{"id":95211,"date":"2023-11-01T10:27:18","date_gmt":"2023-11-01T13:27:18","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=95211"},"modified":"2024-01-23T14:04:39","modified_gmt":"2024-01-23T17:04:39","slug":"los-cuentos-de-baldomero-lillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/los-cuentos-de-baldomero-lillo\/","title":{"rendered":"Los cuentos de Baldomero Lillo"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_95212\" aria-describedby=\"caption-attachment-95212\" style=\"width: 471px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-95212 size-full\" title=\"Baldomero Lillo Figueroa\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Baldomero-Lillo-Figueroa.jpeg\" alt=\"Baldomero Lillo Figueroa\" width=\"471\" height=\"636\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Baldomero-Lillo-Figueroa.jpeg 471w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Baldomero-Lillo-Figueroa-222x300.jpeg 222w\" sizes=\"(max-width: 471px) 100vw, 471px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-95212\" class=\"wp-caption-text\">Baldomero Lillo Figueroa &#8211; Imagen fuente: <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Baldomero_Lillo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">wikipedia.org<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>En alg\u00fan sentido, el cuentista chileno <a href=\"https:\/\/amzn.to\/496YWBA\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Baldomero Lillo<\/strong><\/a> (1867-1923), es un caso semejante al del mexicano Juan Rulfo: ambos escribieron poqu\u00edsimos libros, pero los suficientes para que, cada uno en lo suyo, trascendiese m\u00e1s all\u00e1 del tama\u00f1o de su obra. Rulfo es uno de los nombres insoslayables del llamado Boom de la Literatura Latinoamericana, y Lillo abri\u00f3 para la literatura chilena un camino inexplorado hasta ese entonces en que el drama social, morigerado por el contexto pol\u00edtico de la burgues\u00eda dominante, era un mundo completamente desconocido para las letras chilenas: \u201ces el hombre que nos hace volver la mirada a lo nuestro, penetrando, por as\u00ed decirlo, hasta las entra\u00f1as de nuestra tierra con sus cuentos de la faena minera\u201d, comentaba el escritor y ensayista Ernesto Montenegro en un art\u00edculo publicado en la revista<em> Babel<\/em> N. 22, Santiago de Chile, julio-agosto de 1944 (citamos por <em>Antolog\u00eda de Baldomero Lillo<\/em> a cargo de Nicomedes Guzm\u00e1n, publicada por Zig-Zag en 1955). La figura del obrero, marginada de las letras de entonces, se yergue con toda la fuerza de su tragedia humana ante los ojos desorbitados de una sociedad que desconoc\u00eda su existencia. El mismo Montenegro se\u00f1ala: \u201cPor primera vez la alpargata y la blusa hicieron su caminata hasta las librer\u00edas del centro para volver al suburbio cargando debajo del brazo una obra de autor nacional, sobre cuyas hojas amarillas iba estampado en letras negras: CUENTOS MINEROS\u201d. Historias que \u201cpara el resto de los hombres tienen un cariz misterioso y casi secreto\u201d.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n Montenegro. Lo misterioso y secreto de este mundo s\u00f3rdido y rec\u00f3ndito es para los otros, no para Lillo, que desde muy joven se impregn\u00f3 de la vida miserable de los mineros trabajando en pulper\u00edas, primero en Lota y luego en Buen Retiro, cerca de Coronel, en el sur de Chile. \u201cHace m\u00e1s o menos 3O a\u00f1os que en el golfo de Arauco a la entrada del puerto de Coronel exist\u00eda un importante puerto establecimiento carbon\u00edfero denominado &#8220;Puchoco D\u00e9lano&#8221;. \/ En la noche de un diecinueve de septiembre el mar inund\u00f3 repentinamente la mina. El origen del hundimiento es todav\u00eda un misterio y la presente leyenda est\u00e1 basada en la tradici\u00f3n conservada entre los mineros\u201d. Con esta nota al pie de p\u00e1gina de su cuento \u201cJuan Fari\u00f1a\u201d, que fue suprimida en publicaciones posteriores, se inicia la obra literaria de Baldomero Lillo. El autor lo presenta como leyenda en un certamen literario organizado por la <em>Revista Cat\u00f3lica<\/em> en 1903. El 15 agosto de ese a\u00f1o <em>Juan Fari\u00f1a<\/em>, que Lillo firma como \u201cArs\u201d, es aclamado vencedor del certamen. \u00bfCuento o leyenda? En las <em>Obras Completas<\/em>, con Introducci\u00f3n Biogr\u00e1fica a cargo de Ra\u00fal Silva Castro, publicadas por Nascimento en 1968, <em>Juan Fari\u00f1a<\/em> forma parte de su primer libro <em>Subterra<\/em>, de 1904. Y bajo el t\u00edtulo, entre par\u00e9ntesis, \u201cLeyenda\u201d (Memoria Chilena, <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0003951.pdf\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0003951.pdf<\/a>). Cuento o leyenda, \u201cJuan Fari\u00f1a\u201d es un relato vibrante que describe minuciosamente las faenas al fondo de la mina, en cuanto la presencia del ciego minero se alza como una imagen demoniaca en la conciencia cada vez m\u00e1s aterrorizada de sus compa\u00f1eros. \u00bfTen\u00eda Juan Fari\u00f1a un pacto con el diablo?<\/p>\n<p>Dec\u00edamos en las primeras l\u00edneas de nuestra exposici\u00f3n, que la obra de Lillo es escasa. En rigor se reduce a dos libros publicados en vida.<em> Subterra <\/em>fue el primero, en 1904 (Imprenta Moderna, Santiago de Chile). En su primera edici\u00f3n contaba apenas con ocho cuentos e inclu\u00eda \u201cJuan Fari\u00f1a\u201d con el subt\u00edtulo de \u201cLeyenda\u201d. Sobre este primer libro, Silva Castro nos dice: \u201cHombres aniquilados por la servidumbre del trabajo, se muestran aqu\u00ed empe\u00f1ados en cumplir tareas que no les interesan, s\u00f3lo para llevar a chozas malolientes el salario que apenas calmar\u00e1 las hambres, y cuando un accidente viene a poner fin a la vida de un padre, quedan abandonadas las criaturas y su mujer a la vagancia o a la prostituci\u00f3n\u201d. Este mundo de hu\u00e9rfanos, de viudas, de inv\u00e1lidos, de trabajos forzados, de miseria desoladora, en una palabra, se encontraba distante de la ciudad, ignorado por ella, los pol\u00edticos y las autoridades. \u201cPablo se aferr\u00f3 instintivamente a las piernas de su padre. Zumb\u00e1banle los o\u00eddos y el piso que hu\u00eda debajo de sus pies le produc\u00eda una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de angustia. Cre\u00edase precipitado en aquel agujero cuya negra abertura hab\u00eda entrevisto al penetrar en la jaula, y sus grandes ojos miraban con espanto las l\u00f3bregas paredes del pozo en el que se hund\u00edan con vertiginosa rapidez\u201d (\u201cLa compuerta N.12\u201d).<\/p>\n<p>La historia de Pablo, el ni\u00f1o de ocho a\u00f1os, llevado de la mano por su padre a un destino dantesco, es la narraci\u00f3n m\u00e1s dram\u00e1tica que pueda pensarse del realismo exacerbado, de ese realismo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la simple imitaci\u00f3n de la realidad. Se trata, en una palabra, de un realismo que irrita, que incomoda, porque nos muestra en toda su magnitud, la s\u00f3rdida naturaleza humana. Es el naturalismo como modalidad literaria. La narrativa naturalista, que Zola llama de <em>novela experimental<\/em>, est\u00e1 determinada por el medio ambiente o por la herencia. Es un verdadero Edipo despojado de la aureola m\u00edtica y cl\u00e1sica de los tr\u00e1gicos griegos. No se trata de un determinismo \u201coracular\u201d y s\u00ed de una cruel realidad. En vez de nacer con un destino, la sociedad impone uno. No hay or\u00e1culos ni adivinos; hay sociedades corruptas que imponen al hombre un tipo de vida inhumano. Por esta raz\u00f3n, las clases sociales retratadas en el naturalismo son los obreros y la burgues\u00eda decadente. En \u201cLa compuerta N.12\u201d, el mundo retratado es el submundo de las minas de carb\u00f3n en Chile. En la figura endeble de Pablo el narrador deposita su punto de vista para referirnos el destino de esta gente: ser explotados hasta morir. En las palabras del padre de Pablo, el peso del medio ambiente, la presi\u00f3n de una sociedad que mata y, cuando no mata, destruye lo m\u00e1s valioso del ser humano: su humanismo. \u201cMi padre era minero, yo lo soy y \u00e9l lo ser\u00e1\u201d. Pablo es sacado brutalmente de su inocencia y llevado al fondo de la mina que es la muerte, la desmoralizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El texto nos choca por su crudeza, pero esto es justamente lo que quiere el escritor naturalista: remecernos, hacernos part\u00edcipes de una realidad que sacude las conciencias, teniendo como principios la observaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n. \u201cLa perspectiva es nueva\u201d, escrib\u00eda Zola, \u201cy se hace experimental en vez de filos\u00f3fica. En s\u00edntesis, todo se resume en este gran acontecimiento: tanto en las letras como en las ciencias, el m\u00e9todo experimental est\u00e1 en camino de determinar los fen\u00f3menos culturales, individuales y sociales, de los que la metaf\u00edsica no hab\u00eda dado hasta hoy otra cosa que explicaciones irracionales y sobrenaturales\u201d (<em>La novela experimental<\/em>, 1880). Observaci\u00f3n y experimentaci\u00f3n son las herramientas del escritor naturalista, y Lillo no ser\u00eda la excepci\u00f3n. Tal como lo cuenta su hermano, el poeta Samuel Lillo: \u201cLo que decidi\u00f3 su vocaci\u00f3n como escritor fue su observaci\u00f3n directa de la vida miserable de los mineros en Lota. Fue un penetrante observador de la vida. No manej\u00f3 grandes ideas ni filosof\u00edas y fue ajeno a toda pol\u00edtica de partidos. Era la realidad lo que le interesaba por sobre todo. En Lota bajamos juntos a la mina. Yo s\u00f3lo tres veces. El, muchas m\u00e1s. El vio de cerca lo que all\u00ed ocurr\u00eda. Conoci\u00f3 la Compuerta No. 12&#8230; Lo visit\u00e9 en Buen Retiro\u201d (citado por Fernando Alegr\u00eda, \u201cIntroducci\u00f3n a los cuentos de Baldomero Lillo\u201d, <em>Revista Iberoamericana<\/em>. Vol. XXIV, N\u00fam. 48, Julio-Diciembre 1959:&nbsp; <a href=\"http:\/\/letras.mysite.com\/fale050221.html\">http:\/\/letras.mysite.com\/fale050221.html<\/a>).<\/p>\n<p>&nbsp;\u201cLa compuerta N.12\u201d antes de llegar a escribirse, tuvo una versi\u00f3n \u201coral\u201d, su bautismo de fuego en frente de un grupo de escritores que se reun\u00edan en las ya lejanas y m\u00edticas tertulias literarias. As\u00ed lo recuerda su hermano Samuel: \u201cTen\u00eda una facilidad enorme para narrar \u2014dice su hermano\u2014 o\u00edrlo era una cosa encantadora. Cost\u00f3 convencerlo de que escribiera. La idea surgi\u00f3 en las tertulias que hab\u00eda en mi casa, en las que participaban Augusto Thompson, Ortiz de Z\u00e1rate, Benito Rebolledo, Magallanes Moure, Fernando Santiv\u00e1n, Juan Francisco Gonz\u00e1lez, Diego Dubl\u00e9. Un d\u00eda lo oyeron contar la Compuerta No. 12 y le rogaron que lo escribiera. M\u00e1s tarde yo lo di a conocer. Lo le\u00ed en el Ateneo, porque Baldomero no se atrev\u00eda. Algunos dudaban de su existencia y me atribu\u00edan a m\u00ed la paternidad del cuento&#8221; (tomado del citado texto de Alegr\u00eda). Con <em>Subterra<\/em>, t\u00edtulo, como cuenta Alegr\u00eda en su ensayo citado, le sugiri\u00f3 el poeta Diego Dubl\u00e9 Urrutia: \u201cSi todos sus cuentos se desarrollan en la mina \u2014dicen que le dijo\u2014 \u00bfpor qu\u00e9 no titularlos Subterra?\u201d, la literatura chilena entraba en un mundo que le era desconocido. Un infierno de carne, sangre y carb\u00f3n que alimentaba las grandes fortunas de la \u00e9poca, en cuanto la mina se alimentaba de la miseria humana.<\/p>\n<p>Pero no todos los cuentos de la primera edici\u00f3n de <em>Subterra<\/em> son mineros (<a href=\"https:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-8007.html\">https:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-8007.html<\/a>). El \u00faltimo de ellos, \u201cCaza Mayor\u201d, es la excepci\u00f3n. Narra la historia de Palomo, el viejo y avezado cazador de perdices y el perro Napole\u00f3n, el dogo de su patr\u00f3n: \u201cNadie como \u00e9l para distinguir entre mil la huella fresca i reciente i conocer si la pieza es un macho o una hembra, un pollo o un adulto\u201d. Y luego, cuando se preparaba para recoger su apreciada pieza: \u201cLanz\u00f3 un grito de sorpresa i de c\u00f3lera:&nbsp; \/ -jQuita all\u00e1 Napoleon! Pero, ya era tarde: la perdiz a la cual la mira hab\u00eda atravesado el cuello, acababa de desaparecer en las fauces de un enorme perro de presa de color leonado\u201d (<em>Obras Completas<\/em>). En ediciones posteriores aparecen cinco cuentos m\u00e1s, tal como se registra en las <em>Obras Completas<\/em>: \u201cEl registro\u201d, \u201cLa barrena\u201d, \u201cEra \u00e9l solo\u201d, \u201cLa mano pegada\u201d y \u201cCa\u00f1uela y Petaca\u201d. Me detendr\u00e9 algunas l\u00edneas en \u201cLa mano pegada\u201d, que aparece en la segunda edici\u00f3n de <em>Subterra<\/em> en 1917. Es un relato que ha hecho de su historia fant\u00e1stica un mito para vivir de la mendicidad sin trabajarle un d\u00eda a nadie. Un mito deshecho por la justicia que tampoco aparece tan \u00e9tica, por cuanto el encargado de impartirla es otro malandro como el propio vagabundo mendicante. Don Paico, el mendigo sagaz, recorre los pueblos con su mano izquierda pegada al pecho, castigo divino por haber golpeado a su madre cuando joven:<\/p>\n<p>\u201cO\u00ed un grito y una nube oscureci\u00f3 mi vista y vislumbr\u00e9 a mi madre que, sin soltar el rebenque, se enderezaba en el suelo con la cara llena de sangre, al mismo tiempo que me gritaba con una voz que me hel\u00f3 hasta los tu\u00e9tanos: \/ \u201c&#8211;\u00a1Maldito, hijo maldito!\u201d. La gente le ped\u00eda a don Paico que \u201ccontara aquello\u201d. Lo que \u00e9l hac\u00eda luego de comer y beber. El golpe a su madre era una respuesta al rebencazo recibido cuando se aprontaba a lanzar el tejo en el juego de la rayuela.: \u201cpon\u00eda mis cinco sentidos para poner un doble en la raya\u201d. El castigo, divino, la mano pegada a su pecho. El cuento comienza cuando el juez y patr\u00f3n, Sim\u00f3n Antonio, encuentra en el camino a don Paico, luego el desenmascaramiento del falso inv\u00e1lido y por \u00faltimo el severo castigo de un juez y hacendado implacable, pero tambi\u00e9n corrupto: \u201c&#8211;\u00bfVinieron por las vacas esta ma\u00f1ana? \/ &#8211;S\u00ed, se\u00f1or. \/ &#8211;\u00bfY no notaron el cambio? \/ -Nada, se\u00f1or; ven\u00edan muy apurados y arrearon no m\u00e1s\u201d. Despu\u00e9s de todo, qui\u00e9n ir\u00eda a notar cuatro vacas t\u00edsicas, \u201cmetidas de sorpresa en el pi\u00f1o en cambio de otras sanas [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>Baldomero Lillo fue tambi\u00e9n un gran contador de historias c\u00f3micas. Y uno de sus cuentos cl\u00e1sicos de esta veta humor\u00edstica es \u201cInamible\u201d. El cuento que, a juicio de Ra\u00fal Silva Castro, puede ser el germen de la novela de Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala, <em>Belarmino y Apolonio<\/em>, publicada en 1919, aparece en <em>Subsole<\/em>, pero no en la edici\u00f3n madre de 1907 (<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0005165.pdf\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0005165.pdf<\/a>), sino que en la segunda edici\u00f3n publicada por Nascimento en 1931. De hecho, y de acuerdo con el art\u00edculo de Hern\u00e1n Navarrete Rojas, publicado en el diario <em>El Expreso<\/em> del 7 de enero de 1999, \u201cInamible\u201d se escribi\u00f3 en 1917, el mismo a\u00f1o en que la Universidad de Chile, donde trabajaba, lo jubil\u00f3 por enfermedad: \u201cSu salud empeoraba d\u00eda a d\u00eda, por lo que la Universidad le concede la jubilaci\u00f3n en 1917. En tales dram\u00e1ticas circunstancias escribe su \u00faltimo cuento, \u201cInamible\u201d, lleno de humor y gracia\u201d. La historia de \u201cInamible\u201d puede contarse como el relato de una pregunta \u201ca flor de boca\u201d, pero que nunca se formula por razones de \u201cjer\u00e1rquico orgullo\u201d: \u00a1qu\u00e9 diablos significa la mentada palabrita! El valor jer\u00e1rquico va subiendo de grado y de tono hasta que, finalmente, la respuesta significa rehacer al rev\u00e9s el camino andado, con un final francamente hilarante que, por lo dem\u00e1s, es el tono humor\u00edstico de toda la narraci\u00f3n: \u201c\u2014Cuando se me acaben, voy al cerro, pillo un animal <em>inamible<\/em>, me tropiezo con \u201cEl Guar\u00e9n\u201d y \u00a1zas! al otro d\u00eda en el bolsillo, tres papelitos iguales a \u00e9stos\u201d. Los \u201cpapelitos\u201d son billetes de 20 pesos; el narrador es Mart\u00edn Escobar, quien ha sido encarcelado por \u201cmaltratar animales inamibles\u201d y \u201cEl Guar\u00e9n\u201d es Ruperto Tapia, el eficiente \u201cguardia tercero de la polic\u00eda comunal\u201d, que ha prendido a Escobar por atemorizar a la gente con un animal inamible. Todo un relato de enredos y equivocaciones que, como efecto domin\u00f3, las piezas caen una tras otra y se levantan del mismo modo hasta llegar a un final feliz donde resaltan la justicia y la recompensa por la injusticia cometida desde el momento en que el guardi\u00e1n Tapia y su inventiva ling\u00fc\u00edstica, hab\u00edan condenado al pobre carretelero Mart\u00edn a 20 d\u00edas de c\u00e1rcel: \u201cPero de todas sus cualidades, la m\u00e1s original y caracter\u00edstica es el desparpajo pasmoso con que inventa un t\u00e9rmino cuando el verdadero no acude con la debida oportunidad a sus labios\u201d. La palabrita \u201cinamible\u201d fue una de sus invenciones.<\/p>\n<p>La fama alcanzada con la publicaci\u00f3n de <em>Subterra<\/em>, le abri\u00f3 las puertas a Lillo al <em>Ateneo<\/em>, donde lee su cuento \u201cSubsole\u201d, al <em>El Mercurio <\/em>de Santiago, cuya primera publicaci\u00f3n es del 1 de junio de 1900. Tambi\u00e9n se aceptaron sus publicaciones en&nbsp;&nbsp; &nbsp;<em>Zig Zag<\/em>, fundado por la misma empresa en 1905, donde publica los cuentos que aparecer\u00e1n en 1907 en <em>Subsole<\/em>, su segundo y \u00faltimo libro publicado en vida del escritor. A\u00f1os m\u00e1s tarde, y gracias al trabajo realizado por el escritor Jos\u00e9 Santos Gonz\u00e1lez Vera, se publica, en 1942, su libro <em>Relatos Populares<\/em>, con cuentos que m\u00e1s se asemejan a art\u00edculos de costumbre, que Lillo hab\u00eda escrito para <em>El Mercurio<\/em> con el seud\u00f3nimo de \u201cVladimir\u201d. Evidentemente la tem\u00e1tica <em>Relatos Populares<\/em> se aleja de los cuentos mineros de <em>Subterra<\/em>, y se enfocan en la aldea y sus costumbres, creencias, miserias y personajes variopintos, como el \u201cCuyanito\u201d, del cuento \u201cLa Cruz de Salom\u00f3n\u201d, huaso arrogante cuyo nombre lo deb\u00eda a sus tres a\u00f1os pasados en Argentina, huyendo de un crimen cometido a traici\u00f3n. El cuchillo asesino, con la marca \u201cla cruz de Salom\u00f3n\u201d, contra la cual \u201ccomo se sabe, no hay quite ni barajo que valga\u201d, cobrar\u00e1 su venganza convirtiendo la leyenda de la cruz en una realidad sangrienta: \u201c&#8211;\u00a1Vaya, y que cosa m\u00e1s rara! Esto que a usted le parece la cruz de Salom\u00f3n son las iniciales del nombre de mi padre: Honorio Henr\u00edquez\u2026, \u00a1a quien mataste a traici\u00f3n, cobarde! \/ Y, veloz como el rayo, sepult\u00f3 el pu\u00f1al en el pecho de su due\u00f1o, que rod\u00f3 bajo la silla sin exhalar un gemido\u201d.<\/p>\n<p>Las <em>Obras Completas<\/em> que citamos en este ensayo, en su ADVERTENCIA DEL EDITOR, ilustra la composici\u00f3n del texto que el lector tendr\u00e1 ante sus ojos si se anima a darle una mirada, y que nosotros sintetizamos al final de nuestro trabajo. El libro comprende adem\u00e1s de los cuarenta y ocho cuentos, el art\u00edculo \u201cLa carga\u201d, tomado de la revista <em>Panthesis<\/em>, y una conferencia: \u201cEl obrero chileno en la pampa\u201d. Respecto de <em>Subterra<\/em>, a los ocho cuentos originales de la edici\u00f3n de 1904, se suman cinco cuentos m\u00e1s agregados por Armando Donoso, seguramente con la anuencia de Lillo. <em>Relatos populares<\/em>, por su parte, como se dijo, responde a todos los relatos agrupados por Jos\u00e9 Santos Gonz\u00e1lez Vera y publicados en 1942. Y con el nombre de <em>Varios<\/em>, todos los otros escritos reunidos por Jos\u00e9 Zamudio y el propio Ra\u00fal Silva Castro. Por \u00faltimo, esta edici\u00f3n de las <em>Obras Completas <\/em>re\u00fane \u201clos cuatro diversos t\u00edtulos conocidos de Lillo de relatos basados en experiencia de la vida pampina\u201d. Ellos formar\u00edan parte de una novela, <em>La huelga<\/em>, pero que podr\u00edan ser esbozos de cuentos anunciados por Lillo en la conferencia \u201cEl obrero chileno en la pampa salitrera\u201d. Los fragmentos son los siguientes: \u201cLa calichera\u201d, publicado en <em>Claridad<\/em>, n\u00famero 139, del 30 de diciembre de 1931. Se le presentaba como uno de los cap\u00edtulos de <em>La huelga<\/em>. Respecto de este t\u00edtulo, en el <em>Bolet\u00edn del Instituto Nacional<\/em>, 10 de noviembre de 1940, aparece una publicaci\u00f3n a la que Silva Castro llam\u00f3 <em>La huelga<\/em>, con la siguiente advertencia: \u201cNos complacemos en presentar el primer cap\u00edtulo \u00edntegro y la primera carilla del manuscrito de la novela <em>La huelga<\/em> de Baldomero Lillo, merced a la gentileza de su hijo Eduardo, quien conserva estos preciosos originales\u201d. Otro de los cap\u00edtulos de la proyectada novela es \u201cEn la pampa\u201d, publicado en la revista <em>Millant\u00fan<\/em>, N. 3, de noviembre de 1942. Y <em>La huelga<\/em>, publicado en <em>Viento Sur<\/em>, N.1, julio de 1954.<\/p>\n<p>S\u00ed, Baldomero Lillo se hizo famoso por su descarnada narraci\u00f3n sobre la realidad infernal vivida por los obreros del carb\u00f3n en las minas de Lota. Pero su pluma fue mucho m\u00e1s all\u00e1 de <em>Subterra<\/em>, abarcando otras aristas de la realidad nacional y desarrollando con \u00e9xito la narraci\u00f3n humor\u00edstica, convirti\u00e9ndolo, a pesar de su corta obra literaria, un autor insoslayable en el estudio de la literatura chilena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En alg\u00fan sentido, el cuentista chileno Baldomero Lillo (1867-1923), es un caso semejante al del mexicano Juan Rulfo: ambos escribieron poqu\u00edsimos libros, pero los suficientes para que, cada uno en lo suyo, trascendiese m\u00e1s all\u00e1 del tama\u00f1o de su obra. Rulfo es uno de los nombres insoslayables del llamado Boom de la Literatura Latinoamericana, y Lillo abri\u00f3 para la literatura chilena un camino inexplorado hasta ese entonces en que el drama social, morigerado por el contexto pol\u00edtico de la burgues\u00eda dominante, era un mundo completamente desconocido para las letras chilenas: \u201ces el hombre que nos hace volver la mirada a lo nuestro, penetrando, por as\u00ed decirlo, hasta las entra\u00f1as de nuestra tierra con sus cuentos de la faena minera\u201d, comentaba el escritor y ensayista Ernesto Montenegro en un art\u00edculo publicado en la revista Babel N. 22, Santiago de Chile, julio-agosto de 1944 (citamos por Antolog\u00eda de Baldomero Lillo a cargo de Nicomedes Guzm\u00e1n, publicada por Zig-Zag en 1955). La figura del obrero, marginada de las letras de entonces, se yergue con toda la fuerza de su tragedia humana ante los ojos desorbitados de una sociedad que desconoc\u00eda su existencia.<\/p>\n","protected":false},"author":162,"featured_media":95212,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"literatura chilena","format":"standard","video":"","gallery":"","source_name":"","source_url":"","via_name":"","via_url":"","override_template":"0","override":[{"template":"4","single_blog_custom":"","parallax":"1","fullscreen":"0","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","show_post_reading_time":"0","post_reading_time_wpm":"300","show_zoom_button":"0","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0"}],"override_image_size":"0","image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post":"0","trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post":"0","sponsored_post_label":"Sponsored by","sponsored_post_name":"","sponsored_post_url":"","sponsored_post_logo_enable":"0","sponsored_post_logo":"","sponsored_post_desc":"","disable_ad":"0"},"jnews_primary_category":{"id":"","hide":""},"jnews_social_meta":{"fb_title":"","fb_description":"","fb_image":"","twitter_title":"","twitter_description":"","twitter_image":""},"jnews_override_counter":{"override_view_counter":"0","view_counter_number":"0","override_share_counter":"0","share_counter_number":"0","override_like_counter":"0","like_counter_number":"0","override_dislike_counter":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[20767,20768,20776,20773,20771,20774,20775,20769,20772,20770],"class_list":["post-95211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narradores","tag-baldomero-lillo","tag-baldomero-lillo-figueroa","tag-cuentista-chileno","tag-el-hallazgo-y-otros-cuentos-del-mar","tag-inamible","tag-la-hazana","tag-pesquisa-tragica","tag-realismo-critico","tag-relatos-populares","tag-sub-terra"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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