Un científico con pasado militante recibe un encargo de sus antiguos camaradas: cometer un crimen capaz de torcer el rumbo electoral durante la salida de una dictadura militar. La orden llega justo cuando trabaja en un reporte sobre neurociencias que pretende demostrar una hipótesis incómoda -el libre albedrío es apenas una ilusión.
Diego Castro Famea se encuentra con Guillermo Martínez autor de “Un crimen dialéctico“, que retoma las claves del policial filosófico que ya marcaron títulos como Crímenes imperceptibles o La muerte lenta de Luciana B., pero aquí la trama se tensa en el tablero político de la transición democrática. Entre la convivencia forzada con la víctima asignada, las piezas calculadas con rigor de ajedrez y la irrupción imprevista de los afectos, la novela cruza la discusión científica con el peso moral de las decisiones.
El texto bebe de la tensión existencialista de Sartre y del extrañamiento de Gombrowicz para interrogar hasta qué punto somos dueños de nuestros propios actos o simples fichas movidas por una causa ajena.