
Lunes de madrugada. Seguramente muchos duermen el comienzo de la semana. Sin ese seguramente se hace imprescindible dejar el sillón para buscar estímulos y seguir con el giro que tomó la noche. Los discos están ahí, en el mueble que los contiene. Son cerca de mil. Una puerta vidriada a uno de los placeres de la vida. La mente elige. “Sangre”, rojo y festivo, peligroso. Un exorcismo. Play.
2:13 am. Calor en el pecho. Es así. El disco en la mano es como una foto que aparece en medio de un libro, un marcador eléctrico que pinta con sonidos los recuerdos que se mueven en las hojas de Paracetamol 500. El Hammond, el Kinto, Rolling, el hardcore, Ramones, Días de Blues, Sabbath, Titás, Mutantes… y una inmensa licuadora que borra todo y lo transforma. Hay que beberlo todo de un trago pues el fuego en las tripas no se apaga así nomás. Estamos hechos de historias, de sismos y caricias. La máscara de gallina, los dientes por el suelo. Alguien vio alguna cosa, un santo se coló y la magia pagana desbocó el corcel. El tiempo llevó las letras cromáticas hasta desbarrancarlas en cada boca de tormenta. Letras que espantan demonios, que muestran tendones y carne, que transformaron demonios en espectros de luz.
03:21 am. Afuera. Macumba. Celebración. El Sudor, Adentro, las Grabaciones Perdidas y un Pequeño detalle que lo cambia todo, una nueva disciplina Chile, Holanda, España, América desde las Lianas. Es Lunes, se escucha en el viento soplando desde la costa, está frío y oscuro. El clima parte las cuatro estaciones que ya no existen más. Pero hay un camino, impensado tres décadas atrás. Cambios, sumatorias, restas, y lo inclaudicable del amor. El asunto es el recorrido, el tirar barreras y superar dificultades como origen de todo destino. El cincuenta por ciento ya esta cubierto, ahora falta el resto. Lo que llegará.
04:35 am. No se ve nada en el cuadro de la ventana, pero la espada está en alto, defendiendo el recuerdo de Luis y su Playa Verde. Alemania, Brasil, Argentina, Estados Unidos y todas las demás fronteras que fueron cruzadas con la garganta en las tripas y entre las cuerdas de Valentín y Tuka. Metralla Gibson, Rimbaud, Artaud, Felisberto, Kubrick, Basquiat, Bergman, piñas, gritos y corridas ¿Qué más podemos pedirle a una banda? Una actitud artística, un concepto, la valentía cruda de mostrar con rebeldía las costuras, las heridas y fisuras, sin miedo. La honestidad que deja ver el ser y pertenecer. No parecer. Ser. HPLE Es.
05:16 am. Treinta años mordiéndole la luz a la Luna, incinerando los platos rotos que quedan después de la fiesta. Todo está claro, nadie puede decir lo contrario. Que hablen, es así dice Fermín apuntando al centro de todos los sótanos, a todos los cielos que se compraron con las maderas rotas de mil escenarios y sus correspondientes botellas vacías. La música es lenguaje, sangre y sudor, como los nombres de sus discos, el llanto y los silencios llegan cuando la creación descarrila el corazón. Es ahí donde la música fortalece su lenguaje.
06:51 am. Ahora el cielo apenas regala una claridad. Por acá está todo más que bien, con calor en el pecho. Una voz quebrada revuelve las entrañas y da escalofríos, logra sanar. Sobrevivir, sentirse uno con el cuerpo, estar centrado, pleno de emociones. Sobrevivir con el compromiso asumido entre cuatro paredes, entre amigos y hermanos. Son treinta años, hay que festejar. Es el 3 de Octubre, nos vemos ahí. Traigan copas porque se quedan. Es así.
Salu.
fino.