Este jueves 20, Buceo Invisible presentó su nuevo álbum, La mañana del incendio. En esta oportunidad en la Sala del museo del carnaval, con la particularidad de un público sentado en un lugar que suele recibirnos de pie, transformando al colectivo en banda.
Abren la noche con Luna Nueva, el primer tema del disco, una invitación a disfrutar del presente y de lo que vendrá (si esta no es la mejor elección para abrir un disco, y un show, vengo otro día). Me recuerda a la Cantata de puentes amarillos de Spinetta, ese oponerse a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, idea que el colectivo bien sostiene hace ya casi 30 años, con su inquietud creativa y el estar constantemente buscando lo nuevo (la luna nueva).
Siguen en orden, con La casa del Angel, ¿o debería decir la casa del árbol? a esta altura creo que hay que hacerle caso al inconsciente de Diego, y modificarle el nombre. Quien no tuvo de chico una casa del árbol donde pasaban cosas mágicas, un espacio sagrado, íntimo, que más allá de no habitarlo hoy día y pensar que quedó vacío, sigue protegido por nuestro corazón. Incluso le sigue Milonga de San Luis (en el disco y en esta presentación, ya que decidieron respetar su orden para esta noche) la cual indudablemente me hace viajar a los veranos, en mi caso en cuchilla alta, y sin dudas una cantidad de horas de mi casa del árbol y esas mesas de verano que deseamos duren para siempre. Buceo tiene esa particularidad de generar paisajes, viajes, conecciones es un sus temas que nos dan la posibilidad de armar nuestros propios recorridos, escuchar los discos en orden, y en lo personal, en particular este, invita a imaginar cuánto de esa poesía nos atraviesa. Si tuviera que dedicarle este tema a alguien, no sería a un “Tío Kiko”, pero si a una Titi Gaby, con quien crecí y compartí muchos veranos de oro en la arena.
Hablando de Titis, y dar el corazón sin nada a cambio, cierra el lado A del vinilo A Uno Mismo. Con los años se pierde la cuenta de cuanta ofrenda y entrega somos capaces de dar, en este recorrido es un buen ejercicio detenerse a repasar esas vivencias antes de pausar un instante y pasar al lado B, también es bueno volver a tener fe en uno mismo.
Se me viene a la cabeza un tema que habla sobre el lado B, donde quien canta piensa que es el que nadie escucha, como quien se va sin decir porque, viendo donde nadie mira. Es verdad que suele ser el más postergado, pero en este Vinilo Buceo lo abre con La vieja Peste, imposible no querer escucharlo si los hermanos Barcellos aparecen. Aparece también la idea de los otros como espejos.
Luego, Camino de Ida y la invitación a seguir recorriendo, a dejar el auto en la ruta e irse campo adentro, entre pinos, cañadas, hojarasca (Spinetta otra vez en escena), tiempo para olvidar, cielos dorados, estrellas frías y monte. Monte donde caminar sin saber a dónde nos llevan los pasos, en el cual perfectamente se puede asomar Flores, el Moro Viejo. Puedo ver a ese Gaucho alejado de las zonas urbanas, con su cuchillo y su yegua, puedo reconocer a personas que han pasado por mi vida con ese temple. Puedo de a poco imaginarlo entre el aire naranja y denso, el valle, el pantano, las piedras, se empieza a mezclar el paisaje, como en los sueños, empieza a ser más denso todo, no se ven rostros por la iluminación que el colectivo elige para esta noche, nuevamente la idea de saber que hay algo en el cielo que no sabemos qué es, cerrando el Álbum Bradburry. Como dije, escucharlo de corrido es meterse dentro de un mundo, con un trayecto, un viaje, donde el recorrido va sucediendo y la imaginación va por varios lados. Cada quien bordea la realidad de manera distinta, porque el mundo está habitado a través de las historias, individuales y colectivas, se nota el respeto por los tiempos de cada uno, y como van creando historias y personajes distintos.
Terminada la presentación. Mediante un cambio en las luces, el colectivo se dispone a compartir temas viejos, e inéditos, con la fortuna de dejar espacio para el sonido de la lluvia contra la chapa cada tanto, y el disfrute que los caracteriza. Familia de por medio, y la muestra de un grupo de amigos que envejecen juntos, escuchamos una hora más de música y poesía.

















































