Estos dos grandes del espectáculo (el maestro Zeballos en piano y Saraví actor) nos presentan los tangos que van desde la Guardia Vieja hasta los más actuales de Piazzola. Saraví nos va desgranando una serie de personajes, habitantes de los conventillos de principios del siglo pasado. En ellos, coexistían los primeros inmigrantes: tanos, gallegos, gringos, etc, que cuando se reunían en el patio común, cantaban y así recordaban sus raíces y ayudaban a menguar sus nostalgias… Y ahí estabámos nosotros, los de acá, “taitas” malevos de facón, y las percantas infaltables en aquéllas letras de tango. Y se armaba el baile, firuleteado en piso de tierra entre “minas” y los muy “machos” de la época.
Saraví dice letras de algunos de esos tangos y con un abanico de personajes nos va pintando el panorama de entonces y el más cercano, Siempre con el piano magistral de Zeballos, El “vivillo” el “atorrante” que con palabras dulces chamullaba a la más linda y codiciada del conventilllo, el tano, el borracho… El histrionismo de un gran actor nos demuestra que con un atuendo, sobrio, sin golpes bajos ni groserías que puedan incomodar al público, se puede divertir, entretener y disfrutar.
Los dos se conjugan en escena brindando cada uno lo mejor de sí. Recomiendo que no se lo pierdan ya, que sólo va por dos sábados más en la sala del Teatro Victoria 21.30 horas.
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