
«Sin una descolonización del pensamiento no hay revolución»
(Enrique Dussel, intelectual argentino)
El último 5 de noviembre 2023, la noticia no pasó desapercibida: el filósofo, teólogo e historiador Enrique Dussel fallecía a los 88 años de edad en la Ciudad de México, adonde se había radicado desde mediados de los años 70, tras ser perseguido por las fuerzas militares de Argentina, su país natal.
Esta celebridad mendocina, nacida en 1934, cursó la carrera Filosofía en la Universidad Nacional de Cuyo entre 1953 y 1957. Luego, se doctoró por la Universidad Complutense de Madrid en 1958 y, más tarde, en 1961, inició sus investigaciones de Teología e Historia en La Sorbona. Para 1965 obtuvo un título como especialista en Estudios sobre la Religión, también en París. 1969 lo encontró de regreso en su patria, dando Ética en la unidad académica donde se graduó por primera vez; y en 1971, junto a otros colegas, fundó el movimiento de Filosofía de la Liberación, que consistió en crear las condiciones para sentar las bases de un nuevo saber propiamente latinoamericano.
Con 40 libros en su haber y alrededor de otro medio centenar de publicaciones que lo tuvieron como distinguido protagonista, Dussel ha destacado por ser un autor prolífico, de profundo compromiso intelectual que se expresó a partir de irrenunciables convicciones, siendo pionero en la manera de cuestionar los relatos hegemónicos y provinientes de un eurocentrismo capaz de imponer estratégicamente su ideología para ampliar dominios en sectores postergados de América Latina y otras regiones emergentes del globo.
Más allá de su extensa y consagrada carrera académica, Dussel fue alguien que interpeló con énfasis el discurso de las universidades, sosteniendo que también desde allí se reproducen mensajes a los que hay que combatir desde posturas descoloniales.
Artífice y gestor de un movimiento contracultural y disruptivo como la teología de la liberación, que nació en la década del 60 como respuesta a las fuerzas del imperialismo, Dussel diseñó un sistema de pensamiento que se expresó a través de la política, la ética, el arte, la economía y la educación. Tuvo muy presente que la filosofía podía surgir en cualquier ámbito, no sólo ungida por potencias sino también desde grupos segregados. En virtud de ello, reinterpretó las condiciones tradicionales del saber universal, convencido de que, además de disputas de poder, existen perspectivas que desnaturalizan los lugares iniciales del centro y la periferia.
Dussel devino referente de una generación que, en estos lugares del planeta, interpeló la extranjeridad en la constitución de subjetividades que dan forma a la percepción del mundo. Defendió la identidad de los pueblos de la región, poniendo en valor sus costumbres, lenguas y maneras de relacionarse, e invirtiendo ese orden establecido que sitúa en primer lugar a las cosmovisiones más conservadoras.
En estas maneras de oponerse, ejerciendo el legítimo factor de resistencia, Dussel acompañó las tendencias reaccionarias, que de algún modo resignificaron las luchas de clases para dar impulso a saberes autóctonos y situados, claves para la emancipación y fuente de transformaciones necesarias.
Siempre lúcido y militante, Dussel fue un libre pensador que, además de la palabra, puso el cuerpo y la experiencia para visibilizar las luchas más urgentes de comunidades alejadas de las grandes cumbres. Su obra habla por sí sola y hoy, ese legado, continúa todo un recorrido para seguir expandiéndose como huella vital de la filosofía latinoamericana.

















































