
En el marco del Mes de la Mujer, la sala Delmira Agustini del Teatro Solís alberga cuatro propuestas unipersonales, dos se estrenan en este ciclo y dos vienen rodando desde hace un tiempo. Las obras llegan a la sala en el marco de un llamado a concurso organizado por el Teatro Solís, que este año tiene la particularidad de salir de Montevideo.
Además de la sala Delmira Agustini, las obras podrán disfrutarse en el teatro Politeama de Canelones, en el Macció de San José y en la Casa de la Cultura de Maldonado. Cuatro monólogos, en cuatro teatros durante cuatro fines de semana.
La cafetería del Solís fue el lugar elegido para conversar con dos de las actrices y una de las directoras, sobre lo que podremos ver en este ciclo.
Una mesa, cuatro personas, una cafetería vacía y los click de la cámara de Diego Castro como único sonido que acompaña la charla. Rompemos el hielo con Verónica San Vicente, la actriz encargada de ponerse en la piel de una reina decadente que para afrontar sus problemas económicos decide abrir las puertas de su palacio y ofrecer visitas guiadas. La obra viene rodando desde mayo del año pasado, el palacio ha tenido varias locaciones y por primera vez se instala en el Solís.
Verónica es la única del cuarteto de actrices que utiliza la clave de clown y la única cuyo personaje no es tomado de la vida real, aunque me aclara que la figura de Juana la Loca fue una fuerte inspiración a la hora de componer al personaje.
El clown teatral maneja otros lenguajes, otros códigos respecto al de circo, propone un vínculo con quienes asisten desde otro lugar, en esta obra el público es invitado a la visita guiada. A los ojos de esta reina, sus súbditos vienen a romper la pared, hasta ahora infranqueable, que es la intimidad del palacio. Si bien no tiene una participación activa, el público es parte de la obra. «El clown posibilita que esta historia que estoy contando sea también tu historia, la posibilidad de burlarnos de algo tan nuestro que es el poder. Es una reina interpretada por una payasa, que siempre hemos sido los últimos orejones del tarro, los que barremos la pista en el circo, y acá es una payasa, una perdedora que se pone en ese rol de poder y ese juego es muy interesante», afirma Verónica.
En esta obra, Una reina, un montaje irreversible, la construcción del personaje es una búsqueda global, donde todas las personas pueden verse. Es una reina con muchos elementos presentes, como el abuso de poder, el capricho, la soledad y la tristeza profunda. En definitiva, Verónica nos invita a ayudar a esta reina que ya no puede mantenerse y necesita que sus súbditos paguen un bono colaboración en la entrada para visitar el palacio, «ella no lo hace con muchas ganas, pero no le queda opción», afirma la actriz.
Si usted quiere ser súbdito de esta reina durante una hora, subirse a su montaña rusa emocional que también puede ser la nuestra, la invitación queda hecha. Viernes 17, sábado 18 y domingo 19 de marzo 2023 el palacio nos abre sus puertas y ¿quiénes somos nosotros para defraudar a una reina?
Armen es una historia que seduce, que se emparenta con la historia de Abdón Porte, aquel joven de apenas veinticinco años, que ante la imposibilidad de seguir jugando al fútbol se quita la vida en el teatro de sus sueños, en el centro mismo de la cancha del Club Nacional de Fútbol.
Esta obra cuenta la historia de Armen Siria —su nombre real era María Inés Cheredjian—, una actriz de origen armenio, nacida en Siria que llegó a Uruguay con apenas tres años.
Armen perteneció a la primera generación egresada de la Emad, y en la década del sesenta integró el elenco de la Comedia Nacional. Problemas personales y decisiones erradas la llevaron a quitarse la vida en el escenario del Teatro Solís.
Conversamos con Mariella Chiossoni sobre las motivaciones que la llevaron a rescatar esta historia que en general es desconocida en el ambiente teatral. Mariella destaca que en la comunidad armenia su recuerdo sigue vivo.
Como muchas historias, esta llegó a sus oídos casi por casualidad en una mesa de bar, una noche después de un ensayo. Por los años noventa, Ricardo Prieto le comentó la historia, unos breves datos, el suicidio en el Solís, el libro El hombre mediocre de José Ingenieros, que dejó Armen en el escenario y nada más, eso alcanzó para sembrar la semilla, que quedó latente, esperando el riego. Treinta años después, en el encierro pandémico, la semilla germinó, casi jugando la idea fue tomando forma, la historia de Abdón Porte hace cien años o la de Santiago Morro García, el suicidio como escape de una situación que se vuelve insostenible para quien la padece. Esa es la historia de Armen, un drama humano teñido de teatro, una tragedia unipersonal que le pasa a tantos, pero montada con la grandilocuencia de una actriz, un mensaje final planificado en todos sus detalles.
Esta obra se atreve a rescatar una historia olvidada, porfiadamente olvidada, sobre un tema que preferimos no ver, se trata de una obra que fue estrenada en este ciclo el fin de semana pasado, pero será posible verla en Montevideo en el teatro Victoria los jueves 24, 25 y 26 de marzo.
Armen pone el foco en la profesión de actriz, las presiones, los miedos y las inseguridades que forman parte de la vida actoral, tanto como los aplausos, las sonrisas y el ramo de flores el día del estreno. También posa la mirada en el suicidio, otro tema del que muchas veces no se quiere hablar.
«Soy la única autora de mi muerte», afirmaba la nota que dejó sobre el escenario. La obra intenta salir del terreno de las especulaciones y analizar los porqué de cada cosa ubicándose en los minutos antes de la decisión fatal. Armen evoca su carrera, comparte sus pensamientos y nos invita a reflexionar sobre sus circunstancias que bien pueden ser las nuestras.
Mariella investigó, buscó, se informó y todo está ahí, en la obra. Cuando alguien le dice que al verla se queda con ganas de saber más, ella siente que le pasa lo mismo. Las ganas de querer saber es uno de los logros de esta puesta.
Si querés conocer a Armen acércate al Victoria, al Politeama, al Macció o a la Casa de Cultura de Maldonado y podrás disfrutar de esta historia rescatada del olvido.
Toffana en carne viva es otra de las obras que se estrena en este ciclo. Este monólogo protagonizado por Carina Biasco, escrito por Pablo Silva Olazábal y dirigido por Cristina Velázquez cuenta la historia de Giulia Tofanna, una italiana que en el siglo XVII creó uno de los venenos más efectivos en la historia, tanto que doscientos años después, Mozart en su lecho de muerte sospechaba que había sido envenenado con Acqua Tofanna, ese veneno inoloro, incoloro, sin sabor y que dosificado en su justa medida era indetectable.
Toffana era una alquimista y esta condición es la que llevó a Carina a interesarse por ella, lo primero que le llamó la atención cuando inició la investigación fue la cantidad de mujeres alquimistas que pueblan la historia, algo que creía vinculado casi exclusivamente a los hombres. Pero si bien se trata de una mujer alquimista, que combinó fragancias para hacer perfumes, ha quedado en la historia como una de las mayores envenenadoras, una asesina en serie en tiempos de inquisición, donde una mujer para romper un matrimonio no deseado solo tenía a su alcance el frasquito de Giulia, con su agua, oculto a la vista, entre todos los productos que toda dama de alcurnia ostentaba en su tocador.
Pero además de asesina y alquimista hay quienes la consideran una de las primeras feministas, que se preocupó por los problemas de las mujeres y brindó una solución. Su fama creció transformándose en el terror de algunos y la esperanza de otras.
Con toda esta información, con las imágenes que pudo encontrar de ella, Carina entendió que había que escribir una obra y se lo pidió a su amigo Pablo Olazábal. En el camino se sumó al proyecto Cinzia Gelsomina, una amiga italiana del autor, que en su país natal encontró una novela dedicada a Giulia. Ella fue sumando datos que complementaron a los escasos encontrados en internet.
El personaje la sedujo por varios motivos, el primero su condición de mujer, nacida en la inquisición en la extrema pobreza, hija de una prostituta y destinada a seguir los pasos de su madre para sobrevivir. «El personaje me fascina por como sale de esa condición, su capacidad de resiliencia, lo que logra inventar, a quién se lo vende y para qué lo vende», afirma la actriz.
Esta es la historia de una mujer que en su laboratorio encuentra una herramienta, un arma que se camufla en un frasco con un San Nicolás, un santo que salva a las mujeres de sus maridos opresores, una problemática que la actriz siente que sigue vigente muchos siglos después. No solo la opresión, sino el método. Tal vez no con Acqua Toffana, pero son muchas las mujeres que cuatro siglos después solo han encontrado el asesinato de sus hombres como forma de escapar de una situación insostenible. Carina nos invita a reflexionar acerca de cómo los siglos se suceden y seguimos teniendo estos temas sin resolver, cómo la violencia sigue presente.
Otro de los hallazgos durante la investigación para la obra fue que la Europa del 1600 sufrió la peste bubónica y la medida que tomaron las autoridades, la clase dominante, fue el confinamiento obligatorio. «Todos sentimos que la ciencia ha avanzado mucho y, sin embargo, cuatro siglos después las medidas no tienen nada de originales, se resuelve exactamente de la misma manera, confinamiento obligatorio y hacer un listado de sanos y enfermos», comenta Carina.
La obra se estrenó el viernes pasado en el Politeama de la ciudad de Canelones.
El 17, 18 y 19 de marzo, Toffana llega al Solís y es una oportunidad única de conocer una historia fascinante, una historia de hace cuatrocientos años que podría ocurrir hoy.
La obra que cierra el cuarteto es La Bailarina de Maguncia, Noelia Campo se mete en la piel de Luce Mangione para generar una narrativa intensa sobre las memorias de la escritora desde su vejez a la adolescencia. Este es el primer unipersonal interpretado por Noelia dirigida por Sandra Massera. La obra se viene presentando desde 2019, año en que fue nominada a los premios Florencio como mejor autor nacional y Noelia como mejor actriz de unipersonal. Este año vuelve al Solís el próximo fin de semana y es una fantástica oportunidad para disfrutar de este excelente trabajo.
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Más información: www.teatrosolis.org.uy















































