
Hoy, 18 de agosto, Idea Vilariño cumpliría 106 años. A propósito de esta fecha, surgió la idea de reseñar Poesía completa, la edición de 2024 publicada por la editorial La Suplicante, que reúne su obra poética en la versión que la propia autora estableció y revisó hasta pocos años antes de su muerte.
El volumen recupera los principales libros publicados por la autora a lo largo del tiempo y recorre las distintas etapas de su trayectoria a través de títulos como La suplicante (1945), Cielo cielo (1947), Paraíso perdido (1949), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1957), Pobre mundo (1966) y No (1980), entre otros textos que permiten acercarse a una de las voces fundamentales de la literatura uruguaya.
La edición incluye también Poemas anteriores, textos escritos antes de su obra oficial, es decir, antes de La suplicante. Son textos de su juventud y juventud temprana, entre ellos Sola, Después de haber amado tanto, Nadie podría decirte y Lo que siento por ti, textos tempranos que tienen una gran diferencia en su estructura con respecto a sus obras posteriores. En varios de ellos aparecen distintas estrofas, mientras que con los años Vilariño va a prescindir cada vez más de ellas y va a escribir los poemas con una estructura más unitaria. En estos primeros textos también se puede ver la presencia de lo religioso. Son 32 poemas que abren el volumen y permiten ver una Idea todavía temprana, así como las diferencias que irá teniendo su escritura con el paso de los años.
Idea construye una poesía directa y suele prescindir de la metáfora y de grandes artificios, dando lugar a una escritura despojada y casi minimalista. Muchas veces se dirige a un «tú», ese amante o pareja por quien padece desamores, a quien extraña, reclama o reprocha. En sus poemas aparecen el deseo, la ausencia, la soledad y el desamor, sentimientos que son expresados de una manera sencilla y directa, pero sin perder intensidad.
Sus poemas podrían haber sido escritos en la época contemporánea, ya que están impregnados de una modernidad que hace que continúen resultando actuales. Es una voz que habla de experiencias que reconocemos: una mujer que atraviesa el desamor, la soledad, el deseo y la pérdida. Quizás ahí esté parte de la vigencia de su poesía: en que, aunque hayan pasado décadas desde que fue escrita, todavía podemos reconocernos en aquello que Idea pone en palabras.
La poesía de Idea es inspiradora, es para leerla con el corazón roto o rebosando de pasión, pero también es una poesía que aborda la conciencia social, como ocurre en su poemario Pobre mundo (1966). En Poemas de amor (1957) aparecen el amor, el deseo, la ausencia y el desamor, mientras que Nocturnos (1955) se acerca a cuestiones más existenciales, como la soledad y la muerte.

Sus amores, y muy principalmente, su ya conocido e intermitente romance con Juan Carlos Onetti (1909-1994), fueron una de sus principales fuentes de inspiración para sus creaciones literarias. Idea contó a Hilia Moreira, en una entrevista publicada en la revista Punto y Coma, que conoció a Onetti en un bar de Malvín y que esa misma noche se enamoró de él. Con el tiempo, definiría ese vínculo como «la relación más difícil y más imposible» y a Onetti como «el último hombre de quien debí enamorarme». Este testimonio fue luego recogido en Construcción de la noche. La vida de Juan Carlos Onetti (1993), de María Esther Gilio y Carlos María Domínguez.
«Discutíamos, nos dejábamos de ver, pasaban meses, yo comenzaba otra relación y cuando estaba en lo mejor llamaba Onetti y se iba todo al demonio. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: “Sos un burro, Onetti, sos un perro, sos una bestia”. Y me fui».
Su poemario Poemas de amor (1957) incluido en este volumen, está dedicado a Onetti, aunque la primera edición no incluía la dedicatoria. Esta apareció en la edición de 1958 y fue retirada y repuesta por Vilariño en distintas ediciones posteriores.

Vilariño es una maestra de la poética sencilla y directa, de una poesía sin tapujos, auténtica y tan personal que duele, que cala en lo hondo del ser. Es una poesía de lo arrebatado y de lo imposible, con una voz poética personal y sumamente reconocible por su autenticidad. Su escritura despojada de puntos y comas y sus poemas breves alcanzan en su última etapa de escritura, que puede verse en No (1980), una expresión todavía más austera. Los poemas de este libro son simples, pero traspasan con fuerza al lector, utilizando recursos mínimos pero potentes, con esa habilidad única de la poeta para encantar.
Poesía completa brinda la posibilidad de recorrer la obra de Idea en su conjunto, de sus primeros libros a los poemas de su etapa más tardía. Leerla permite seguir las transformaciones de su escritura, pero también reconocer aquello que permanece: una voz propia, directa y profundamente personal que atraviesa toda su producción poética.
«La poesía de Idea Vilariño ”es un árbol austero y hermoso que se levantaen el espeso bosque de la poesía en lengua española”, dice Luis Gregorich en el prólogo a esta obra reunida. Esta voz de mujer, implacable y podesora, se construyó a sí misma a fuerza de coraje vital y audacia artística, y se impuso por algo que Raúl Zurita llamó ”la inexpugnable belleza de su perfección” y Juan Gelman, ”una palabra de hueso e intemperie”. Escritos al borde del silencio con la ”ciega tinta de la noche”, los poemas de Idea exponen su fiero nihilismo y entregan su intensidad y belleza».
Texto de la contraportada de Poesía completa, de Idea Vilariño, La Suplicante (2024).
Título: Poesía completa
Autora: Idea Vilariño
Editorial: La Suplicante
Año: 2024
Páginas: 353
Encuadernación: Tapa blanda

Sobre Idea Vilariño
Idea Vilariño nació en Montevideo el 18 de agosto de 1920. Poeta, ensayista, traductora, crítica literaria y docente, fue una de las figuras fundamentales de la Generación del 45 y de la literatura uruguaya del siglo XX. Su poesía, atravesada por el amor, la pérdida, la soledad y el paso del tiempo, se caracteriza por una escritura despojada e íntima, capaz de construir una gran intensidad con pocas palabras. A lo largo de su trayectoria publicó libros como La suplicante (1945), Cielo cielo (1947), Paraíso perdido (1949), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1957) y Pobre mundo (1966).
Además de su obra poética, Vilariño desarrolló una extensa labor como traductora, ensayista y docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de la República. Su escritura y su figura permanecen como una referencia ineludible de la poesía uruguaya, no solo por la intensidad de sus versos, sino también por la manera en que logró convertir experiencias profundamente personales en una poesía capaz de trascender lo íntimo. Idea Vilariño murió en Montevideo el 28 de abril de 2009, a los 88 años.