
Un entusiasta público llenó la sala para celebrar que los Ladyjones (se lee como suena, no laidijons) reeditaron en vinilo su icónico disco A quemarropa, creado hace más de 30 años.
Respaldados por la imagen y el recitado de “Rambla y Ejido”, la banda se presentó con sus mejores galas, desparramados en un escenario con múltiples plataformas; aunque se puede apreciar que algunos de los componentes quizás no eran nacidos cuando vio la luz la primera edición.
Un verborrágico Tucuta Soto nos da la bienvenida y explica que este disco está imantado de recuerdos, y que es principalmente sanador. Que la reedición y su presentación se debe a la locura de sus amigos y a su insistencia en la música, ya que al decir de Mateo “sos tres veces más duro que el titanio”.
Cada canción es presentada debidamente, dando datos que mejoran la experiencia. Además, las imágenes en proyección posterior van cambiando en una cuidadosa selección. Por ejemplo “Escudo de guerra” es secundada por una pintura de negros y tambores, sutil metáfora del tambor y su resistencia cultural.
Suena Funky, e imagino a un Rocky criollo subiendo las escaleras del Palacio Legislativo y pienso qué gran disco sería este como banda sonora de cine.
Con la banda demostrando un gran disfrute en la presentación, se mezcla “A toda caldera”, canción de otro disco de próxima reedición: Guardián africano, que ahora imagino como fondo de una nueva secuela de Misión Imposible.
“Vuelo real” nos hace viajar a una noche de luna llena cuando Tucuta dejó a su esposa embarazada para presentarse a tocar en Treinta y Tres, pero al ver al cielo esa noche sabía que algo le quería decir… pues se perdió el nacimiento de su hijo Nacho, que ahora le acompaña en la banda.
Quizás por ese recuerdo, se dedica la delicada canción “Imagen” a todos los niños del mundo.
El espectáculo tuvo un intermedio con la actuación del Payaso Cinta, oriundo de Rosario, Santa Fe. Con mucho desparpajo logró divertir a la concurrencia, y nos dejó el mensaje de Chaplín: “un día sin reír es un día perdido”.
Con Sebastián Almada como invitado en los teclados vuelve la banda con “Barbat”, dedicado a los referentes de la infancia de Tucuta, para luego presentar “Emana” como la canción que habría escrito su padre y que ganó un premio en 2018.
Cuerdas de vientos y tambores se pierden en la calle Ejido con “Milongón del santo” (cortina de Emisora CX 36); luego la danza tribal de Bernardo Maciel y Johanna Suárez perfuma el aire con “Místico” y, se dedica el resto del espectáculo a todos los candomberos, para terminar a todo palo con la Batea de Tacuarí.
Nota aparte la participación del histórico “plomo” Piti Tamburini como jefe de escenario, volando entre instrumentos y enchufes, con su impecable sombrero vaquero.
Habrá otra oportunidad para disfrutar de este excelente concierto, el próximo 16 de noviembre en la Sala Lazaroff. No se lo pierdan.
Ficha técnica
Ricardo Tucuta Soto guitarra y voz
José Pocho Bazán percusión y repique
Eduardo Elissalde batería
Javier Pato Olivera trompeta
Luis Siague tambor chico
Álvaro Salas tambor piano
Cecilia Rodríguez saxo alto
José Carrasco flauta traversa
Fernando Goycochea teclados
Ignacio Soto bajo
Invitados:
Sebastián Almada en teclados
Bernardo Maciel y Johanna Suárez bailarines
Comparsa “Batea de Tacuarí”
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