los estudiantes de escuelas y liceos. Interesante y didáctico. Por jugar, nos regalaron un ejemplar. También tenían mucho material impreso en versión “comic” del ilustrador Alejandro Rodríguez Juele sobre cuatro referentes de nuestra cultura: José Enrique Rodó, Carlos Vaz Ferreira, Petrona Viera y Clemente Estable. Entiendo que estos personajes serán tapa de cuadernos y cuadernolas el año que viene.
Luego fui con adolescentes al sector del CCE y allí jugamos la versión Junior del clásico Carcassonne y después una especie de tetris con cartones y formas geométricas que se llama Ubongo, que nos voló la cabeza. Sencillas reglas pero a su vez genera competencia y exige concentración y “pensar fuera de la caja”.
Respecto a los stands de venta, LO QUE QUIERAS podrías encontrar allí, realmente. Desde lo más comercial y masivo, por supuesto un sector kawai, pasando por productos artesanales, otros más exclusivos y también vintage, como un local con material del Pájaro Loco o el Gato Félix, o incluso te podías sacar una foto con el mismísimo Ultratón. Tremendo.
En suma, Montevideo Comics es un evento muy interesante y pintoresco, y ahora entiendo por qué es un fenómeno que se mantiene y crece año a año. Tiene su público y también los curiosos nos vamos acercando a ese mundo.
Lo que más poderosamente llamó mi atención, es la amabilidad general reinante. No solo los participantes, que responden con gentileza y paciencia ante cualquier solicitud y comentario, sino también los trabajadores que son realmente muy exigidos y ni hablar el personal del local.
Fue hermoso ver la convivencia de personajes supuestamente antagónicos, o cuando varios coincidían en lugar de mosquearse por estar “repetidos” era como que se sumaban al disfrute. Y ni hablar de cuando se encontraban personas caracterizadas, los halagos mutuos, los abrazos, los gestos de admiración y respeto eran muy conmovedores. Sinceramente este tipo de eventos masivos (frente a otros más frecuentes en nuestro país, con otras dinámicas) te llenan de esperanza sobre la posibilidad de una humanidad más humana, aunque esto implique caracterizarse de animal o extraterrestre.
















































