“Albañil” estaba en el repertorio de “Los que iban…” y el Choncho la colocó en su primer disco como solista. La letra es del argentino Higinio Mena y, supuestamente, la música es de Jorge. Nunca me quedó claro; algunos dicen que toda la canción es del argentino. Lo que sí no guarda dudas es que el arreglo (impresionante) es todo “made in Choncho”.
Una canción que hoy sería objeto de polémicas por su obvio machismo. Es que el universo de la construcción (hoy ha cambiado) era exclusivamente masculino y la Izquierda no escapó a esta grifa: el que escribió este texto era de izquierda militante y toda su mirada es indudablemente masculina. La versión es imposible de reproducir en vivo ya que el artista tocó todo y el arreglo está supeditado al canto y la guitarra. Las percusiones que aparecen en destellos son tan potentes que aún hoy asombran y el bajo eléctrico va creando una base difusa (¿cimientos?) como si esa “construcción” fuera un hecho provisional; como la obra de arte, como la misma canción que se está grabando. Los silencios son fundamentales y es magistral la manera en que el Choncho los utiliza. Más allá de la vanguardia, esta canción- que es una especie de guajira- es tan emocionante que uno se olvida de la experimentación y el riesgo. Justo en un momento donde el punk era la “posta” en esa década y al mismo tiempo que la música de resistencia hacía su camino en Uruguay esta obra no deja de tener un espíritu “punk”, mejor dicho y con respeto: este “Albañil” de Lazaroff es más punk que cualquier cosa punk de esa época.


















































