Mercado central - Vittoria Zanetti

Fotos desde la crisis, entrevista a Vittoria Zanetti

Vittoria Zanetti nació en México DF en 1984, pero desde el año y medio y hasta los diecinueve vivió en Montevideo. Luego se trasladó a Italia y hace casi una década vive en Valencia, España. Allí cursó el Grado Superior de Imagen (fotografía y video), después realizó la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Valencia y trabajó en una televisión local algunos meses.

Pero el gusto por la fotografía la acompaña desde hace años y es por ello que dedica un buen tiempo a la tarea que desarrolla semi profesionalmente, haciedno fotos “para amigos”, artistas, pintores, periodistas, gente de danza.

Desde hace un año Vittoria, forma parte del Aula de Cine de la Universidad de Valencia, donde realiza ciclos de cine forum, difundiendo y comunicando a través de redes sociales. Al mismo tiempo trabaja en mejorar la parte de imagen y comunicación del ciclo, así como una sección de cortometrajes en un podcast de radio. Desde COOLTIVARTE la consultamos para saber cómo se desenvuelve una fotógrafa en Europa hoy en día, y por ello pasa a formar parte de Clic, el ciclo de fotografía del portal

“No espero ninguna reacción en particular, pero sí que les haga pensar en algo, que les genere alguna duda, reflexión, les traiga algún recuerdo…que no sientan estar perdiendo el tiempo al mirarlas”

-¿Cuándo empezaste a hacer fotografía?

-Creo que es algo que llevo adentro. Tengo fotos mías desde mi hora cero en el hospital. Me acuerdo de bien chiquita que mi papá andaba con una Nikon siempre colgada al cuello y como no la soltaba mi madre iba con la mítica Olympus Trip 35 que aún conservo, de hecho la tengo cargada pendiente de encontrar un tiempito y salir a comprobar que mis esperanzas son ciertas y aún funciona. La empecé a agarrar con siete u ocho años, la mayoría de veces estaba sin rollo, menos mal, no sabría dónde meter los millones de disparos que hice.

A estudiar en serio qué era técnicamente eso que tanto me gustaba, es decir, saber qué pasaba adentro de esa cajita cada vez que yo le daba a ese botón, fue hace unos siete años.

 

-¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?

-Que supone una memoria colectiva. Es un instante de verdad (personal del fotógrafo) que pasa a ser eterno cuando se captura. Cada foto es un recuerdo definitivo de algo que no quiero perder, de algo que en algún momento futuro querré revivir, y ahí va a estar.

-¿En qué piensas cuando estás encuadrando?

-Depende de lo que esté fotografiando. Si ando por la calle y algo me llama la atención, por ejemplo, en poder capturar lo mejor posible eso que vi y que me hizo querer hacer la foto. Si salgo ya con la idea de lo que quiero voy pensando en encontrarlo, pero en general me dejo llevar por lo que pasa.

-¿Cómo se te ocurren las ideas? ¿Tienes una libreta de apuntes?

-Tengo una libreta en la que cada mil años apunto algo que rara vez consulto. Las ideas me vienen de lo que veo. Creo que nunca me he sentado a pensar ‘¿de qué podría hacer fotos?’. Si algo me mueve lo planeo para conseguir hacer lo que quiero. Pero muchas veces me pasa que solo tengo ganas de hacer fotos, como que necesito tener la cámara en la mano, entonces salgo y siempre algo surge.

-¿Cuántas tomas realizas hasta conseguir la imagen que quieres?

-Si controlo la situación una o dos. Disparo, miro la foto, si no me gusta corrijo y vuelvo a disparar. Por lo general hago una, porque suelo realizar la toma una vez que estoy segura, como si siguiéramos con las fotos contadas de los rollos 36mm. Ahora, si se trata de captar un momento voy con el dedo apretado hasta que creo que conseguí la foto que tenía en mente, pueden ser una o doce como me pasó en una manifestación hace poco.

-¿Que hace que una imagen llame más la atención que otra?

-Lo que me dice. Suelo fijarme mucho en la técnica y en la composición sobre todo, o sea, en notar que hay una intención en la foto y no que fue un disparo que quedó lindo. Me molesta por ejemplo ver fotos movidas o fuera de foco en exposiciones. Hay casos en que lo que te muestra dice tanto que queda claro que ese momento era así de caótico, y de que no hubo oportunidad de que la cámara se adaptara a las condiciones de luz, entonces me da igual, porque lo que transmite es tan fuerte que lo ves pese al desenfoque, pero cuando se nota que no es ni siquiera intencionado ya me desbarata toda la exposición. Y no sé si hay algo en concreto que me atraiga más, prefiero las fotos de realidad a las de sesiones preparadas, me gustan más sin retoque, me gustan las que trabajan la iluminación…

-¿Crees que los fotógrafos deben tener una filosofía para hacer un buen trabajo?

-Creo que se tiene que ser fiel a uno mismo y así se consigue un discurso propio, una forma personal de decir lo que se quiere, y eso empieza en dónde se planta uno para hacer para la toma, el tipo de plano, cuánta luz entra, etc. Una filosofía me parece demasiado hablando de fotografía. Está claro que a cuanta más gente le gusten tus fotos mejor, pero para mí no se trata de conseguir adeptos sino de decir, de contar, y personalmente no busco que todos entiendan lo que quise decir o que sea mi visión lo único que se lleven. Lo que vea el que mire va a depender de su bagaje cultural y vivencial y le afectará de una manera u otra según el momento en el que llegue a una foto, y eso puede estar muy lejos de la filosofía del fotógrafo.

 

-¿Puedes contarnos tu proceso de edición?

-De las fotos no toco más que el contraste y según qué fotos algo de iluminación. Algunas las paso a blanco y negro, y poco más, me gusta poco el retoque digital. En cuanto a la selección de fotos me cuesta bastante. Cuanto más las miro menos me gustan. En un primer vistazo rescato 3, las vuelvo a mirar y ya me quedo con 30 si las que tengo que elegir son 10. Se me complica la edición definitiva.

-¿Trabajas con metadatos en una fotografía? ¿Cuáles son los ítems con más relevancia y porqué?

-No suelo mirarlos mucho. Hablando de iluminación, sí que miro la exposición por saber por qué algo quedó así y poder controlarlo en el futuro, y saber también si voy a poder recuperar algo de blancos o si de ahí no va a salir nada. Según para qué sea la foto compruebo que se haya grabado la firma de autor. Pero siendo sincera, el metadato que más miro es el de la fecha, porque tengo muy mala memoria, je.

-Con la aparición de las cámaras digitales y la cantidad de disparos ¿se mira menos?

-En general creo que sí, pero no es mi caso. Las ruedas de prensa por ejemplo me ponen muy nerviosa. Es una persona sentada en frente tuyo, luz interior… ¿de verdad es necesario ir con multidisparo y sin soltar el botón? Parecería que no están mirando lo que hacen y claro, necesitan asegurarse de que no hay ojos cerrados o gestos ridículos, pero me parece excesiva la cantidad de fotos que se echan en ese tipo de eventos.

-¿Qué esperas de la gente al ver tus fotos?

-Que les afecte de alguna forma. No espero ninguna reacción en particular, pero sí que les haga pensar en algo, que les genere alguna duda, reflexión, les traiga algún recuerdo…que no sientan estar perdiendo el tiempo al mirarlas.

-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?

-Es un debate muy amplio y complejo. Es imprescindible lograr que siempre se reconozca la autoría de la fotografía independientemente del uso que se dé, y este derecho está garantizado en todas las redes sociales, y se puede denunciar un mal uso.

Yo creo que hoy por hoy todo el mundo sabe qué pasa con las fotografías que se comparten en redes sociales, y las políticas de éstas sobre las mismas, que en realidad no son tan restrictivas como se dice y como cree la mayoría. La cosa es fácil, con las fotos como con el resto de información, lo que no quieras que se vea (o se quede la red) no lo publiques. Supongo que quién opta por vivir de la fotografía llega a un punto en el que confunde la obra con la profesión, si querés mostrar lo que hacés, o que la gente la disfrute la subís, si después resulta que justo Facebook la elige para una campaña del nuevo formato de álbum y no te paga o ni te nombra… son cosas que pasan, e insisto se puede denunciar… si alguien se la baja y la sube como suya es otro tema, más común y más difícil de rastrear, pero también se puede denunciar… esto es algo que pasa más desde el boom de las redes sociales, y mucho más desde que hay redes sociales de fotografía, pero es una historia que viene de hace mucho y legalmente está resuelta, el problema está en quién opta por hacer el mal uso, eso es lo que hay que cambiar. Para curarse un poco de espanto existen las licencias Creative Commons, que supone liberar el uso de la fotografía siempre según las condiciones que tú impongas, pero claro entran en juego otras cosas y otras garantías.
Sé que es bastante inútil firmar las fotos que se suben, pero yo lo hago porque si a alguien le da por robársela, o bien es tan vago que no lo quita y así se mantiene mi autoría, o al menos si lo hace al menos es algo de trabajo le supuso robársela.

-¿Es posible vender fotografías en España?

-Sí es posible, aunque complicado, y no quiero decir que se pueda vivir de ello. En referencia a las fotos artísticas, galerías de fotografía exclusivamente creo que no hay, al menos en Valencia donde vivo. El lugar de exposición por excelencia siguen siendo los restaurantes y pubs (de amigos) que optan por decorar sus paredes con fotos, que además de un título a pie de foto llevan un módico precio por si alguien quisiera comprarla. Pero digamos que mercado de fotografía como tal no hay. En cuanto a diarios, revistas, etc., suelen comprarlas de agencia, son muy pocos los fotógrafos que tienen un contrato como tales, o los freelance que consiguen colocar sus fotografías en publicaciones periódicas.

-Desde el exterior ¿cómo ves a la fotografía en Uruguay?

-Veo que ha crecido mucho. No recuerdo que en mi época hubiera tantos lugares donde aprender, ni tantos lugares que hicieran exposiciones, no estaba tan extendido sino que era más bien algo de unos pocos. Hoy por hoy tengo muchos amigos que se están comprando cámaras profesionales y que se lo toman en serio, no como hobby, y supongo que eso no es algo que viene de la nada, sino que se está creando un entorno en el que se le da relevancia a la fotografía y por tanto se pueden hacer cosas.

-¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?

-No soy muy de dar consejos, y la fotografía además creo que es algo muy personal. Hay que no soltar la cámara para ir definiéndose a uno mismo. Creo que es importante estudiar foto, conocer la historia, ver muchas fotos de grandes y de no tan grandes y conocer la técnica, pero no para hacer fotos perfectas porque no existen. Todo eso te ayuda a inspirarte, a saber por dónde tirar cuando andás medio bloqueado, saber qué te gusta, qué no harías jamás y la parte técnica te sirve para saber las cosas que podés hacer, o sea, para poder hacer lo mejor posible eso que querés hacer.

-¿Estás trabajando en algún proyecto que nos puedas contar?

-Tengo un par de ideas en mente que tienen bastante por pulir todavía, sobre todo por las localizaciones. Me gusta mucho la fotografía de lugares, las formas que hacen a los espacios y la gente, o sea, registrar lo que se me planta adelante y eso es lo que más he hecho hasta ahora. Pero estoy intentando hacer cosas nuevas, veremos si resulta.

Portfolio: http://cargocollective.com/vitto

 
 

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Federico Meneses

Federico Meneses

Por el 2003 surge la idea de armar un boletín electrónico "óbolo cultural" para difundir eventos que poco se sabían. Con el surgimiento de las redes sociales el boletín deja de tener su efecto y nace www.cooltivarte.com A fines del 2010 invito asociarse como co-director a Mauricio Conde, junto a todos los amigos colaboradores que se sumaron a la idea de aportar un granito de arena a nuestra cultura potenciando los eventos y dando más valor al conocer a los artistas mediante entrevistas, artículos de opinión, análisis, reflexión y crítica. Cooltivarte está presente en el medio local comunicando las noticias, críticas, opiniones y entrevistas, tratando de generar un valor cultural conociendo de cerca a los protagonistas, generando una conciencia colectiva y sensibilidad para este rápido diario vivir.