
EL LIBRO: La Luz decapotable
Primera obra unitaria publicada en España del poeta y artista plástico argentino Samuel Bossini. Poemario dividido en 38 actos, es un recorrido desde los símbolos y elementos mágicos que sirven para evocar distintas voces de acercamiento al acto creativo y al acto de la existencia.
Partiendo de la repetición de «El sol negro quema», revelación entre lo místico y lo apocalíptico, el desarrollo es un canto simbólico y metafísico, con tintes de un nuevo mundo, un nuevo decir, un nuevo sistema con sus propios elementos (El Visionario, La Dama, El Deambulador, la Oca, el Ojo divino, el Crucificado…). Claves todas ellas de un sistema único. No es necesario tener conocimientos de tarot, ni de cábala, ni su relación simbólica con los propios Actos. Sólo es necesario dejarse llevar por su poética mistérica y disfrutar de la u-topía a la que nos lleva como lectores.
La ilustración de la portada es una pintura del propio autor de una serie los Restos del Paradiso.
Acto 3:
El sol negro quema.
Hablar y cantar dentro de largos esqueletos.
Trozos de sombra sobre el plato. Escuchar la sombra saltar en los techos. Escuchar la Rosa cuando acaba el día. Las piedras pesan en los zapatos. Voz acumulada. Las gotas se secan antes de llegar al piso. Y la Dama y su vestido rojo queman el anillo. Huir. La lluvia busca en la ropa algún rastro de sus ojos. Son los nudos los que abren la puerta. Vidrio partido en los bolsillos. Tormenta que pacta con las mejillas para suavizarlas. El corazón se alza hasta lo más alto del jardín. Tiemblan las pantorrillas. Parte la amada dibujando su silueta en el Aire.
Él Crucificado queda en el cuarto, sólo, dibujando con las yemas de los dedos su cielo.
Fuera del Amor, nadie te salva.
Acto 7:
El sol negro quema.
Caras maquilladas.
Vestidos para bailar en el tren o sobre la mesa.
Cerrando los ojos para guardar la niebla. ¿No sienten el olor a podrido que sale desde el fondo de la piel y desde las orejas del fantasma? Algo nos arrastra en una dirección inesperada. Rompiendo el iris en la Luz. Todo lo tocado se balancea lento. El abanico dispersa el olor y lo deja en los techos. Avanza mi hermana María, la de la muerte. Se recuesta y mira. Espera lo que ya no lleva con ella. Su infancia crece dentro de una piedra. Ella no tiene vencedor para besar.
Oh María, nadie aprende a caer… hasta que sueña.
Acto 24:
El sol negro quema.
La vara se agrieta.
Las huellas bardean el cuerpo.
Se burlan los pájaros de lo que ven abajo. Nadie espera el grito del Crucificado. En la cuneta la Rosa se descama y se recuesta en un rincón. La oración es la última oportunidad. Rezar como un bolastraca. Mendigar con la jeta dentro de una caja. Y que el eco nos eleve. Que nos muestre desprendidos. No como capangas desbordados. Tampoco chivados y mudos. Es la mano encantada que acaricia los lomos. Es lo poco o mucho de Buenos Aires que se nos empastilla en las cienes.
Se expande el aliento de la hiena.
La burla se desparrama sobre mantel limpio.
La mano golpea el grueso cuello del lago.
“La Luz decapotable” de Samuel Bossini. Madrid, noviembre de 2021. 88 páginas, 14 x 21 cm. Rústica con solapas. Colección Poesía
Edita: El sastre de Apollinaire











































