
Abuela Coca celebró 35 años a puro tuco en la Rural del Prado: El ritmo del barrio sigue intacto
Con la contundente consigna de “35 canciones por 35 años“, la mítica banda uruguaya festejó su aniversario con un show intergeneracional. Dos horas y media de adrenalina, una lista de invitados de lujo y una celebración musical que reafirmó la vigencia absoluta de la Abuela Coca.
El pasado sábado 17 de octubre 2026, la Rural del Prado fue testigo de un verdadero encuentro de resistencia y memoria musical. La Abuela Coca celebró sus 35 años de trayectoria con una fiesta que reunió tanto a quienes los siguen desde aquellos primeros toques en los años noventa, como a un público joven que heredó el fanatismo por “el ritmo del barrio“.
Tal como lo habían adelantado en la conferencia de prensa previa cubierta por Cooltivarte, la ambición del espectáculo era clara: repasar su historia a través de 35 canciones. Y la banda cumplió. Durante más de dos horas y media de show, el escenario se convirtió en una máquina de disparar clásicos, lados B y momentos profundamente emotivos, devolviéndole a la gente las historias que han ido tejiendo a lo largo de más de tres décadas.
De la resurrección a la consolidación del festejo
El camino hacia este aniversario grande había comenzado a tomar forma en 2025, cuando la banda rompió una pausa de siete años para regresar a los escenarios en el Cosquín Rock Uruguay, siendo uno de los números más esperados de aquella grilla. Como reflexionaron sus propios integrantes sobre este reencuentro, hoy sienten que son los mismos, “pero no somos lo que éramos cuando la música nos convocó“. Este show aniversario del sábado fue la expansión y confirmación de esa vitalidad recuperada.
Comandados por Chole Gianotti, Gonzalo Brown, Martín Morón, Andrea Viera y toda la familia de músicos que hace a la esencia del grupo, la Abuela Coca volvió a demostrar por qué su mestizaje sonoro no tiene fecha de vencimiento. La mezcla de candombe, reggae, milonga, rock, chamarrita y nu metal demostró estar más viva que nunca, sosteniendo ese pulso festivo que invita a bailar mientras la letra nos hace pensar.
Invitados de lujo para un festejo compartido
Una trayectoria de 35 años no se construye en soledad. “La música es una gran red y es para compartir“, reflexionaba Andrea Viera en la previa del show, y esa filosofía se hizo cuerpo durante la noche. El recital funcionó como un gran abrazo colectivo donde el escenario recibió a grandes músicos y amigos de la casa.
Acompañando a la banda en esta noche histórica, el toque contó con participaciones que encendieron al público. En la percusión, el exintegrante histórico Cacho Fernando Rodríguez subió para tocar “Afoxé”, mientras que la inconfundible fuerza de la cuerda de tambores estuvo a cargo de los referentes Noé Núñez y Diego Paredes en “Walking”.
El cruce de generaciones y estilos quedó plasmado con las participaciones de Lu Ferreira (en “San Pedro”), Tato Bolognini (en “San Felipe”), Alfonsina (en “La pared”) y Arquero (aportando su flow en “Roberto Amigo”). Las Kumbiarachas, con las voces de Mariana Escobar y Maira Sepúlveda, le pusieron su sello a “Para ver las estrellas”. A esta enorme comunión musical se sumaron también el talento de Pedro Alemany y Nacho Algorta, completando una grilla de invitados que enriqueció un repertorio que ya es patrimonio indiscutido de nuestra música popular.
Pero la fiesta no se limitó a lo presencial: las pantallas del Prado se colmaron de arte con los gráficos entre canción y canción, sacando la monotonía de las clásicas transmisiones de lo que sucede en el escenario. El show contó con la fuerza de Sebastián Teysera y Sebastián Cebreiro de La Vela Puerca (en “La Cotorra”), la intensidad de Ernesto Tabárez de Eté & Los Problems (en “Mala Herencia”), y la frescura de Bolsa de Nylon en la Rama de un Árbol, con Elena Ciavaglia en voz e Inés Agosto en saxofón (en “Nega”).
El vinilo, la nostalgia y la permanencia
La celebración de los 35 años coincidió además con las Bodas de Plata de un disco bisagra: El ritmo del barrio, que acaba de ser reeditado en un formato especial de vinilo. Aquel álbum, parido en épocas de exilio económico, crisis y esfuerzo autogestivo, sobrevoló el espíritu del toque. Canciones que alguna vez fueron la banda sonora de la partida de amigos y de la resistencia barrial, el sábado se cantaron en la Rural del Prado como verdaderos himnos de pertenencia.
Abuela Coca salvó vidas, unió a la gente en épocas difíciles y construyó un camino desde la independencia. Este multitudinario festejo no solo sirvió para mirar hacia atrás con orgullo, sino para confirmar que, afortunadamente, sigue habiendo tuco para rato.
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