Luis Campos escribió este texto que habla de la soledad del Poder absoluto. Todo dicho con elegancia, con sobriedad. La música es dramática, oscura. La aparición de Dino hace que este texto y esta música cobren cuerpo, se hagan carne. El comienzo milonguea sobre la base armónica y después el arreglo se va abriendo, poco a poco, hacia Génesis aunque el ambiente armónico es beatle. Lo atraviesa todo un refinamiento absoluto. Refinamiento británico: eso es Galemire. El clima es denso y en los coros se dibuja, sobre el final, un guiño “oriental”, mogol o chino, recordando que hablamos de Kublai. Del Khan.

















































