
Nos metemos en la creación del Camarón Bombai y en la grabación del único disco de la banda. Un fragmento de una entrevista inédita (2004) con Gerardo “Chivo” Álvarez, guitarrista de la banda. Gracias Chivo.
Para seguir recordándolo.
Gerardo “Chivo” Álvarez: “Vivíamos cerca, en Urquiza y Ramón y Cajal, yo tocaba en “Ruina de Moda”. Con Claudio Taddei no éramos amigos todavía, pero siempre “¿Que haces, como andas?”, nos juntábamos a hablar de música. El venía de ganar el festival de “La Paz”, muy folclórico, cosa que después como que lo separó de su música y ahora lo vuelve a mostrar en su nuevo trabajo (PSNL) de una forma notable. Bueno, una de las tantas veces que nos cruzamos, Claudio me dice “tengo un blues…” y me muestra el “Bluscuanperfecto” me lo cantó con una guitarra criolla y era un blues medio “amilongado”, dijo: “Tengo esta idea, pero quiero hacerla con banda, yo los escuche ensayando y me gustaría un día ir y ver que podemos hacer “, bueno. Quedamos así.
Al domingo cae Claudio, charlamos y le mostró a los otros compañeros de la banda el tema. No era un blues-blues, nos pusimos a tocar y dijo que estaba bárbaro. Hay que ver que venía de charango y la guitarra criolla, nosotros una banda, bajo, guitarra, batería, sonaba bien. Quedamos ahí. Al tiempo nos encontramos, justo “Ruina de Moda” estaba estancado, no daba para tocar, el sello del disco ” Discovery” cerró y quedamos en banda. Arrancamos Barreto, Gustavo Silva, Rosanna, Claudio y yo, ese es el origen de Camarón Bombai. Hicimos esa versión del blues y Claudio nos comenta que tiene una propuesta de grabar un disco en Sondor, que había unas horas de estudio, ellos grababan y editaban.
El tenía una serie de temas y los quería grabar en el disco, cuando entramos a escuchar los temas con el batero dijimos “Uff, esto da para meterle un funk y da para meter esto otro…”. Los temas estaban divinos. Teníamos veinte y poquitos años, la cabeza de Claudio volaba, como la de todos. En ese momento arrancábamos, se movía otra vez el rock nacional, salíamos de canto popular, venía sumándose gente, bandas, saliendo de la dictadura, no era como ahora que “Buitres” llena. Muchos llenan, en esos años no se daba, pero había una movida.
Y arranca el “Camarón” con esa cabeza al palo de Claudio, quería una música diferente, que quería electrificar lo que tenía. Dos violas, bajo, batería y Rosanna. Cantaban ellos dos. Empezamos a ensayar, salíamos del trabajo a juntarnos, a darle y darle. Una locura, todos los días hasta la una de la mañana, todos a la casa de Claudio, y entramos a ver todo ese material que tenía. Grabamos el disco, sin tocar en ningún lado, una cosa rarísima, quizás tocamos alguna vez, pero no fue un grupo que se armó y después de tanto tocar en boliches llegó y grabó. Nosotros al revés. Estaban las horas de estudio con la idea que Claudio grabara sus milongas, su música que en ese entonces era como canto popular, pero diferente al canto popular del momento. Sondor quería que grabara esa línea, pues era bueno, no en vano ganó el festival, por talento. Es algo que quedó muy en claro, no por manija de un sello, lo ganó con un bagaje de temas que tenía. De ahí las horas de grabación. Entramos a ensayar eso y nada que ver… ¡del canto popular no quedó nada! (ja). Se fue a cualquier lado. Había un feeling entre todos. Un día el batero aparece con el Rana, que tocaba percusión, y le agregamos ese color.
Claudio nos dio rienda, era un grupo. Respetábamos sus armonía, su viaje, pero lo que era una milonga terminaba en un funk, y después teclas, pues en un momento necesitamos un pianito, vientos. Pero los caños que había por ese entonces eran de grupos tropicales y no empastaban. Entonces pensamos en teclas y conseguimos a Fernando Cid, más lo que cantaba Rosanna. ¡Era un disparate! Impresionante cantaba y te agarrabas. Ya éramos una banda. Llegamos al estudio y lo grabamos en dos o tres meses. Grabaciones esporádicas, no todos los días, pero en secciones largas. La grabación fue medio caótica, se nos va en bajista en la mitad. ¡¡¡ El tipo que sabía todos los temas se va¡¡¡ Tocaba sin entusiasmo, todos estábamos a mil, con todo. En eso el bajista me dice “No toco más” en medio de la grabación. Salir a buscar otro bajo, ahí dimos con Gustavo Prado, tratamiento intensivo mediante: “aprende esto o no salís vivo”, y toco bárbaro. Empastó al toque. Nos faltaron horas, se terminó de los pelos, no había la tranquilidad necesaria. No se vendió mucho, no había difusión. “Camarón” era under prácticamente, con disco y todo.
El técnico de Sondor era Willy de León, un veterano con el cual nos cagábamos de la risa, pero con el que también nos llevamos nuestras calenturas, pues en el sello se grababa cumbia, la mayoría de sus artistas eran de música tropical y a el le gustaba eso, dicho por él: era la primera banda de rock que grababa. Había grabado tango, pero no rock. Y fue difícil, muy difícil, quería grabar las violas por línea y le decíamos que no, que las violas con micrófono al equipo, y el loco no y no. Cosas así mil, chocábamos mucho, pero en otros momentos la pasábamos bien. Después de la mezcla final, que hicimos Claudio y yo arriba del tipo, te puedo decir que el resultado final no sonó bien. Para peor cuando editamos, Sondor lo hacia solo en cassett, no hacían más discos de vinilo, no existía el CD, solo cassett, entonces fue como un momento tétrico. Las radios no te pasaban los cassett, te hacían la entrevista, te ponían un tema cuando estabas ahí, Luego chau.”
Temas del disco: Bluescuanperfecto- Milonga 1- A veces- El vil ajedrez- Un viejo de barba- Creador de los creadores- Los malhumores- Alguien no quiere ser un cuervo- Hoy te siento bien. (1988).
“La música sigue sonando…y siempre sonará mientras la vida sople en cualquier rincón del universo. Vida, desde el golpe primitivo de los pies sobre el piso, las palmas o el gutural sonido que nace desde las entrañas. La música seguirá sonando. ¿Tal vez un niño? Todos sabemos de qué hablo, la música lo cubre todo. Somos espejos, cambios, nombres, una melodía de cromosomas y adn al ritmo del planeta que nos toca vivir y de eso se trata, es el ritmo del corazón o de seguir la luz interna que nos guía. Que siga la Luz.” fino.
Gracias Clo, por la música, por la amistad.
Nota: Al igual que las notas de mi autoría en Cooltivarte referidas a «La Iguana en el Jardín», «Espantapájaros» y “Cebras, Nacar y Rubi” son fragmentos del libro en desarrollo sobre la obra de Claudio Taddei.












































