Se ha hablado mucho del final de The Boys, y como con tantas otras se viene generando controversia. Pero, ¿es tan malo como dicen? ¿O simplemente va a tono con lo que viene siendo la serie? Creo que mucha gente comete el error que también cometí yo cuando empecé a verla, que es el tomársela demasiado en serio.

Como comenté en la review de Peacemaker, la gente ya estaba cansada de superhéroes, y me incluyo. The Boys vino el momento justo, cuando culminaba la tercera fase del Universo cinematográfico de Marvel y todos estábamos saturados de escenas épicas y de optimismo excesivo. No quita que vivimos momentos dignos de recordar, como cuando Capitán América levanta el martillo de Thor y toda la sala de cine lo festejó como un gol, y estuvo muy bueno haber vivido esos momentos. Pero ya tuvimos nuestros finales felices, ya vimos a Ironman salvar al mundo… Y después vino una cascada de spin-offs y precuelas que nadie pidió y que si bien había cosas muy interesantes, la gente ya estaba cansada. Ni hablar del universo de DC comics de la mano de Zack Snyder con sus colores poco saturados y sus referencias religiosas, con una epicidad y solemnidad que pretendía contrastar el humor (a veces infantil) de Marvel, pero cometiendo el error de tomarse demasiado en serio a sí mismo.
Y en julio de 2019 viene esta serie nueva con una premisa menos optimista, pero altamente realista: ¿Qué pasaría si descubrimos que, en realidad la gente con superpoderes no es buena gente? Porque en el fondo sabemos que si alguien pudiera disparar laser con sus ojos, sería más probable que se convierta en Homelander y no en Superman. Y también sabemos que las corporaciones harían todo lo posible para convertirlo en un negocio rentable y exprimir cada peso de estos “héroes”.

Yo creo que The Boys en ese sentido se encuentra en un punto medio entre Marvel y DC, pero tiene otra narrativa que se siente menos “ficción”: los personajes se comportan más como personas normales, tanto los que tienen superpoderes como los que no. Pero a su vez es una constante parodia a las escenas de acción a las que estamos acostumbrados, y tiene un tipo de humor que pasa de lo sutil a lo groncho y ridículo en dos segundos. Y está perfecto.
En su momento vi las primeras dos temporadas, y no terminé la segunda porque no terminaba de entender la vibra. Eso y porque era plena pandemia y tenía la mente muy cansada como para tenerle paciencia a una serie. Pero este año me decidí a retomarla, y la disfruté mucho más. No solamente parodia al cine de superhéroes sino a la política actual, sobre todo en Estados Unidos y en esta última temporada es más que evidente. Quisieron poner algo diferente en el mercado y lo lograron. Si bien no es para ser tomada 100% en serio sí es un poco más madura en muchos aspectos, más allá de que claramente apunta más a un público adulto y que no sea muy impresionable. Y sin dudas las actuaciones de Antony Starr y Karl Urban son lo mejor de la serie, tanto por el talento de ambos como por la química que tienen en pantalla.

Entonces, ¿fue un buen final?
En mi opinión, sí. Es verdad que muchas cosas se sintieron apuradas, más porque en el penúltimo capítulo no pasaron demasiadas cosas importantes y se sintió que juntaron todo en el final. Hay cosas que se podrían haber arreglado con un simple cambio en la edición, como la muerte de Terror: si hubieran puesto alguna otra escena en el medio o hubiera pasado algo más, hubiera sido mucho más solemne y menos caricaturesco. No tengo quejas en cuanto a la pelea de Homelander y Butcher, era literalmente lo que todos queríamos ver. Tal vez fue demasiado rápido cómo se quebró Homelander al perder sus poderes, pero siempre supimos que era un personaje cobarde y que sus poderes eran lo único que lo hacían sentir importante (y el mismo personaje lo sabe aunque no quisiera admitirlo). Además de que históricamente los “villanos” en la vida real siempre han demostrado ser cobardes en cuanto ven que tienen las de perder. Y en ese sentido nunca pierde el espíritu de sátira, precisamente la idea es que se sienta como una batalla salida de algún animé (y lo digo como alguien que no es muy fan del género). También me pareció muy buena elección dejar la cámara encendida en segundo plano, mientras el público observa la caída del autoproclamado Dios y de su ego. Y qué decir del enfrentamiento final entre Hughie y Butcher, ambos personajes fieles a sí mismos hasta el final y una despedida que sabíamos que iba a suceder pero que no deja de emocionarnos.

En general sabíamos que probablemente todo terminaría de esta manera y lo que le pasa a cada uno de los personajes no es sorpresa, pero fue satisfactorio el camino que fueron construyendo para que el final se diera así. Entiendo que no deberíamos conformarnos con finales apurados, y que lamentablemente es algo que viene pasando bastante seguido. Pero también hay que ver si es coherente con el tono que vino teniendo la serie. En este caso creo que sí, y que los momentos cursis de final feliz también son bien cursis a propósito, precisamente haciendo referencia a todas las películas de este estilo. Creo que lo más obvio es la referencia a Batman cuando vemos a Kimiko en una cafetería en Francia, incluso la fotografía parece salida de una publicidad.
Es humor entre voluntario e involuntario, y está bien. Sabemos que no es una obra maestra ni la mejor serie que hayamos visto, pero cumple su cometido. Es de esas series que seguramente en un futuro vuelva a visitar.













































