Vista superior interior, Palacio Legislativo. MHN. Montevideo - Uruguay. Foto © Federico Meneses

Estado y Probidad

Ser probo es la conditio sine qua non de toda autoridad, más aún si se trata de las máximas autoridades que no son otras que los propios poderes del Estado en los que se sustenta la salud democrática de una nación, pues su ejemplo de honradez trasciende su línea de acción y se extiende por los confines sociales de todo un país. Pero del mismo modo trasciende la no probidad de la autoridad. Cuando esto ocurre, el país entra en un desfiladero de difícil salida. He aquí el drama latinoamericano: vivir a sobresaltos esperando que la prensa no informe del siguiente caso de corrupción de alguna (o varias) de sus autoridades esenciales.

La ética de un gobernante es una condición esencial del equilibrio cívico-democrático de un Estado. Ferrater Mora, en su clásico “Diccionario de Filosofía”, nos dice que las virtudes éticas sirven para la realización de la vida del Estado. Hoy “define la ciencia que se ocupa de los objetos morales en todas sus formas, la filosofía moral”. Esa ciencia que etérea, no la vemos pasar por estos lados del mundo, pero querríamos como ciudadanos latinoamericanos verla, no solamente pasar, sino alojarse en los suntuosos palacios donde suele habitar la corrupción y su cohorte infernal vestida con los trajes de políticos, jueces y empresarios.

Por eso la naturaleza proba de un gobernante no puede ni debe sustraerse de su esencia moral que representan las virtudes éticas. Su actitud ética responde a las necesidades del Estado, que se ve reflejado en las conductas sociales de la que es, o debiera ser, su guía y mentor, porque los niveles de civilidad de una sociedad no son más que los niveles de civilidad de sus gobernantes. Y cuando los niveles de civilidad de la autoridad de turno se pierden en la majamama de su moral contaminada, su razón de ser que no es otra que la de guiar los destinos democráticos de su nación con transparente liderazgo, los destinos de esa nación son nada más que un barco a la deriva. Los últimos años América Latina ha fabricado varios de estos inciertos destinos.

Por eso nuestro continente atraviesa una profunda crisis moral concentrada en el poder que emana de los distintos poderes del Estado. Y la ciudadanía no hace más que reproducir en su diario vivir los comportamientos éticos de sus autoridades. La agresividad y corrupción emanadas de las Cortes, del Parlamento y de los Palacios de Gobierno, encuentran eco en el día a día del ciudadano común y corriente cuyo modelo a seguir lo ve a diario en los noticieros televisivos, la prensa escrita y radial y las inefables redes sociales, que también son otra fuente de creciente contaminación moral. Por eso las virtudes éticas sirven para la realización de la vida del Estado. Ellas regulan la vida del Estado. Son su norte, su brújula. Sin ellas, el Estado se corrompe y con él, el propio comportamiento ético social que pierde de vista el modelo a seguir, que no es otro que el Estado ejemplar. En nuestra América Latina, este Estado ejemplar dejó de existir, aunque no sé si en algún momento de nuestra historia latinoamericana existió como tal.

Sea como sea, en estos momentos cuesta encontrar las virtudes éticas en los gobiernos de la región, simbolizado en un pobre barco inmoral que se hunde en el Octavo Círculo del Infierno de Dante, donde se encuentran los políticos corruptos, los malversadores de dinero público, los hipócritas y los ladrones, que se arrastran entre serpientes.

Si Dante hubiese escrito su Divina Comedia hoy, le bastaría un par de días en este lado del mundo para describir los personajes que incluiría en este Octavo Círculo del Infierno, lugar de los fraudulentos. No por nada el Octavo Círculo se llama Fraude. Pero los latinoamericanos no necesitamos ir tan lejos ni el en tiempo ni en la literatura, pues vivimos nuestro Infierno tropical al mejor estilo de Dante. Nuestras autoridades, a juicio de la gente que puebla esta tierra colorida y variada al fin del mundo, de bellas capitales e historias de sangre y heroísmo pero también de tristeza y desolación, son por definición corruptas.

Razón tiene Pascal cuando dice que “la virtud del hombre no debe medirse por sus esfuerzos, sino por su conducta de todos los días”. Pascal no lo menciona, pero sin duda se refiere al hábito, tal como entendía Aristóteles las virtudes éticas derivadas del hábito. Plotino, por su parte, habla de virtudes civiles, que se corresponden con las virtudes éticas aristotélicas. Pero no importa cuál sea el nombre de estas virtudes, porque lo concreto es que ellas no se hallan, salvo raras excepciones, en territorio latinoamericano, pues la conducta de todos los días a que alude Pascal, el hábito aristotélico, esas virtudes que sirven para la realización de la vida de un Estado, se han extraviado en nuestro continente desde hace mucho tiempo, dejando a la deriva moral la propia civilidad democrática. Urge, por lo mismo, que las autoridades del lugar del mapa que sean, presenten esa conducta de todos los días que se llama virtud, de acuerdo con Pascal, para que la ciudadanía pueda ver en ellas el hábito aristotélico de las virtudes éticas, y sentirse orgullosa de las autoridades que la gobiernan, pues son su modelo a seguir. Sería bueno que comenzasen con un “mea culpa colectivo”, que se escuchase en Buenos Aires, Brasilia, Bogotá, Caracas, La Habana, La Paz, Lima, Managua, Santiago de Chile y varios otros lugares contaminados de nuestro continente latinoamericano.

Que Alonso Quijano, convertido en don Quijote, símbolo de las virtudes éticas, los ilumine con su locura sana, limpia y honesta.

Me parece.

 

 

Imagen portada – Archivo – Vista superior interior del Palacio Legislativo. MHN. Montevideo – Uruguay. Foto © Federico Meneses

 

 

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Alejandro Carreño

Alejandro Carreño

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.