
A eso de las nueve Matto Bello salió al escenario a presentar a Ualde como telonero.
Los pocos que ya estaban adentro se arrimaron al escenario a escuchar. Freestyle desde Durazno-Ciudad de la Costa con mucha garra. Al oír la música la gente comenzó a entrar. Con la voz cansada, agujereado pero a puro huevo puso sus rimas sobre las tablas haciendo que la concurrencia agitara las manos y moviera la cabeza. Acompañado por una viola a pura disto y un Dj tirando scratch, dejaron el piso caliente y un muy buen sabor en la boca. Ualde disparó contra todo y a boca de jarro. No soy fan del estilo, admito, pero paré la oreja, sacudí la cabeza…y quedé pensando. Seguro que no le van a volver hacer la cama (aunque te hagan jugar con la once te damos la 10. Salú). Búsquenlo.
Después subió MOTA. La banda, que viene en un ascenso sin interrupciones, se encontró antes de este show con la grata noticia de sus cuatro nominaciones para los premios Graffiti 2024 (Banda del año, Productor/a del año, Mejor single de Rock y Mejor álbum de Rock). Además nos regalaron nuevos temas “La Maquinaria”, que formará parte de un nuevo EP, junto a “Contracorriente”. Las cosas les están girando muy bien.
Ya desde su primer show, en el año pasado, la/su gente coreaba las canciones y descargaban toda la energía abajo del escenario. Son un producto genuino del rock de guitarras al mango y letras que van al hueso, como nos tiene acostumbrados Pablo. Matto Bello y Leonardo Coppola en guitarras, Martín Pérez en bajo Martín Martistán batería y Pablo Silvera en la voz. Paulo Zuloaga – Saxo. Gastón Ackermann -Teclas y trompeta. Claudio apoyando con la acústica. Un bandúm.
No valen las comparaciones. Mota suena a Mota. Pablo agitando sobre el escenario y escribiendo de la manera que siempre lo hizo. ¿Qué se puede hacer con eso? ¿Matar al mensajero? Mota es Mota.
Un colectivo con sonido propio, con otro pulso en lo humano y una mirada diferente. Diferentes personas en busca de algo más orgánico a la hora de grabar, a la hora de subir a tocar. Mota es Mota, con la aceptación que viene del discurso y con la explosión de las canciones. Las cosas les están girando bien. Desaparecieron los nubarrones.
Y en el show, canción tras canción, crece, crece la adrenalina y aparecen las remeras de la banda como parte de la piel. Aparecen los carteles, los dibujos de los niños, las banderas en los balcones, el pogo, chicos y adultos a caballito en medio del agite. Aparece la emoción, el agua mineral para el público, los invitados sobre el escenario: Morón (despegado. Salu), Gabi (Crepar), Ualde, AFC, Cami (Niña Lobo), Agus (4 Pé). Toda la sinergia que genera la alegría de pertenecer, de cantar y de vivir la fiesta. Sonido y luces impecables. Una fiesta. Familia.
Violas en sincro (Leo y Matto como si hiciera añares que tocan juntos. Lujazo). Funk rockeado y la arenga de “Mota-Mota” cuatro temas antes del final. Se nota la alegría entre los músicos, se nota la química y el disfrute. Gestos, sonrisas y las gargantas el rojo vivo ¿Qué más? ¿Más que hoy? ¿Más que ayer? Las benditas y poderosas ganas hacer música con lo que sale del alma.
Mota es Mota. Gracias por la música. Salu.
fino.
Los temas: Chamán-El tiempo dirá- Fuera de foco- El dilema- Gente Detergente- Batalla sin Luz- La estrella está desnuda- Algo de verdad- Lágrima azul- Mal de Karma- La Maquinaria- Contracorriente – Amor Dif- Tumba- Sin Luna- Nos Dijimos- ¿Quién da más?- Tu postura- Kamikaze- Aquí somos felices- Lo más valioso- LaCanao- Maldición- Plata igual plomo.
Ver fotogalería
Ver esta publicación en Instagram













































