Luego de la actuación de “Abuela Coca“, los músicos de Jamaica llegaron al escenario de la Estación Central Gral. Artigas (AFE) en una locomotora de 1800.
Se escuchaba “Here Comes the Sun” en versión de Peter Tosh tributando a George Harrison y luego “Zion Train” simbolizando un momento histórico para los amantes del Reggae en Uruguay.
The Wailers, Montevideo,Uruguay
Canal: elarchivista
El 9/11 se cumplen 20 años de la primer visita de The Wailers a Uruguay.
Éste es el texto que escribí entonces y comparto ahora:
20 años
“Vi miles de personas saltando.
Sentí millones de corazones bombeando sangre de paz y alegría.
Ví más de 200 uruguayos trabajando sin dormir por 3 días.
Empujé mil veces mis lágrimas de emoción para adentro, hacia lo más hondo de mi corazón.
Escuché infinidad de gracias.
Recibí la gracia del Más Alto y dí las gracias.
Encontré a un bombero cantando, mientras el fuego del reggae ardía dentro de AFE.
Vi a mis socios en la empresa estar al tanto de todo, pero los ví también perderse dentro de la música celestial que anunciaba el sueño cumplido.
Oí la radio y a mis compañeros haciendo una “Wailertón” inesperada.
Les guiñe el ojo a muchos de ustedes. Me abracé con muchos más.
Recibí palos y mala vibra de alguien que solo estuvo en el peor lugar y en el momento más inoportuno, como no entendiendo que pasaba.
Jugué al fútbol con mis hijos en el backstage y agradezco de por vida a la policía que los guió afuera de AFE cuando el aire se espesó detrás de los portones.
Bailé con desenfreno, mientras mi ex mujer, mi sostén entonces, lloraba en casa sin poder compartir “nuestro” momento.
Atesoré cada una de sus caras, de sus manos. Un tesoro inigualable…el sentirlos en comunión de paz y vibración positiva.
Viví con los Wailers en el Uruguay, sintiendo en la carne y el alma, la música real, de Reyes, que solo tenía en discos.
Marley me acompañó hasta el escenario y me mostró a las chicas que tradujeron su mensaje en lengua de señas a los chicos sordos que bailaron entreverados con ustedes, los que escuchan con sus oídos. Esos “angelitos sordos” me enseñaron el poder inconmensurable de la música con sustancia, esa que se escucha con el corazón.
Una abuelita del público me besó. La Abuela Coca se sorprendió con la invitación de Aston a tocar juntos. Otros abuelos, mis viejos, comprendieron de la manera más brutal, lo que significa la música de Bob Marley & The Wailers para todos nosotros.
Le regalé un bombón al sonidista que me salvó la vida mientras un cantante de reggae uruguayo vivía su sueño viendo a los Wailers tocar en Argentina vestidos con la camiseta celeste.
Oí a los mismos Wailers decir que quisieran volver para quedarse.
Oí a Uruguay tocar “candombe-nyabinghi” en el canto del Rastaman, ese que dice:
“…una brillante mañana, cuando mi trabajo esté terminado, volaré a casa…”
Y sentí entonces ganas de tirar la toalla y terminar así con el programa “¡Roberto Vive!”
Pero Bob, nuestro querido Roberto, me guiñó una vez más desde sus canciones:
“…si piensas que es el fin, es tan solo el principio…” (“Want More”)”
Ver crónica The Wailers en AFE – 9/11/2001 por Javier Alfonso – sietenotas.com













































