La construcción de la Estación Central se inició en 1893 y después de aproximadamente 4 años de obra, se inauguró en 1897.
Su diseño constituye una mezcla de distintos tipos de expresiones de la arquitectura, pudiendo apreciarse características que combinan elementos de la antigüedad con corrientes más modernas.
Desde entonces, la Estación conserva su estructura original, transformándose en un emblema de la ciudad. Se trata de un edificio que representa una época de nuestra historia, que nos ayuda a comprender mejor nuestro pasado y caminar hacia el futuro.















































