
10 Mar 2017
En este punto del mapa fue mi nacimiento. Despliego aquí mi pequeña cartografía. Montevideo se codeaba con Canelones y era verde, amplio, mudo. Recuerdo la casa erguida entre la lluvia, el sitio de los arbustos pleno de transparencia; preámbulo inconcebible de un oscuro parque secreto. Un día partieron todos los niños; ahora regresan. El pino que cobijaba charlas fue tragado por la noche. Me fui moviendo. Malvín me esperaba con sus fantasmas. Luego los amigos y las bicicletas. El asiduo recorrido hacia el mar. La poesía. La construcción del Arca a mis veinte y poco. Los nuevos libros y el trabajo. Los amores. La huida. Los amores. El tiempo transcurriendo en la mirada de mis viejos. Los viajes. Primero aquí, cerquita, luego allá, no tanto. La soledad de siete aviones. Otros viajes. La nueva compañía y el volver a Casa.
Disculpen los puntos borrosos de mi itinerario. Me sigo moviendo hacia algún sitio. Mi vida empezó mucho tiempo antes.
*
Arca de aserrín (Ediciones en blanco, 2011) constituye mi primer libro de poesía. En narrativa he publicado el cuento Micaela Moon (Travesía Ediciones, 2014; reeditado en 2015). También en 2015 publiqué un pequeño libro de prosa poética que titulé Que nadie pregunte por ti (Bestial Barracuda Babilónica); y en la transición 2016-2017 el poemario La pieza, editado por Walkie Talkie Ediciones.
migueavero.blogspot.com.uy
miguelavero.com.uy
Paisajes enmarcados
No puedo imaginar tus hallazgos, allí, donde no habita el asombro. Conozco la sierra que se
dibuja en aquellos recovecos y las puertas, los siete umbrales de mi infancia mil veces traspasados;
no puedo pensar el rectángulo completo conteniendo algo preciso donde todo fluye (fluyó) con la
profundidad del ojo y los colores seleccionados.
Debiera llover y arruinarte las luces, poner a prueba todo lo superable y más, pero la lluvia
es filtro último, y detrás de su alfabeto melancólico se disuelve la neblina; la mudez invicta de quien
es todo recuerdos, bicicletas, tormenta, caminos de tierra. No puedo imaginarlo.
Todo ha partido rumbo al campo de los curas , allí, donde un amigo espera para levantar el
alambrado y agacharse como quien se salva de una foto que se pega con otra que nada,
pero nada, significa.
Conciencia de un murmullo desviado por el viento. Carencia entre-vista del futuro, costra
fija de la verdad, impactado segundo. Dedo que elige un instante entre siglos. Y siglos, y siglos.
M.A
Poema inédito, escrito desde y para el fotorreportaje


































