
El lujo es vulgaridad
¡Qué noche la de anoche! Bajo el manto de una energía primaveral inconfundible, Los Decoradores volvieron a conquistar Montevideo con un show que no solo prometía, sino que superó expectativas. El Velódromo, con su acústica envolvente y su capacidad para crear una atmósfera casi mágica, se convirtió en el escenario perfecto para una velada de rock.
El show, previsto para las 21:30, comenzó puntual, como si la noche misma estuviera orquestada para ser perfecta. El Velódromo, rebosante, vibraba con el canto unísono del público: “¡Vamo, vamo los Redon!”. Esa marea de voces casi como un himno, invocando a la banda, que no tardó en responder.
De pronto, el aire se partió con los primeros riffs de ‘’Luzbelito’’. Fue un momento casi eléctrico, donde cada nota parecía chispear en la noche, encendiendo una energía imparable. ¡Dios, qué vibración! La gente, como si fuera un solo latido, explotó, en una conjunción de cuerpos y emociones. La entrada fue simplemente apoteósica. Esa marea de voces se alzaba como un himno, invocando a la banda, que no tardó en responder..Y sin pausa, envolviendo el aire aún cargado, ‘’Un poco de amor francés’’ llegó con su sensualidad y misterio. Cada acorde sonaba preciso, cada palabra resonaba en la noche con una claridad que iba más allá de lo técnico; una profesionalidad impecable, pero también una entrega genuina, un sentimiento compartido.
Manteniendo la línea alta de temas calientes, nos regalaron “Tarea Fina”. Este tema es fantástico, ya que combina una estructura sólida de rock con toques de melodía nostálgicos, construyendo un puente emocional en cada acorde. Particularmente, me encanta esa guitarra afilada mientras se mantiene un pulso firme con el bajo y la batería.
Siguieron con tres temas ‘’Musica Para Pastillas’’, ‘’San Telmo’’ y ‘’La Bestia Pop’’ esta vez de la mano de Leti Lee quien deslumbró con su voz potente y soberbia.
Los decoradores hacen un juego interesante en sus presentaciones ya que comparten micrófono entre ellos, en este caso presentaron ‘’Brigitte Bardot’’, ‘’Salando Las Heridas’’ y ‘’Mi Perro Dinamita’’ en la voz de Mariano (tecladista y coros)
Y la noche siguió ese hilo de frecuencia alta con temas deliciosos que todos amamos ‘’El Pibe De Los Astilleros’’
‘’La Parabellum Del Buen Psicópata’’
‘’Una Piba Con La Remera De Greenpeace’’
‘’Puticlub’’
‘’Nueva Roma’’
‘’Ñamfifrufi’’
‘’Atila’’
‘’Preso En Mi Ciudad’’
‘’Tv Fuhrer’’
‘’Todo Un Palo’’
‘’Esa Estrella Era Mi Lujo’’
‘’Blues De La Libertad’’
‘’Golpe De Suerte’’
‘’Criminal Mambo’’
‘’Queso Ruso’’
‘’Ya Nadie Va A Escuchar Tu Remera’’
‘’JIJIJI’’
Fue una lista extensa, una secuencia de temas que, lejos de perder calidad, parecían crecer en intensidad a medida que avanzaba la noche. Cada canción era un nuevo estallido de energía,bien ejecutada, sin fisuras. Jorge brilló con intensidad , su presencia magnética capturaba la atención.
A su lado, los maravillosos músicos —Sergio, Tito, Semilla, Hernán y Oscar y Mariano— tejieron un paisaje sonoro de precisión y pasión. Qué energía, qué despliegue. Cada nota que tocaban parecía encender el aire, mientras su profesionalismo y postura sublime se reflejaban. Eran dueños del escenario, pero también cómplices del público, que los adoraban en un ritual compartido.
La comunión entre la banda y los presentes era palpable, una danza entre la entrega artística y el fervor de la multitud. Fue una noche en la que cada acorde y cada palabra resonaban con una verdad que trascendía lo terrenal, y donde la música se volvió poesía en su estado más puro.
Gracias por mantener el legado en pie!













































