{"id":87490,"date":"2023-01-12T12:50:21","date_gmt":"2023-01-12T15:50:21","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=87490"},"modified":"2024-02-10T22:14:53","modified_gmt":"2024-02-11T01:14:53","slug":"novelas-chilenas-de-las-primeras-decadas-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/novelas-chilenas-de-las-primeras-decadas-del-siglo-xx\/","title":{"rendered":"Novelas chilenas de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-87491 size-full\" title=\"Novelas chilenas de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/casa-grande.jpg\" alt=\"Novelas chilenas de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX\" width=\"370\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/casa-grande.jpg 370w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/casa-grande-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quienes nos dedicamos como lectores al fascinante mundo de la literatura hecho novela, guardamos en nuestros recuerdos de juventud liceana y universitaria, aquellas obras que vivimos con ingenua pasi\u00f3n de lectores hambrientos de lectura rom\u00e1ntica y aventurera, que trascend\u00eda las limitaciones de la siempre odiosa pero necesaria realidad nuestra. La literatura ampl\u00eda las fronteras de la vida, y reconocemos en ella muchas veces la continuidad de nuestras propias vidas, confundidas con las &nbsp;vidas de los personajes de ficci\u00f3n que a su vez suelen confundirse con las nuestras. Historias literarias que en la primera juventud pueden resultar sorprendentes para un joven de hace d\u00e9cadas, como <em>Juana Lucero<\/em> (<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0006017.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0006017.pdf<\/a>), por ejemplo, la fascinante novela de Augusto D\u2019Halmar, publicada en 1902 como <em>La Lucero (Los vicios de Chile)<\/em>, una novela del Santiago de los inicios del siglo XX que se desarrolla en el Barrio Yungay, cuya protagonista, humilde, hija de una costurera y de un diputado ausente, despreciada y abusada por el due\u00f1o de casa donde trabaja, termina su vida como una prostituta: \u201c&#8211;\u00a1D\u00e9jeme\u2026! \u00a1Grit\u00f3!, \u00a1d\u00e9jeme\u2026! \/ Fue una lucha cobarde y breve [\u2026]. Cierto que aquel cuerpo aletargado en el desmayo no respond\u00eda a sus sensaciones [\u2026]. \u00bfCu\u00e1nto dur\u00f3 aquella escena brutal?\u201d (Segunda Parte, cap\u00edtulo XV). La primera novela de D\u2019Halmar abre las puertas tem\u00e1ticas de una realidad que comenzaba a brotar en la sociedad chilena: la prostituci\u00f3n. La acci\u00f3n comienza a desarrollarse en 1895, un a\u00f1o antes de la aprobaci\u00f3n del Reglamento para las Casas de Tolerancia como \u201cuna forma de regular, normar y controlar el ejercicio de la prostituci\u00f3n para fines monetarios, morales e higienistas\u201d (G\u00f3ngora Escobedo, \u00c1lvaro, <em>La prostituci\u00f3n en Santiago, 1813-1931: visi\u00f3n de las elites<\/em>, citado por Claudia Darrigrandi, <em>\u201cRepresentaciones urbanas e identidades femeninas en Am\u00e9rica Latina (de fines del siglo XIX a principios del siglo XXI\u201d,<\/em> en <em>OPEN EDITION JOURNALS<\/em>).<\/p>\n<p>Los prejuicios sociales arraigados en la sociedad chilena forman parte de estas primeras expresiones narrativas, en las que el dinero, el amor, la pobreza y el poder son tem\u00e1ticas recurrentes de los conflictos sociales, pol\u00edticos y morales descritos por los autores chilenos de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Pobreza descarnada vivida en los llamados conventillos, hermanos de miserias y degradaciones humanas de las favelas brasile\u00f1as y villas miserias argentinas, donde los hombres se encuentran despojados de su propia dignidad de hombres. En este mundo de ni\u00f1os descalzos, mujeres entregadas a su suerte y hombres ga\u00f1anes y alcoh\u00f3licos sin sue\u00f1os ni esperanzas, se encuentran dos novelas representativas de la \u00e9poca: <em>La viuda del conventillo<\/em> (1930: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf<\/a>), de Alberto Romero, y <em>Los hombres obscuros<\/em> (1939: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0010285.pdf<\/a>), de Nicomedes &nbsp;Guzm\u00e1n. Sobre Alberto Romero y su obra, nadie mejor que su propia hija, la periodista Graciela \u201dTot\u00f3\u201d Romero, para hablarnos de sus inquietudes literarias descritas en su novela m\u00e1s famosa: \u201cLa marginalidad era la obsesi\u00f3n de Alberto Romero y su amor por los m\u00e1s pobres, incondicional. \/ Los amaba en cualquiera de sus dimensiones, incluyendo el hampa, donde ten\u00eda leales amigos, quienes se organizaban para proteger a este caminante de la noche [\u2026]\u201d&nbsp; (Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n de Editorial Andes, Santiago de Chile, 1993).<\/p>\n<p><em>La viuda del conventillo<\/em> gira en torno a Eufrasia Morales, la viuda, y su mundo de conventillo donde cualquier bajeza humana puede suceder en todas sus formas, como lo atestigua el italiano Guido Lambertuci desde el mes\u00f3n de su almac\u00e9n: \u201cImplacable, r\u00edgido, con su aire de viejo loro, grotesco, Lambertuci, por espacio de diez a\u00f1os, fue testigo presencial de un sinn\u00famero de hechos punibles que tuvieron por escenario \u2013como dir\u00eda un redactor de cr\u00f3nica roja- el pedazo de calle accesible a su mirada: robos, violaciones, desaf\u00edos, grescas de mujeres en celo, y hasta vio sacar el cad\u00e1ver de una jovencita empleada de tienda que se peg\u00f3 un tiro en un cuarto de la cit\u00e9 de enfrente\u201d (Cap\u00edtulo 3). El italiano es la memoria viva que describe en un p\u00e1rrafo la vida de seres sin ninguna importancia social, que se multiplican en la miseria y el dolor. La literatura asume su rol de denuncia social, como se\u00f1ala muy bien Eleazar Huerta respecto de sus personajes (citado por Ra\u00fal Silva Castro en su libro <em>Panorama de la Novela Chilena<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1995), se trata de \u201cVidas aparentemente insignificantes, cobran hondura y trascendencia, sin que sepamos cu\u00e1ndo, pues el autor avanza en la narraci\u00f3n sin recargar ninguna escena, sin detenerse para darnos el retrato acabado de nadie\u201d.<\/p>\n<p>Pero Nicomedes Guzm\u00e1n es un narrador que ha revolucionado el lenguaje descriptivo en sus cuadros de sangre y miseria; dolor y prostituci\u00f3n. <em>Los hombres obscuros<\/em> es un relato vigoroso que no da tregua al lector, ni tampoco se compadece de \u00e9l. Lo acosa con su verdad narrativa sin contemplaciones morales ni ret\u00f3ricas: \u201cEl conventillo est\u00e1 habitado por gente de la m\u00e1s baja condici\u00f3n social: obreros, peones, mozos, costureras que se amanecen pedaleando, lavanderas que consumen su vida curvadas sobre la artesa, rateros y putas; una de las piezas la ocupan dos maricones que realizan por las noches fiestas y bailoteos, a los que acuden \u00abamigos\u00bb indecentes y sinverg\u00fcenzas; estas reuniones terminan con boches que congestionan al vecindario y que requieren la intervenci\u00f3n de los hombres, quienes ponen a raya a Ios degenerados.&nbsp; Sin embargo, la mayordoma no desahucia a estos arrendatarios, porque \u00abpagan tan puntualmente\u00bb\u201d. (Cap\u00edtulo I). Nunca antes la literatura chilena se hab\u00eda atrevido a remover la conciencia del lector, zamarrearlo en la tranquilidad de su poltrona y restregarle una realidad s\u00f3rdida, tal vez inimaginable para \u00e9l. La propia dedicatoria de <em>Los hombres obscuros<\/em> es una advertencia al lector que no deja de sorprenderlo: \u201cA mi padre, heladero ambulante, y a mi madre, obrera dom\u00e9stica\u201d. Domingo Melfi, citado por Luis S\u00e1nchez Latorre, Filebo, en su art\u00edculo <em>Reivindicaci\u00f3n de Nicomedes Guzm\u00e1n<\/em> en Memoria Chilena: (<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0001098.pdf<\/a>), nos dice que el autor \u201cposee en alto grado este sentido dram\u00e1tico de la vida que falt\u00f3 a los escritores de generaciones anteriores. La novela citada, con ser breve, impresiona por la fuerza de la presencia humana. Guzm\u00e1n estudi\u00f3 los tipos y el medio en su propia esencia. Fue \u00e9l mismo un personaje\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, no todo fue dolor, miseria y prostituci\u00f3n en la novela chilena de estos tiempos. Otros temas como el dinero, la ambici\u00f3n, el poder y el amor tambi\u00e9n fueron abordados por escritores de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX. <em>El Loco Estero<\/em> (1909), una de m\u00e1s reconocidas novelas de Alberto Blest-Gana pertenece a este g\u00e9nero en que el poder y la ambici\u00f3n por un lado, y el amor de otro, le dan vida a un relato entretenido y vibrante con un final que ciertamente le agradar\u00e1 al lector, y lo sorprender\u00e1 al mismo tiempo: \u201cBlest Gana supo siempre, desde el principio, hilvanar bien sus intrigas y posey\u00f3 en grado eminente el don de la inventiva. novelesca, escasa en Chile; pero aqu\u00ed se sobrepasa y asistimos a un verdadero drama policial, con inc\u00f3gnitas que suspenden al espectador anhelante, con peligros, amores y aventuras que terminan en golpes de efecto inesperados. aunque no forzados, de la mejor calidad novelesca\u201d (Hern\u00e1n D\u00edaz Arrieta, ALONE, Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n de Zig-Zag, S\u00e9ptima Edici\u00f3n, sin fecha, que incluye adem\u00e1s la novela corta <em>Gladys Fairfield<\/em>: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0005017.pdf<\/a>).<\/p>\n<p>El Loco Estero es don Juli\u00e1n, un excapit\u00e1n encarcelado en su propia casa por su hermana, do\u00f1a Manuela, mujer ad\u00faltera quien, por razones de dinero, ha hecho creer al mundo que su hermano est\u00e1 loco, para apoderarse de sus bienes que, finalmente, volver\u00e1n a su leg\u00edtimo due\u00f1o: \u201c&#8211;Y cuando venga -dijo, con ese sentimiento de reparaci\u00f3n- le devolver\u00e9 todos sus derechos; \u00e9l gozara de sus bienes y har\u00e1 con eIlos Io que quiera. \/ &#8211;Eso es lo mejor, hijita -aprobaba don Mat\u00edas. \/&nbsp; Do\u00f1a Manuela se mostraba ansiosa de hacer cuanto antes la devoluci\u00f3n de los bienes de su hermano y de vivir pobremente con el sueldo de su marido\u201d (Cap\u00edtulo XXIII). Guillermo Araya, en su art\u00edculo \u201cHistoria y sociedad en la obra de Alberto Blest Gana\u201d, citado por Jos\u00e9 Antonio Fabres en su ensayo <em>An\u00e1lisis estructural de El Loco Estero<\/em> (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes), se\u00f1ala: \u201cA nivel de los personajes dos temas recorren toda la obra de Blest Gana, el amor y el dinero\u201d. Y no deja de tener raz\u00f3n, despu\u00e9s de todo, Blest-Gana es un rom\u00e1ntico costumbrista que hace de la novela, historia. De hecho, Giuseppe Bellini titula su cl\u00e1sico ensayo sobre la obra del autor <em>Alberto Blest Gana \u00abhistoriador de Chile<\/em> (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes). El amor y el dinero mueven los hilos narrativos de sus novelas, cuyo marco hist\u00f3rico-pol\u00edtico-social es un referente permanente por donde transitan sus pintorescos personajes como Carlos D\u00edaz, el \u00f1ato D\u00edaz, enamorado de Deidamia, sobrina de don Juli\u00e1n y libertador de este de su cautiverio: \u201cAcerc\u00f3se, entonces, a la puerta del calabozo- y, con estudiada precauci\u00f3n, torci\u00f3 la llave en la cerradura. Evitando hacer ruido, abri\u00f3 con viva emoci\u00f3n la puerta. Dos brazos que temblaban le rodearon el cuello; una voz sofocada le murmur\u00f3 al o\u00eddo: \/ -\u00a1Oh!, \u00a1mi salvador! \u00a1Mi \u00e1ngel tutelar! Dios te bendiga\u201d (Cap\u00edtulo XIII).<\/p>\n<p><em>Casa Grande<\/em> (1908: Tomo I: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0010911.pdf<\/a> y Tomo II: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0005176.pdf<\/a>), &nbsp;obra prima de Luis Orrego Luco, desat\u00f3 el mayor esc\u00e1ndalo de la clase social m\u00e1s adinerada del Santiago de la \u00e9poca. De repente, la sociedad se vio reflejada en sus p\u00e1ginas que la describen en toda su &nbsp;miseria espiritual, carente de principios y a la que solo le interesa el lucro por sobre los valores morales y sociales. La novela desnuda las costumbres de la aristocracia chilena desde fines del siglo XIX hasta los primeros a\u00f1os del siglo XX; \u201cretrata la vida de ese grupo social en las actividades comerciales, burs\u00e1tiles, pol\u00edticas y sociales. En este sentido, \u201cCasa Grande\u201d es un documento determinante para el conocimiento de ese tiempo\u201d (Fidel Araneda, <em>Ochenta a\u00f1os de \u201cCasa Grande\u201d, novela de LUIS ORREGO LUCO<\/em> (<em>1908-1988<\/em>: <a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014395.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014394.pdf<\/a>).&nbsp; La vida en <em>Casa Grande<\/em> transcurre entre los placeres y el lujo que solo el dinero, bien habido o mal habido, puede ofrecer. La aristocracia, en la ciudad o en los fundos, se encuentra a s\u00ed misma reflejada en las im\u00e1genes directas y sagaces de un espejo impecable e implacable que es uno de los suyos: \u201cSobre mesita rodeada de tazas de porcelana japonesa de estra\u00f1os dibujos az\u00fal y rosa, encontr\u00e1base lista la gran tetera de plaqu\u00e9. con l\u00e1mpara de alcohol, en la cual se preparaba el<em> samovar<\/em>, como decia, empleando la palabra rusa, con el prurito de extranjerismo de nuestro mundo de tono, t\u00e1n aficionado \u00e1 refrescar sus aires en la colonia cosmopolita de Paris\u201d (Tomo I, Cap\u00edtulo VII).<\/p>\n<p>Orrego Luco naci\u00f3 en ese ambiente, y su suegro fue nada menos que Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna, uno de los mayores arist\u00f3cratas y pol\u00edticos de la Historia de Chile: \u201cOrrego Luco, m\u00e1s de una vez, me refiri\u00f3 que la familia de su clase social, parientes muy pr\u00f3ximos de su mujer, Mar\u00eda Vicu\u00f1a Subercaseaux, quienes se sent\u00edan aludidos en la obra, lo menospreciaron tanto que no le era grata la convivencia con la gente de la estirpe de su esposa, hija, nada menos que de Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna y Victoria Subercaseaux Vicu\u00f1a\u201d (Fidel Araneda, obra citada).<\/p>\n<p>Tanto desprecio de la aristocracia le provoc\u00f3 la publicaci\u00f3n <em>Casa Grande<\/em> a Orrego Luco, que su prima Manuelita V\u00e1squez le dedic\u00f3 los siguientes versos: \u201cLuis Orrego Luco, \/ hombre ocioso y vago \/ que ejecuta diarios por casualidad \/ no es el literato, ni un escritor \/ es un pobre hombre sin ning\u00fan valor \/ si quieres saber cu\u00e1nto es \/ tres chauchas y un diez, \/ tres chauchas y un diez\u201d (Fidel Araneda, obra citada). El precio de proclamar la verdad.<\/p>\n<p>Pero ni el amor ni el dinero son los temas que distinguen <em>El Socio<\/em> (1928), obra cl\u00e1sica de Jenaro Prieto. Tampoco la miseria humana. <em>El socio <\/em>representa un quiebre en la narrativa chilena de estas primeras d\u00e9cadas del siglo XX. Una historia inventada dentro de la ficci\u00f3n. La invenci\u00f3n de un personaje que adquiere vida propia e interfiere en la \u201crealidad\u201d del relato, anticipando en d\u00e9cadas un tipo de literatura que se har\u00eda com\u00fan en los narradores de nuestra Am\u00e9rica Latina, como Julio Cort\u00e1zar, Jorge Luis Borges, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y Juan Carlos Onetti, entre otros autores relevantes que jugaron con la realidad y la ficci\u00f3n dentro de la propia ficci\u00f3n. La cita de Oscar Wilde que antecede al comienzo de la novela (<a href=\"http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0014812.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/archivos2\/pdfs\/MC0011569.pdf<\/a>),&nbsp; describe su naturaleza l\u00fadica entre la ficci\u00f3n y la realidad: \u201cLos \u00fanicos seres reales son los que nunca han existido, y si el novelista es bastante vil para copiar sus personajes de la vida, por lo menos debiera fingirnos que son creaciones suyas, en vez de jactarse de la copia\u201d. Es lo que hace Juli\u00e1n Pardo, el protagonista de <em>El Socio<\/em>, un mediocre corredor de propiedades, con dificultades econ\u00f3micas, un hijo enfermo y un matrimonio cay\u00e9ndose a pedazos: crea un personaje, Mr. Walter Davis, su socio, \u201chombre experto en negocios y seguro de s\u00ed mismo\u201d, que es la descripci\u00f3n fiel del pensamiento wildiano. Se apodera del relato y de la vida de Juli\u00e1n Pardo: \u201cSi no le acepto de inmediato, es porque efectivamente tengo un socio&#8230; un socio a quien debo mucho&#8230; El, en realidad, es el due\u00f1o de esta oficina v no puedo hacer nada sin su consentimiento\u201d (Cap\u00edtulo II). Es el momento del nacimiento de Mr. Davis y el comienzo del fin de Juli\u00e1n Pardo. Su doble, ser el otro y el mismo, como en los relatos borgianos, se convertir\u00e1 en una cruel pesadilla que lo conducir\u00e1 a la locura y la muerte.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas p\u00e1ginas de <em>El Socio<\/em> ilustran la ficci\u00f3n y la realidad de Juli\u00e1n Pardo a trav\u00e9s de un di\u00e1logo dram\u00e1tico que desencadena una serie de acciones propias de la novela policial, en un mundo en que lo imaginario y lo real se cruzan y entrecruzan en el interior de la conciencia delirante del protagonista: \u201cEs in\u00fatil que dispare, M\u00edster Pardo\u2026 Usted mismo acaba de decir que me ha inventado, que soy un producto de su imaginaci\u00f3n, \u201cuna creaci\u00f3n del arte\u201d, si no encuentra un poco petulante el nombre\u201d [\u2026] \/ &nbsp;\u2013\u00a1Me vengar\u00e9! \u00a1Quedar\u00e1s ante todos como un asesino! \/ &nbsp;&#8211;\u00a1Oh! Puede usted hacer lo que quiera, M\u00edster Pardo. Estoy libre de esas miserias terrenales\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Dejo las \u00faltimas l\u00edneas de la novela al lector, para que se adentre en esta historia que lo sorprender\u00e1 gratamente, no solo por su tem\u00e1tica que escapa a los patrones tem\u00e1tico-narrativos de la novela de los a\u00f1os treinta en Chile, sino adem\u00e1s por la naturalidad con que Jenaro Prieto teje un relato en donde la realidad del relato acaba sorprendentemente devorada por la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00ed, la novela chilena de principios del siglo XX es una fuente hist\u00f3rica que da cuenta de los conflictos sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos de un Chile resquebrajado en su estructura social, que los novelistas desnudan como una radiograf\u00eda dolorosa de una realidad no resuelta en t\u00e9rminos de equidad y justicia social. En medio de ella, <em>El Socio <\/em>se yergue como una luz narrativa que tomar\u00e1, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, otras formas l\u00fadicas en la novel\u00edstica chilena y latinoamericana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente imagen:&nbsp;Autor: Orrego Luco, Luis, 1866-1948 &#8211;&nbsp;Tipo: L\u00e1mina &#8211;&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-69766.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">memoriachilena.gob.cl<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quienes nos dedicamos como lectores al fascinante mundo de la literatura hecho novela, guardamos en nuestros recuerdos de juventud liceana y universitaria, aquellas obras que vivimos con ingenua pasi\u00f3n de lectores hambrientos de lectura rom\u00e1ntica y aventurera, que trascend\u00eda las limitaciones de la siempre odiosa pero necesaria realidad nuestra. 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