Jorge Leal Amado de Faria

Jorge Amado: el escritor y su obra desde sus entrevistas

Una de las características de la narrativa de Jorge Amado, el “superventas” de la literatura brasileña, es su capacidad para recrear ambientes y personajes que se mueven como pez en el agua en su realidad social, histórica y cultural. En esta columna hablaremos de Jorge Amado y su obra desde sus entrevistas dadas a diversos medios periodísticos y literarios, que son el espejo de su ser escritor y de su relación con el entorno sociocultural que se desarrolla en cada una de sus obras, sobre todo de Bahía, que conoció en cada rincón de su vida cultural y pueblerina. En una entrevista presentada por la TV Educativa de Río de Janeiro en 1986, en el programa Advogado do Diabo, Jorge Amado explica la temática de su literatura: “Eu escrevo o mesmo romance há mais de cinquenta anos, romance da gente bahiana, do campo, da região do cacau, do sertão e sobretudo, da cidade da Bahía. As personagens são as mesmas, os ambientes e os temas fundamentais são os mesmos”. Y ante la sugerencia del entrevistador de que sea un privilegio su propuesta temática, responde: “Não sei se é um privilégio ou uma limitação. O povo que resulta dessa fusão de raças iniciais e de culturas, é o máis belo povo do mundo. Creio eu” (https://tvbrasil.ebc.com.br/recordar-e-tv/2018/03/tributo-jorge-amado). Seis años después, hablaría de esta limitación temática: “Soy un escritor muy limitado en cuanto a los temas. Sólo tengo dos: una explotación de cacao del sur de Bahía o la ciudad de Bahía. Conozco las dos cosas. ¿Cómo voy a escribir sobre Bahía y su vida sin conocerlas profundamente?” (Juan Cruz, No quiero liberarme de la vida, quiero vivirla. Entrevista a Jorge Amado, El País, 8 de agosto de 1992).

Limitación o no de su monotonía temática, lo cierto es que Brasil y toda su rica cultura integrada por muchas razas, credos e idiomas, ilustrada en las novelas de Jorge Amado, fue conocida en el mundo a través de las traducciones de sus obras a prácticamente todos los idiomas. Bahía y Jorge Amado se convirtieron en símbolos universales del pueblo brasileño y su cultura esencialmente mestiza. Y novelas como Gabriela, clavo y canela (1958) Doña Flor y sus dos maridos (1966) Capitanes de arena (1937) Tienda de los milagros (1969) y tantas otras, pasaron de la literatura al cine, a la televisión, al teatro, al cómic, a la pintura, a la música, haciendo del escritor bahiano y su obra un arcoíris contemplado en todos los rincones del planeta. Los personajes de sus novelas surgieron de su íntimo contacto con la gente y sus costumbres, como Vadinho, por ejemplo, el simpático y parrandero primer marido, muerto, de Doña Flor: “Um dia eu ia caminhando com Mirabeua Sampaio […] quando vi duas coisas que me chamaram a atenção […]. A primeira delas foi um rapaz bem vestido, todo de branco, numa escadaria […]. Estirado na escadaria, devia ter bebido muito, estaba escornado, como se diz na Bahia, e nos lembrou um amigo da juventude, o Vadinho, que era jogador e que terminou sendo o Vadinho mesmo” (Elizabeth Hazin, Entrevista com Jorge Amado en Revista do Programa de Pós-Graduação em Literatura, N. 16, Ano 12, 2003, Universidade de Brasilia).

Se ha dicho, con razón, y confirmado por el propio Jorge Amado, que fue un hombre que disfrutó de los placeres de la vida desde su adolescencia, cuando por las noches se arrancaba del internado donde estudiaba, con sus compañeros, para iniciarse en estos placeres elementales de la vida en los prostíbulos de la ciudad: “O Ipiranga era um internato muito mais brando. A gente pulava o muro todas as noites e ia pras casas de putas, ia pras festas, para a rua Carlos Gomes, pro beco de Maria Paz … eu fui amigado com uma rapariga chamada Benedita e então, toda noite, à meia-noite, pulava o muro e ia ficar com ela. O Ipiranga era muito mais livre que o Antônio Vieira” (Antônio Roberto Espinosa, Grandes Entrevistas. Jorge Amado en Tiro de Letra, julio de 1981). O años más tarde las vividas con sus amigos de la Academia de los Rebeldes que editaba la revista Meridiano: “Eu e o Edison Carneiro vivíamos juntos o dia inteiro. Nós, mais o Dias da Costa, íamos juntos pras casas de mulheres, vivíamos comendo no mercado das Sete Portas … comendo. sarapatel à meia­noite na feira de Água de Meninos. Brigávamos uns grupos com os outros, mas todos queríamos a mesma coisa, a renovação literária e modificações na sociedade” (Antônio Roberto Espinosa, Grandes Entrevistas). Vivencias plasmadas en la construcción de personajes y ambientes que tan bien conoce. El gurú del grupo dio origen al personaje Pedro Ticiano de su primera novela El país del Carnaval (1931): “Nosso guru era um homem chamado Pinheiro Viegas, poeta panfletário muito importante. Era um homem de quase oitenta anos, que é um pouco o Pedro Ticiano do meu primeiro, livro, O País do Carnaval” (Antônio Roberto Espinosa, Grandes Entrevistas).

El crítico Fredric Jameson, y otros, antes de la consolidación del “Boom Latinoamericano”, expresaron que nuestra literatura no tenía independencia artística, pues “su ficción son alegorías de su situación sociocultural e histórica”, diferente de lo que ocurre con la ficción del primer mundo y no hay inquietud “por la fantasía, la forma y arte” (Pilar Álvarez-Rubio, Una conversación con Isabel Allende, University of California, Berkeley, 28 de enero de 1993). Traemos a colación esta entrevista a la escritora chilena, porque su respuesta “Yo creo que todos los artistas en América Latina se sienten muy comprometidos con la realidad. […]”, se corresponde con las palabras de Jorge Amado ante la pregunta: “¿Considera usted, como se ve en su obra, que meterse en lo popular, en las raíces de nuestros pueblos, es lo fundamental para el trabajo creativo?”, que le formula Guillermo González Uribe en una entrevista realizada en La Habana y publicada en el Magazín Dominical de El Espectador, Nº 199, del 18 de enero de 1987: “Creo que todo escritor tiene el derecho de crear su obra como mejor le parezca […]. Ahora, yo creo que si él es un escritor de su pueblo y de su tiempo, que trabaja en función de la lucha de su pueblo contra la miseria, contra la opresión, contra las dictaduras, contra todo lo que es feo, es sucio en nuestros países, que es lo que hay demasiado, su literatura será todavía más noble y cumplirá mejor su destino […]. El creador, el escritor, el pintor, debe ser libre para realizar su obra como le parezca. Yo realizo la mía exactamente dentro de esto que tú has dicho”. Años después diría: “También empecé a publicar novelas que son un reflejo de la época. Empecé a escribir sobre la realidad brasileña. Y no he parado” (Juan Cruz, No quiero liberarme de la vida, quiero vivirla).

Pareciera ser que el escritor cuando es un superventas y su obra es un reflejo de la cultura popular, que consagra esencialmente a la gente común y sus costumbres, no es bien visto por la crítica académica. Jorge Amado supo de la crítica virulenta en su propio país. Wilson Martins, uno de los críticos más respetados de Brasil, autor de Historia de la inteligencia brasileña, dijo que el escritor mostraba al mundo “la idea exótica de que Brasil es una isla de los mares del sur, donde la gente va en tanga con arcos y flechas cazando por la avenida Río Branco”, a lo que Jorge Amado respondió: “–Es la opinión de él y por cierto muy respetable. Yo siempre escribí lo que quise sin limitaciones de ningún tipo […].Yo nunca me consideré un literato, sino un novelista profesional sin abandonar mi posición al lado del pueblo, de los que sufren. Creo haber reafirmado mi posición y mi compromiso en todas las circunstancias” (José Vales, Yo nunca me consideré un literato. La última entrevista a Jorge Amado a un medio en español en Página 12, 13 de febrero de 1998). En esta misma entrevista, el escritor le recuerda al periodista cómo la crítica ha reaccionado frente a su obra, muchas veces peyorativamente: “Vea, una vez un crítico con ánimo de ofenderme dijo que yo era un escritor de putas y vagabundos. Nunca escuché una verdad tan grande. Soy un novelista de putas y vagabundos y de los que sufren cualquier tipo de discriminación y de las causas dignas del hombre. De eso me siento orgulloso”. Este mismo episodio lo recuerda en otra entrevista escrita por el periodista Eric Nepomuceno para Babelia en 1994, y publicada el 23 de febrero de 2016 por Semanario Universidad bajo el título El arte de escribir de Jorge Amado: “Alguien, cierta vez, quiso agredirme diciendo que soy el escritor de las putas y de los vagabundos. No fue ninguna agresión, fue un elogio”.

Jorge Amado es un escritor celoso de su obra. Sabemos que sus temas provienen de sus vivencias junto al pueblo, como él dice. Su novela Tieta nace de lo que un joven diputado le comenta sobre “pagar el precio del progreso”, a propósito de una fábrica de dióxido de titanio, TIBRÁS, que se encuentra en el río Piauitinga: “deve-se pagar o preço do progresso”, aquilo me chocou muito e descobri que quería escrever um livro sobre o tema”. Y sobre el proceso mismo de la redacción de la novela, comenta: “Mas não é propriamente a história que busco amadurecer, mas tão-somente a idéia: a história nunca a sei, é construída à proporção mesmo em que a escrevo, às vezes acho que o livro é construído pelos personagens e não por mim” (Elizabeth Hazin, Entrevista com Jorge Amado). Y escribe y corrige continuamente sus textos en una máquina de escribir porque no se acostumbró a usar el computador. Lo hace sin ninguna sistematicidad. Escribía con dos dedos y erraba mucho al teclear: “Realmente não creio que tenha uma lógica, emendo muito, mas nada é sistemático […], escrevo com dois dedos, erro muito, troco as teclas, tenho de fazer as emendas a mão” (Elizabeth Hazin, Entrevista com Jorge Amado). En cuanto a la conservación de sus escritos, nos dice en la misma entrevista a Elizabeth Hazin: “As vezes a coisa não é fácil. Jogo muita cois afora. Atualmente, de uns anos para cá tenho guardado mais, por causa da pressão feita sobre mim pela Fundação Casa de Jorge Amado. Mas ainda assim rasgo muita coisa. Às vezes mando apenas a última versão, a penúltima, nunca as primeiras”.

Como en todo orden de cosas, siempre hay un comienzo. La obra de Jorge Amado no es la excepción. Pero el comienzo que hará de él y de Bahía símbolos universales de Brasil, no está dado por su primera novela escrita a los dieciocho años y publicada en 1931, O País do Carnaval, “livro de estréia, não é um romance que dá voz ao povo brasileiro. No ano de 1930, eu era um rapaz de 18 anos que se aventurava a contar a primeira história […]. Mas era apenas um protesto juvenil sem muitas conseqüências. “O País do Carnaval” é o primeiro romance de um aprendiz de romancista […]. A voz do povo brasileiro começa a surgir em minha novelística com “Cacau” (Pedro Maciel entrevista a Jorge Amado, A miseria é o lado trágico da vida en Ed Caliban, 6 de enero de 2018), La saga de Bahía y el reconocimiento internacional del escritor se inicia, entonces, con la novela Cacau de 1933. La novela, dice Jorge Amado, “é a matriz de toda minha obra: romance brasileiro, nordestino, baiano, preocupado com o problema social. A partir desse momento o meu olho avista a parte esquecida da sociedade e propõe um mundo melhor”. Una novela, como afirma, preocupada de los problemas sociales que viven los trabajadores de las haciendas de cacao del sur de Bahía en los años treinta, y las hostilidades sufridas.

Pero sus obras preferidas, por razones diversas, son sus novelas Tenda dos Milagres, publicada en 1969 y Tocaia Grande, en 1984. La primera transcurre en Pelourinho, en la gráfica de Lidio Corró, que es la Tienda de los Milagros. La población es esencialmente descendiente de africanos que sufre el prejuicio racial no obstante ser la población mayoritaria. La preferencias del autor por esta obra radica precisamente en el hecho de que en ella se encuentra la génesis de la raza brasileña y su cultura: la capoeira, el candomblé, el mestizaje: “O que mais estimo, devido ao tema que é a formação da nação e da cultura brasileira, mestiça, é “Tenda dos Milagres”. Há outros que admiro, mas não têm a força destes que eu citei acima” (Pedro Maciel, A miseria é o lado trágico da vida). En cuanto a Tocaia Grande, publicada en 1984, la novela cuenta la historia de la fundación de la ciudad, Tocaia Grande que en su génesis no es más que una tierra baldía, como su nombre lo indica, ciudad ficticia cuyo nombre oficial es Irisópolis. En ella predomina la violencia implantada por los dueños del dinero y el poder político al interior de Bahía.

Los lectores que han tenido la fortuna de leer a Jorge Amado, se deslumbran ante el colorido de sus narraciones y la minuciosidad descriptiva de una cultura desbordante, que se encuentra en el día a día de cualquier rincón del país. Y su gente alegre y vivaz que camina por calles, plazas y centros comerciales, sus bares llenos de música y voces que mezclan acentos y lenguajes, son la obra viva que el escritor hizo literatura. Literatura que describe, comenta, explica y defiende en todas las entrevistas que dio tanto a la prensa como a los medios académicos, y que nosotros presentamos a ustedes en esta columna escrita con pasajes de su pensamiento frente a su creación literaria.

Imagen portada: wikipedia.org






(Visited 32 times, 32 visits today)



Alejandro Carreño T.

Profesor de Castellano, Magíster en Comunicación y Semiótica y Doctor en Comunicación. Académico en Brasil y en su Chile natal. Columnista y ensayista. Lleva adelante en Youtube su canal “De Carreño a los libros”, donde aborda temas de Literatura, Educación y Cultura.