Con música en escena de Jacqueline Orioc, música original de Angela Acuña, escenografía Rocío Toc y dirección de Barrales.
Con una escenografía muy despojada, donde lo que se luce más es el instrumento, que prácticamente es otro personaje, las dos intérpretes juegan difíciles roles. Dos posibles, hermanas, el reencuentro, un análisis que nunca llega a develarse, y un ir y venir por pasado y presente, incierto, tortuoso e intrincado. Las dos chicas están igualmente creíbles y se desempeñan adecuadamente.
La obra va y viene sobre incertidumbres o fundamentos que no llegan a finalizar, porque son los árboles desde su larguísima existencia quienes conocen y parecen adueñarse de esas verdades que las acercan y distancian a estas posibles hermanas. Poética, bien llevada, sin final, con un principio incierto pero donde todo se conjuga para alivianar los pesares que padecen esas criaturas.
Va en Sala Verdi del 01 al 07 de febrero de 2016.
Luis Barrales – La sangre de los árboles
Juana Viale, Victoria Césperes
















