
Anoche Gonzalo Deniz, se presentó junto a su banda, bajo el formato Franny Glass, saliendo al encuentro de sus indiscutibles nombradías. Con canciones de ahora, después y de siempre inundó la Sala Zavala Muñiz de amor y ternura. Con sus habituales letras y melodías, su humor y compañía.
Después de 3 años de ausencia en escenarios, Franny Glass vuelve con un disco recién sacado del horno. Un disco que elige presentar lentamente, ya que el regreso a escenarios debía contar con los más de 15 años de canciones de amor, planes, desastres naturales, vientos, campo, ciudad, playa, ruta y desamores.
Paradójicamente, un artista reconocido hoy día por dos nombres, elige dar a conocer su último disco con “No tengo nombre”, single adelanto del álbum “Ahora después”, que se puede escuchar en plataformas desde el 1° de noviembre. Esta canción tuvimos el gusto de escucharla anoche por Deniz en su guitarra, momento en que la banda entera sale del escenario, y va retornando a medida que suenan sus nuevas canciones, cada una sumando a un músico más a la escena (por ende, más melodías).
El amor del que hablo desde el principio, se ve en gestos tan pequeños como el viaje de instrumentos de un par de manos a otro, donde cada músico toca y da, ya advirtiéndonos desde sus letras que “algún día, nada de esto será nuestro”. Idea que sostienen también desde sus fusiones en la música, cambiando los estilos. Trabaja con músicas uruguayas, rompiendo un poco con el formato de la canción. Se evidencia un marco de influencias (Mateo, Lazaroff, Meyer, Ingold, El Príncipe) en su búsqueda, tratando que se mantengan las escalas por momentos, y pasándolas por disonancias después. Disonancias que reflejan un desfazaje temporal, un Uruguay, un montevideo viejo pero con anomalías, una especie de mundo paralelo, más raro que el original, con su Milongón, piano “de pulpería”, chelo, flauta traversa, trompeta. Juega todo el tiempo con des-apropiarse de la música y del tiempo (ahora después, cuando sea viejo).
Otro momento dulce de la noche fue en el que sonaba “cuándo es volar y cuándo es caer” en el cual la hija de Deniz (sentada en primera fila) se duerme, pues uno no elige que soñar, al parecer, tampoco donde.
Sumando momentos, al menos para mis vivencias, fue hermoso volver al “Fin del verano”, a recordar la retirada, entre bolsos, hermanos, radio encendida en la ruta, carnaval, el atardecer y la tristeza de volver a la rutina anual (nostalgia agridulce si las hay).
Sin dudas una noche familiar, llena de amor, de amigos, y confesiones de la no existencia de un cumpleaños sin pastel. Gonzalo Deniz puede ser Franny Glass, también un hijo dulce, o el showman de lentes de sol que toca de espaldas al público (como en su tapa del disco Planes). Desdoblarse le es natural, y al entender del público, le queda muy bien.
La banda, que acompañó la dulzura de esta noche, está conformada por integrantes que han participado en el proyecto anteriormente y nuevas incorporaciones. Gonzalo Deniz por supuesto en: guitarra y voz, Guillermo Berta: percusión, Javier Vaz Martins: bajo, Camila Rodríguez: guitarra, percusión y voz, Lucía Romero: voz, trompeta y flauta traversa, Agustina Santomauro: guitarra, María Viola: Chelo y voz.











































