Marta García es una fotoperiodista, productora y comunicadora que trabaja en Montevideo desde 2012 en el ámbito audiovisual y cultural. Este viernes 16 de Agosto inaugura su exposición “Hereder@s del miedo” que acerca algunas imágenes cotidianas de Bosnia y Herzegovina. La autora realizó las fotografías entre 2008 y 2012, años en los que realizó algunos reportajes sobre el postconflicto e inició el proyecto documental “Un Tejado, Tres Escuelas” que ganó los fondos concursables para escritura de guión del Gobierno Vasco y actualmente se encuentra en desarrollo.
A través de retratos de personas locales, la fotógrafa trata aquí de contar la realidad del Estado balcánico 18 años después del conflicto armado que dividió a la población.
“Hereder@s del miedo es ganadora del Llamado a Sala 2013, y se podrá visitar desde el lunes 12 de Agosto hasta el 6 de Septiembre de 2013 en la Sala Aquelarre (Andes esquina Uruguay) de 10 a 20 horas.
Invitándolos para esta muestra nos comunicamos también con Marta García que nos cuenta sobre este interesante trabajo y sobre la fotografía en general.
“Me gusta la fotografía como herramienta de denuncia, pero a la vez me resulta complicado llegar a un lugar en el que hay un conflicto (…) La persona queda en la misma situación y la imagen tampoco remueve conciencias porque estamos tan sobresaturados de imágenes que nada nos conmueve”
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-¿Por qué consideras que es necesario un trabajo como Hereder@s del miedo hoy, a 18 años de la guerra de Bosnia Herzegovina? ¿Qué busca generar tanto social como artísticamente?
-El objetivo es tratar de informar un poco sobre un territorio que, como sucede en todos los conflictos armados, dejó de ser interesante para la opinión pública una vez se firmó el acuerdo de paz. Y se olvida. Bosnia y Herzegovina es un territorio muy interesante a nivel geográfico y social, y si bien quedan lastres de la guerra, también es una sociedad que trata de salir adelante. La idea es mostrar esa dicotomía: por un lado, las herencias de un conflicto que dividió a la población y por otro, la vida cotidiana de un pueblo que mira al futuro y del que se recuerda sólo imágenes de guerra.
-Si consideramos este trabajo como fotografía de post guerra ¿qué elementos distintivos se pueden manejar en esa categoría?
-Me parece que decir que es fotografía de postguerra es demasiado. Diría que es fotografía de retrato en un contexto en el que aún quedan lastres del conflicto armado.
-¿Qué tuviste en cuenta como fotógrafa de un lugar que poco conoce de conflictos bélicos en la actualidad como Uruguay, para poner el foco en los Balcanes? ¿Qué elementos puede encontrar una cámara descontaminada en ese lugar?
-En realidad la elección del tema en Uruguay habría que preguntárselo a la comisión de la Sala que seleccionó la exposición. Sobre la descontaminación, tampoco sé si es tal, ya que son varios años de trabajo en el lugar. Creo que algo que llama mucho la atención, tanto a mí como a la cámara, es la simbología: está en todas partes, recordando en qué zona estás.
-¿Desde qué lugar ves que Hereder@s del miedo puede acercar lo vivido en la ex-Yugoslavia a los ciudadanos uruguayos, los que a priori se pueden sentir lejanos y hasta les puede resultar incomprensible ese conflicto?
-Las imágenes se acompañan de pies de foto que tratan de contextualizar un poco en el tiempo y lugar. Obviamente que sólo visitando la exposición nadie va a entender bien el conflicto, ya que es bastante complejo y lejano como dices, pero quizá puede aclarar alguna duda y lo más importante, puede generar el interés.
-¿Cómo se relaciona este trabajo con el documental “Un Tejado, Tres Escuelas”? ¿De qué manera lo trabajas?
-Se relacionan porque por momentos ambos trabajos se hicieron al mismo tiempo. El documental muestra el presente y busca la reflexión sobre el futuro, mientras que “Hereder@s del miedo” apela más al interés sobre el pasado y el presente. El trabajo del documental comenzó también en 2008, haciendo una entrevista a una profesora, quien me habló del sistema educativo del Estado. Desde entonces estuve documentándome y en cada viaje continuaba el desarrollo. El año pasado recibí fondos para realizar el guión y actualmente el proyecto está en desarrollo y se sigue actualizando. Desde acá es complicado, pero la seguimos.
-¿Cuando empezaste a hacer fotografía?
-Pues siendo sincera, no lo recuerdo. Quizá fue en la época de la Universidad cuando comenzó a engancharme más.
-¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?
-La interacción con las personas y la posibilidad de acercar territorios y sociedades más allá de la agenda mediática.
-¿Estás trabajando profesionalmente en fotoperiodismo?
-En realidad no trabajo profesionalmente como tal, si no que hago reportajes de forma paralela a mi trabajo remunerado y proyectos puntuales.
-¿Te sientes incómoda en algún momento tratando de conseguir la imagen para la noticia?
-Sí. De hecho, cuando estudiaba quería dedicarme al fotoperiodismo, pero cuando me especialicé como tal tuve un conflicto ético y decidí no continuar profesionalmente por ese camino. Me gusta la fotografía como herramienta de denuncia, pero a la vez me resulta complicado llegar a un lugar en el que hay un conflicto, hacer una foto y marcharme sin interactuar con la persona a la que se le hace la foto. La persona queda en la misma situación y la imagen tampoco remueve conciencias porque estamos tan sobresaturados de imágenes que nada nos conmueve.
-¿En que piensas cuando estás encuadrando?
-En contextualizar lo máximo posible. Me gustan las fotografías que muestran y sitúan.
-¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión?
-Creo que la objetividad no existe. Por tanto, de lo que trato es de ser honrada: contar la realidad cómo yo la percibo, sin alterarla.
-¿Qué historia o noticia te ha marcado más haciendo fotos?
-Quizá una mujer en la Bosnia rural, quien después de posar en varias fotografías, me llevó dentro de la casa para que la fotografiara con su madre, que estaba muriendo en una cama. Tengo que volver para darle la foto.
-¿Cuál es la perspectiva actual del fotoperiodismo en Latinoamérica?
-Creo que muy buena. Sólo hay que mirar a los Pulitzer y World Press Photo de este año.
-¿Le dedicas tiempo a otra clase de fotografía?
-A veces hago fotografía de eventos sociales (Festivales, bodas, marchas, etc.)
-¿Cómo se te ocurren las ideas? ¿Tenés una libreta de apuntes?
-Observando el territorio. Y me gusta mucho escribir en la libreta las ideas que van saliendo. Así está, llena de temas abiertos y sin cerrar.
-¿Cuántas tomas realizas hasta conseguir la imagen que querés?
-Depende de cada imagen. La experiencia me dice que habitualmente la primera toma es la mejor. Después, el ojo se te acomoda a la imagen y si empiezo a hacer varias tomas, puede ser interminable. Y sin embargo, al verlas después, sueles elegir la primera.
-¿Puedes contarnos tu proceso de edición?
-Me gustan las imágenes sin editar. A veces toco un poco la exposición, pero como decía, trato de no intervenir mucho en la realidad que yo percibo.
-¿Qué hace que una imagen llame más la atención que otra?
-La composición, los elementos… la imagen en sí. Y el interés y mirada de cada persona.
¿Qué esperas de la gente al ver tus fotos?
-Espero generar un interés sobre el tema presentado que vaya más allá de la exposición. En este caso, por ejemplo, me gustaría que las personas que vean la muestra se vayan a su casa y busquen más información sobre el conflicto y la realidad de Bosnia y Herzegovina.
-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?
-Soy partidaria de las licencias libres: comparte, difunde. Las fotografías son para que se vean, ¿no? Si no, no encuentro el sentido.
En las redes sociales es complicado, ya que se vuelven dueñas de todo contenido que se inserte, pudiéndolas usar incluso para el lucro.
-¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?
-La labor del Centro de Fotografía me parece muy buena, con las galerías al aire libre e iniciativas como el Fotoviaje. Considero que es muy importante formar no sólo creadores/as, sino también espectadores/as de fotografías.
-¿Se puede vivir acá de la fotografía?
-No sé, no vivo de la fotografía y tampoco es mi objetivo. Pero conversando con algunas personas vinculadas, no es demasiado fácil pero hay algunas áreas en las que sí se puede.
-¿Como fotógrafa es fácil acceder a galerías y salas para exponer?
-Mi experiencia en Uruguay es corta, y la que es, no diría que es difícil. En este caso, el Llamado de la Sala Aquelarre es una muy buena oportunidad porque además la producción la hace la sala. En el Estado Español, que es donde trabajaba, es bastante complicado encontrar una sala que produzca una muestra.
-¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?
-Que sea inquieto/a, que practique, que identifique los temas que le motivan y los fotografíe.
-¿Estás trabajando en algún proyecto que nos puedas contar?
-En el plano fotográfico hay algo, pero prefiero no contarlo aún porque no sólo depende de mí.
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