{"id":84372,"date":"2022-09-14T11:21:01","date_gmt":"2022-09-14T14:21:01","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=84372"},"modified":"2024-01-23T16:42:16","modified_gmt":"2024-01-23T19:42:16","slug":"borges-los-otros-y-ninguno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/borges-los-otros-y-ninguno\/","title":{"rendered":"Borges, los otros y ninguno"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_84374\" aria-describedby=\"caption-attachment-84374\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-84374 size-full\" title=\"Jorge Luis Borges Fuente: cultura.gob.ar\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Jorge-Luis-Borges.jpg\" alt=\"Jorge Luis Borges Fuente: cultura.gob.ar\" width=\"640\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Jorge-Luis-Borges.jpg 640w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Jorge-Luis-Borges-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-84374\" class=\"wp-caption-text\">Jorge Luis Borges Fuente: <a href=\"https:\/\/www.cultura.gob.ar\/6-poemas-de-amor-escrito-por-jorge-luis-borges_6294\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">cultura.gob.ar<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>Mi\u00e9rcoles 14 de septiembre de 2022<\/p>\n<p>El cinco de diciembre de 1999, el diario <em>El Mercurio<\/em> de Santiago de Chile publicaba el siguiente art\u00edculo: &#8220;El Inexistente&#8221;, firmado por <strong>Leonardo Sciascia<\/strong>, escritor siciliano que muere en Palermo en 1986, y cuya \u00faltima novela en 1990, fue <em>Una historia sencilla<\/em>. Dieciocho a\u00f1os antes, el diario <em>Il Messaggero<\/em> de Roma publicaba una gran foto de <a href=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?s=Jorge+Luis+Borges\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Jorge Luis Borges<\/strong><\/a> y debajo este titular: \u201cEl inexistente\u201d. La fuente del diario italiano era el suplemento literario del diario franc\u00e9s <em>L\u2019Express<\/em> que dec\u00eda simplemente que Borges no exist\u00eda. Que no era nada m\u00e1s que la invenci\u00f3n de un grupo de escritores entre los cuales se encontraban Leopoldo Marechal, Manuel Mujica L\u00e1inez y Adolfo Bioy Casares (sugiero la lectura del art\u00edculo de Laura Kopouchian, \u201c\u00bfExisti\u00f3 alguna vez <a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SifPm2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Jorge Luis Borges<\/strong><\/a>?\u201d, en <em>Lamujerdemivida, N. 41<\/em>). Y para que a la colectiva invenci\u00f3n no le faltase nada, se lee en el art\u00edculo de Kopouchian que estos autores \u201chab\u00edan recurrido a los oficios de un actor de segunda l\u00ednea llamado Aquiles Scatamacchia (\u201c\u00a1Qu\u00e9 nombre de comedia del arte!\u201d, exclama Sciascia)\u201d. Desde este momento, prensa y literatura comenzaron un recorrido que no termina y en el que realidad y ficci\u00f3n se cruzan y entrecruzan en un juego dial\u00e9ctico propio de un jard\u00edn de senderos que se bifurcan. Faltaba, con todo, que la realidad no fuese absurda por ser inventada, sino por ser real, para crear un mundo en que sus propias fronteras narrativas se confundiesen con la ficci\u00f3n, como la propia literatura de Borges, como la propia realidad de Borges.<\/p>\n<p><em>L\u2019Expresss<\/em>, sin quererlo o sin pensarlo (para ponerlo en palabras borgianas), cambi\u00f3 el nombre de \u201c<strong>Jorge Luis Borges<\/strong>\u201d por \u201c<strong>Jos\u00e9 Luis Borges<\/strong>\u201d. Entonces, as\u00ed lo coment\u00f3 Sciascia: \u201cEn cierto sentido \u2014en un sentido propiamente borgeano\u2014 Borges se la busc\u00f3. Su instar al olvido, a la inexistencia, al deseo de ser olvidado, al no querer ser ya Borges, de alguna manera y con los aires que soplan en el periodismo, no pod\u00eda sino generar la noticia de que Borges no existe\u201d. Pero, para que la confusi\u00f3n fuese un laberinto como el propio <strong>Jorge Luis Borges<\/strong>, la revista argentina <em>Cabildo<\/em>, recoge esta misma informaci\u00f3n, la inexistencia de Borges como siendo un invento del mencionado grupo de escritores, citando como fuente al diario <em>Le Monde<\/em> y no al diario <em>L\u2019Express<\/em> (remito ahora al citado <em>El Mercurio<\/em>). La informaci\u00f3n de la no existencia de Borges parec\u00eda un relato del propio Borges, una de sus jugarretas con que entretiene y confunde al lector. As\u00ed lo entendi\u00f3 tambi\u00e9n Antonio Tabucchi, recordado por Kopouchian en su art\u00edculo: \u201cLa informaci\u00f3n era tan borgeana que se volv\u00eda divertida, incluso pens\u00e9 enseguida que detr\u00e1s de ese rumor no pod\u00eda estar otro que el propio Borges\u201d. Por su lado, Sciascia escrib\u00eda: \u201cuna invenci\u00f3n que est\u00e1 en el orden de sus propias invenciones, una fabricaci\u00f3n que podr\u00eda haber tenido como autor a Borges mismo\u201d. Como corolario de toda esta historia propia de un relato borgiano, el editor de <em>Cabildo<\/em> afirma que este actor de segunda, Aquiles Scatamacchia, es quien encarna al escritor argentino para los <em>mass media<\/em>. \u201cLa impostura, que habr\u00eda sido descubierta por la Academia Real de Suecia encargada de la concesi\u00f3n del Nobel, ha impedido que el falso Borges fuese premiado, se\u00f1ala la revista argentina, que hace de Ajar sin saberlo\u201d (<em>El Mercurio<\/em>).<\/p>\n<p>Lo cierto es que <strong>Jorge Luis Borges<\/strong> fue muchos Borges tanto en la realidad como en la literatura. Su obra est\u00e1 plagada de autores inventados que muchos lectores buscaron, y buscan, &nbsp;en diferentes bibliotecas del mundo, como Pierre Menard, por ejemplo, el \u201cautor del Quijote\u201d. Roberto Alifano, en su libro <em>El humor de Borges<\/em> (Ediciones Proa, 2000, p. 117), recuerda el siguiente episodio: \u201cBorges, por qu\u00e9 no me cuenta c\u00f3mo se le ocurri\u00f3 la historia de <em>Pierre Menard, autor del Quijote<\/em>, que a muchos lectores pareci\u00f3 ver\u00eddica. \/ &#8211;Ah, s\u00ed, mucha gente la tom\u00f3 en serio. Incluso hubo un colega que me dijo despu\u00e9s de haberlo le\u00eddo: \u201cBueno, mir\u00e1, che, es un art\u00edculo interesante el que escribiste sobre ese personaje llamado Menard, yo ten\u00eda conocimiento de \u00e9l; aunque, te tengo que ser sincero, siempre me pareci\u00f3 un poco loco [\u2026] &#8211;\u00bfO sea que crey\u00f3 que era un personaje real? \/ &#8211;S\u00ed. Bueno, yo le segu\u00ed la corriente [\u2026]\u201d. O el narrador de <em>Tres versiones de Judas<\/em>, que cita la opini\u00f3n de Borelius, un pensador inventado para rechazar la hip\u00f3tesis de otro pensador inventado, el te\u00f3logo Runeberg: \u201cLos te\u00f3logos de todas las confesiones lo refutaron [\u2026]. Axel Borelius, de renovar la herej\u00eda de los docetas, que negaron la humanidad de Jes\u00fas\u201d (<em>Ficciones<\/em>, 1944 en <em>Obras Completas I, 1923 \u2013 1949<\/em>, Emec\u00e9 Editores, 1996, p. 515). Sobre las distintas citas que Borges usa en su obra, sugiero la lectura del ensayo de Adam Elbanowski, \u201cDel Margen al Texto: las notas en la obra de <strong>Jorge Luis Borges<\/strong>\u201d, <em>THESAURUS. Tomo LI. N\u00fam. 3<\/em>,&nbsp; 1996, en Centro Virtual Cervantes).<\/p>\n<p>Con su muerte tuve la sensaci\u00f3n de que en ese momento <strong>Jorge Luis Borges<\/strong> fue \u00e9l mismo. No el otro ni ninguno m\u00e1s; tampoco su padre, con el que fue confundido a los nueves a\u00f1os cuando public\u00f3 la traducci\u00f3n del cuento de Oscar Wilde, <em>El pr\u00edncipe feliz<\/em> en el diario <em>El Pa\u00eds<\/em> de Buenos Aires. Como solo firm\u00f3 Jorge Borges, la gente pens\u00f3 que hab\u00eda sido su padre el autor y no \u00e9l. \u201cSol de mediod\u00eda. Algunas personas entran al cementerio de Plaimpalais, Ginebra, acompa\u00f1ando el caj\u00f3n donde est\u00e1 el cuerpo de un mito llamado <strong>Jorge Luis Borges<\/strong>. \u00c9l quedar\u00e1 cerca de una sepultura que, se supone, pertenece a Calvino. El cementerio se destina solamente a las grandes personalidades, pero todo es simple, conforme el deseo del escritor&#8221;. As\u00ed, el diario <em>O Estado de S\u00e3o Paulo<\/em>, del jueves 19 de junio de 1986, iniciaba la noticia &#8220;<strong>Jorge Luis Borges<\/strong>: punto final&#8221;, sobre el entierro del escritor, realizado el d\u00eda anterior. Pero desde su nacimiento, el m\u00edtico escritor vivi\u00f3 siendo uno y varios al mismo tiempo, proyectando su propio sino a su est\u00e9tica literaria. De hecho, no naci\u00f3 como Jorge Luis, sino como Jorge Francisco Isidoro Luis. Pero sol\u00edan confundirlo con \u201cJos\u00e9 Luis\u201d, como lo hizo el diario <em>L\u2019Express<\/em>. As\u00ed tambi\u00e9n lo llam\u00f3 el boxeador, fot\u00f3grafo y poeta argentino Andr\u00e9s Selpa, episodio recogido por Alifano en su citado libro, cap\u00edtulo \u201cDe la pila bautismal\u201d. Pero a Borges no le incomoda esta confusi\u00f3n: \u201dTodo el mundo me llama Jos\u00e9 Luis. A la larga ser\u00e9 Jos\u00e9 Luis. Y est\u00e1 bien, creo que es m\u00e1s euf\u00f3nico. Es el triunfo de la eufon\u00eda. Jorge Luis es muy \u00e1spero [\u2026]. Y como de Borges se trata, as\u00ed firm\u00f3 varios de sus textos, incluso la ap\u00f3crifa nota de su biograf\u00eda que aparece en el Ep\u00edlogo de sus &nbsp;<em>Obras Completas<\/em>, 1974 editadas por Emec\u00e9 Editores: \u201cA riesgo de cometer un anacronismo [\u2026], transcribiremos una nota de la <em>Enciclopedia Sudamericana<\/em>, que se publicar\u00e1 en Santiago de Chile, el a\u00f1o 2074 [\u2026]. Borges, JOS\u00c9 FRANCISCO ISIDORO LUIS: Autor y autodidacta, nacido en la ciudad de Buenos Aires, a la saz\u00f3n capital de la Argentina, en 1899. La fecha de su muerte se ignora [\u2026[, p. 1143\u201d. Leonardo Sciascia y Antonio Tabucchi conoc\u00edan bien a Borges.<\/p>\n<p>De la nota ap\u00f3crifa del Ep\u00edlogo de las <em>Obras Completas<\/em> de 1974 en que Borges cambia el nombre de \u201cJorge\u201d por el de \u201cJos\u00e9\u201d, al joven Borges de 1920, a\u00f1o en que publica su primer texto, \u201cPar\u00e9ntesis Pasional\u201d, con el nombre de Jos\u00e9 Luis Borges en la revista <em>Grecia<\/em>, Sevilla, A\u00f1o 3, N. 38 del 20 de enero (nosotros citamos por <em><strong>Jorge Luis Borges<\/strong>: Textos Recobrados 1919-1929<\/em>, Emec\u00e9 Editores, 1997. <em>Textos Recobrados<\/em> a partir de ahora). Su final est\u00e1 tan lejos del tiempo, los laberintos y espejos, que no deja de sorprendernos: \u201cAhora mi paladar es rojo yugo que unce la llama roja de tu lengua\u2026 La oscuridad se llena de auroras. \/ Ahora tu cuerpo, deliciosamente, como una estrella tiembla en mis brazos\u2026 \/ Ya todas las tinieblas se han dormido\u201d (p. 29). Pero fue tambi\u00e9n Jos\u00e9 Tuntar, un nombre importante en la biograf\u00eda literaria de Borges. En alem\u00e1n <em>tun<\/em> significa <em>hacer<\/em>. Recordemos aqu\u00ed que el libro que en definitiva va a significar la consolidaci\u00f3n po\u00e9tica borgiana es, precisamente, <em>El Hacedor<\/em>, de 1960. Con este nombre aparecen los siguientes textos en la \u201cRevista Multicolor de los S\u00e1bados\u201d del diario <em>Cr\u00edtica<\/em>, que Borges llamaba <em>a yellow press daily<\/em>: <em>El lento suicidio Diocleciano<\/em> (N. 4, 2 de septiembre de 1933), <em>Ovidio en el pa\u00eds de la flechas<\/em> (N. 9, 7 de octubre de 1933); <em>Esp\u00edas en la Roma imperial<\/em> (N. 15, 18 de noviembre de 1933) y <em>Las grandes org\u00edas romanas<\/em> (N. 30, 3 de marzo de 1934). (Nosotros citaremos por <em>Borges en Revista Multicolor<\/em>, Editorial Atl\u00e1ntida, Buenos Aires, 1995. Investigaci\u00f3n y recopilaci\u00f3n a cargo de Irma Zangara).<\/p>\n<p>De suerte que el nombre \u201cJos\u00e9\u201d form\u00f3 parte de la biograf\u00eda literaria de Borges desde 1920 a 1974. Borges, los otros y ninguno fueron \u201cconstruyendo, como buen hacedor, su literatura. Una literatura que es esencialmente l\u00fadica, y que tiene en el lector, en el otro, uno de sus valores trascendentales\u201d (Alejandro Carre\u00f1o T. \u201cMi sepultura ser\u00e1 el aire insondable\u201d, <em>Reflexiones Acad\u00e9micas<\/em>, <em>N. 16<\/em>, 2003, Facultad de Ciencias de la Comunicaci\u00f3n e Informaci\u00f3n, Universidad Diego Portales, Santiago, Chile, p. 78). Nombres como <em>Andr\u00e9s Corthis<\/em>, con el que publica el cuento \u201cHermanos enemigos\u201d (N.11, 24 de octubre de 1933). La historia se desarrolla en las costas de Barcelona y trata de dos hermanos mellizos que, ante el temor del castigo divino de matarse el uno al otro, deciden quemar a la mujer en el rancho que ambos incendian. La importancia de esta historia es evidente, pues el tema reaparece en &#8220;La intrusa&#8221;, el cuento que, en 1966, Borges agrega a la sexta edici\u00f3n de <em>El Aleph<\/em>, es decir, 33 a\u00f1os despu\u00e9s. Cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, Borges incluir\u00e1 este cuento en <em>El informe de Brodie<\/em>. Pero &#8220;Hermanos enemigos&#8221;, no es solo el g\u00e9nesis de &#8220;La intrusa&#8221;. Recordemos aqu\u00ed tambi\u00e9n la cl\u00e1sica &#8220;Milonga de dos hermanos&#8221;: &#8220;Cuando Juan Ibarra vio \/ Que el menor lo aventajaba, \/ La paciencia se le acaba \/ Y le fue tendiendo un lazo \/ Le dio muerte de un balazo, \/ All\u00e1 por la Costa Brava. \/ As\u00ed de manera fiel \/ Cont\u00e9 la historia hasta el fin; \/&nbsp; Es la historia de Ca\u00edn \/ Que sigue matando a Abel&#8221; (Versi\u00f3n \u00edntegra del poema en <em>Para las seis cuerdas<\/em>, Emec\u00e9 Editores, 1965. Citamos por <em>Obras Completas, <\/em>1974, pp. 955 y 956).<\/p>\n<p>En estas jugarretas borgianas de ser uno y varios al mismo tiempo, Borges tambi\u00e9n fue Alex Ander, con el que public\u00f3 algunos cuentos en <em>Revista Multicolor de los S\u00e1bados<\/em>. El juego de palabras es propio del escritor. \u201cAlex\u201d es \u201cAlejandro\u201d, pero juntando el nombre con el apellido, tenemos tambi\u00e9n \u201cAlejandro\u201d (Alexander). Ahora bien \u201cander\u201d en alem\u00e1n significa \u201cotro\u201d. El \u201cotro Alejandro\u201d, como Alejandro Magno, figura hist\u00f3rica y literaria que a Borges le encantaba y sol\u00eda contar, por lo mismo, la cl\u00e1sica leyenda que atribuye al poeta ingl\u00e9s Robert Graves: \u201cAlejandro no muere en Babilonia a los treinta y tres a\u00f1os. Se aparta de un ej\u00e9rcito y vaga por desiertos y selvas y luego ve una claridad [\u2026] y llega un d\u00eda en que se paga a la tropa y entre las monedas hay una que le inquieta. La tiene en la palma de la mano y dice: \u201cEres un hombre viejo, esta es la medalla que hice acu\u00f1ar para la victoria de Arbela cuando yo era Alejandro de Macedonia\u201d. Y Borges entonces, comenta: \u201cRecobra en ese momento su pasado y vuelve a ser un mercenario t\u00e1rtaro o chino o lo que fuere\u201d (<strong>Jorge Luis Borges<\/strong>, \u201cLas mil y una noches\u201d en <em>Siete Noches<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1992, pp. 58 y 59). Los cuentos de Alex Ander recopilados por Irma Zangara &nbsp;son: \u201c30 pesos vale la muerte (N. 50, 21 de julio de 1934) y \u201c\u00a1No val\u00eda la pena! (N. 57, 8 de septiembre de 1934). Ambas historias est\u00e1n unidas por la presencia de un joven artista que ama el arte; uno es un actor que se suicida por amor, y el otro un joven tan sensible como el actor, que quiere ser escritor y planea suicidarse por distintos motivos.<\/p>\n<p>Ser uno y ser otro al mismo tiempo es una inquietud est\u00e9tico-literaria que se inicia pr\u00e1cticamente con el joven Borges: \u201cEl Tiempo \u2013maquinaria incansable- sigue funcionando, o quiz\u00e1 fluyendo de m\u00ed [\u2026]. Despu\u00e9s, voy despoj\u00e1ndome de mi nombre, de mi pasado, de mi conjetural porvenir. Soy cualquier otro [\u2026]. Soy casi nadie [\u2026]. Soy tullido, ciego, desaforado, terrible en mi cotidiano desaparecer. Soy nadie&#8221; (\u201cBolet\u00edn de una noche toda\u201d, versi\u00f3n completa en <em>Textos Recobrados<\/em>, pp. 185 y 186). \u201cBolet\u00edn de una noche toda\u201d es un texto manuscrito que Borges entreg\u00f3 al profesor Donald A. Yates, mediados de 1924 a 1926, quien, en un art\u00edculo titulado \u201cBehind Borges and I\u201d, publicado en <em>Moder Fiction Studies, volumen 19, N. 3<\/em>, West Lafayette, Indiana, 1973, comenta \u201cque este ser\u00eda uno de los primeros textos de Borges en que reflexiona sobre su propio yo\u201d (citamos por <em>Textos Recobrados<\/em>, p. 186). Ulises tambi\u00e9n fue Nadie. Y ya veremos que Borges, que fue tantos otros, tambi\u00e9n fue ninguno. Fue Bernardo Haedo, un nombre querido por \u00e9l, que lo relaciona con su biograf\u00eda materna. \u201cMuchos veranos pas\u00f3 la familia Borges en la quinta de sus parientes uruguayos\u201d, nos dice Irma Zangara, investigadora y recopiladora de <em>Borges en Revista Multicolor<\/em>, p. 120. Adem\u00e1s, en su cuento \u201cFunes el memorioso\u201d, cuya trama se desarrolla en Fray Bentos, el narrador pasea a caballo con su primo Bernardo Haedo: \u201cYo volv\u00eda con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco [\u2026]. Bernardo le grito imprevisiblemente: \u201c\u00bfQu\u00e9 horas son, Irineo?\u201d. Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondi\u00f3: \u201cFaltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco\u201d. La voz era aguda, burlona\u201d (<em>Obras Completas I, 1923 \u2013 1949<\/em>, pp. 485 y 486). Como Bernardo Haedo escribi\u00f3 en <em>Revista Multicolor de los S\u00e1bados<\/em> \u201cRenacen en el Siglo XV Ad\u00e1n y Eva\u201d (N. 7, 23 de septiembre de 1933); \u201cLa s\u00f3rdida casa de los millones\u201d (N. 13, 4 de noviembre de 1933); \u201cEl club de los mendigos\u201d (N. 19, 16 de diciembre de 1933) y \u201cLos piratas del Panda\u201d (N. 60, 29 de septiembre de 1934)<\/p>\n<p>Y en el pr\u00f3logo de su primer libro, <em>Fervor de Buenos Aires<\/em>, 1923, Borges le habla al lector: &#8220;Si en las siguientes p\u00e1ginas hay alg\u00fan verso logrado, perd\u00f3neme el lector el atrevimiento de haberlo compuesto yo antes que \u00e9l. Todos somos unos; poco difieren nuestras nader\u00edas, y tanto influyen en las almas las circunstancias, que es casi una casualidad esto de ser t\u00fa el leyente y yo el escribidor \u2013el desconfiado y fervoroso escribidor- de mis versos&#8221;. El texto completo se encuentra en <em>Textos Recobrados<\/em>, pp. 163 y 164. Para la reedici\u00f3n de sus <em>Poemas<\/em>, en 1943, Borges reescribi\u00f3 este p\u00e1rrafo y lo incluy\u00f3 bajo el t\u00edtulo \u201cA quien leyere\u201d en la primera p\u00e1gina de <em>Fervor de Buenos Aires<\/em>. \u201cPoco difieren nuestras nader\u00edas\u201d, nos dice Borges. Qu\u00e9 importa, entonces, ser uno, ser otro o ser ninguno. Ser <strong>Jorge Luis Borges<\/strong> o ser Ortelli y Gasset, nombre que sirvi\u00f3, adem\u00e1s, al poeta Carlos Mastronardi quien, junto con Borges, escribieron \u201cA un meridiano encontrao en una fiambrer\u00eda\u201d, humor\u00edstica respuesta a una nota que asaz espa\u00f1ola public\u00f3 <em>La Gaceta Literaria<\/em> titulada \u201cMadrid, meridiano intelectual de Hispanoam\u00e9rica\u201d. La respuesta fue publicada en la revista <em>Mart\u00edn Fierro<\/em>, Buenos Aires, A\u00f1o 4, N. 42, 10 de junio \u2013 10 de julio de 1927: \u201c\u00a1Minga de fratelanza entre la Javie Patria y la Villa Ort\u00fazar! Minga de las que saltan a los&nbsp; zogoibis del batimento tagai, que se quedamos estufo, que se [\u2026] (versi\u00f3n completa en <em>Textos Recobrados<\/em>, p. 305).<\/p>\n<p>Los or\u00edgenes del Borges escritor y del Borges que caminaba por las calles de Buenos Aires, que el tiempo confundir\u00eda convirti\u00e9ndolos en un laberinto est\u00e9tico y humano, se remontan a 1919 con la publicaci\u00f3n de su primer poema: \u201cHimno del mar\u201d en revista <em>Grecia<\/em>, Sevilla, A\u00f1o 2, N. 37 de diciembre de ese a\u00f1o: \u201cS\u00e9 que en tus aguas venerandas y rientes urdi\u00f3 la aurora de la Vida. \/ (En las cenizas de una tarde terciaria vibr\u00e9 por primera vez en tu seno). \/ Oh, proteico, yo he salido de ti\u201d (Versi\u00f3n completa del poema en <em>Textos Recobrados<\/em>, pp. 24, 25 y 26). &#8220;Himno del mar&#8221; es importante no solo por ser el primer poema escrito por Borges. Tambi\u00e9n lo es porque \u00e9l formar\u00eda parte de uno de los dos libros destruidos por el autor: <em>Los salmos rojos<\/em> o <em>Los ritmos rojos<\/em> o <em>Los himnos rojos<\/em>. El otro fue <em>Los naipes del tah\u00far<\/em>. En el cuento &#8220;El otro&#8221; incluido en <em>El libro de arena<\/em>, Emec\u00e9 Editores, Buenos Aires, 1975, pp. 15 y 16, Borges alude al primero de los libros destruidos: &#8220;Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 estaba escribiendo y me dijo que preparaba un libro de versos que se titular\u00eda <em>Los himnos rojos<\/em>. Tambi\u00e9n hab\u00eda pensado en <em>Los ritmos rojos<\/em>&#8220;. Es el Borges proteico como el propio mar de \u201caguas venerandas\u201d, laber\u00edntico como su propio ser de m\u00faltiples identidades, ficticias o no, que terminan por confundirlo y confundirnos. Despu\u00e9s de todo, ni el propio Borges pudo con el otro, o el otro pudo con \u00e9l, el hombre que hojea alguna enciclopedia, el hombre que yo conoc\u00ed, al que le gusta la prosa de Stevenson y el sabor del caf\u00e9: &#8220;Yo he de quedar en Borges, no en m\u00ed (si es que alguien soy, pero me reconozco menos en sus libros que en mucho otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace a\u00f1os yo trat\u00e9 de librarme de \u00e9l y pas\u00e9 de las mitolog\u00edas del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendr\u00e9 que idear otras cosas. As\u00ed mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. \/ No s\u00e9 cu\u00e1l de los dos escribe esta p\u00e1gina&#8221; (\u201cBorges y yo\u201d, <em>El Hacedor<\/em>, 1960 en <em>Obras Completas II, 1952 \u2013 1972<\/em>, Emec\u00e9 Editores, 1995, p. 186).<\/p>\n<p>Innumerables son los trabajos borgianos donde se plantea el tema de la identidad y pluralidad del ser. Tantos, que al igual que Shakespeare se cans\u00f3 de ser muchos y ninguno. El \u00faltimo p\u00e1rrafo del texto &#8220;Everything and nothing&#8221; dedicado al poeta ingl\u00e9s, es de lograda belleza est\u00e9tica y filos\u00f3fica: &#8220;La historia agrega que, antes o despu\u00e9s de morir, se supo frente a Dios y le dijo: Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo. La voz de Dios le contest\u00f3 desde un torbellino: Yo tampoco soy; yo so\u00f1\u00e9 el mundo como t\u00fa so\u00f1aste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sue\u00f1o est\u00e1s t\u00fa, que como yo eres muchos y nadie&#8221; (<em>El Hacedor<\/em>, <em>Obras Completas II, 1952 &#8211; 1972<\/em>, p. 182). M\u00e1s de alguna vez he llegado a pesar que Borges se regal\u00f3 este texto a s\u00ed mismo. Porque tambi\u00e9n fue \u201cninguno\u201d, como varias veces lo hemos mencionado en esta columna. Irma Zangara recopila varios escritos en el citado <em>Borges en Revista Multicolor<\/em>, en los que el autor es nadie: \u201cNi\u00f1os\u201d (N. 3, 26 de agosto de 1933); \u201cLos tres evadidos de la realidad (N. 5, 9 de septiembre de 1933); \u201cEl drag\u00f3n: Antiguos mitos germ\u00e1nicos\u201d (N. 7, 23 de septiembre de 1933); \u201cUn auto de fe\u201d (n. 8, 10 de septiembre de 1933); \u201cLas brujas: antiguos mitos germ\u00e1nicos\u201d (N. 10, 7 de octubre de 1933); \u201cEl mito de los Elfos\u201d (N. 13, 4 de noviembre de 1933); \u201cAlarme a sus amigos\u201d (N. 37, 24 de abril de 1934) y \u201cCinco an\u00e9cdotas\u201d (N. 52, 4 agosto de 1934). &#8220;El drag\u00f3n&#8221; y &#8220;Los elfos&#8221;, aparecer\u00edan nuevamente en el <em>Manual de zoolog\u00eda fant\u00e1stica<\/em> en colaboraci\u00f3n con Margarita Guerrero y en la segunda versi\u00f3n de <em>El libro de los seres imaginarios<\/em>.<\/p>\n<p>&#8220;Muerto, no faltar\u00e1n manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura ser\u00e1 el aire insondable; mi cuerpo se hundir\u00e1 largamente y se corromper\u00e1 y disolver\u00e1 en el viento engendrado por la ca\u00edda, que es infinita&#8221;, nos dice Borges en la \u201cBiblioteca de Babel\u201d, <em>Ficciones<\/em>, obra citada, p. 465.<\/p>\n<p>S\u00ed, fue en este momento sublime de la muerte, momento \u00fanico en la intimidad m\u00e1s \u00edntima del ser, donde <strong>Jorge Luis Borges<\/strong> fue <strong>Jorge Luis Borges<\/strong>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SifPm2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">M\u00e1s info<\/a> &#8211; <a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SifPm2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Jorge Luis Borges<\/strong><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo cierto es que Jorge Luis Borges fue muchos Borges tanto en la realidad como en la literatura. Su obra est\u00e1 plagada de autores inventados que muchos lectores buscaron, y buscan, \u00a0en diferentes bibliotecas del mundo, como Pierre Menard, por ejemplo, el \u201cautor del Quijote\u201d. Roberto Alifano, en su libro El humor de Borges (Ediciones Proa, 2000, p. 117), recuerda el siguiente episodio: \u201cBorges, por qu\u00e9 no me cuenta c\u00f3mo se le ocurri\u00f3 la historia de Pierre Menard, autor del Quijote, que a muchos lectores pareci\u00f3 ver\u00eddica. \/ &#8211;Ah, s\u00ed, mucha gente la tom\u00f3 en serio. Incluso hubo un colega que me dijo despu\u00e9s de haberlo le\u00eddo: \u201cBueno, mir\u00e1, che, es un art\u00edculo interesante el que escribiste sobre ese personaje llamado Menard, yo ten\u00eda conocimiento de \u00e9l; aunque, te tengo que ser sincero, siempre me pareci\u00f3 un poco loco [\u2026] &#8211;\u00bfO sea que crey\u00f3 que era un personaje real? \/ &#8211;S\u00ed. Bueno, yo le segu\u00ed la corriente [\u2026]\u201d. O el narrador de Tres versiones de Judas, que cita la opini\u00f3n de Borelius, un pensador inventado para rechazar la hip\u00f3tesis de otro pensador inventado, el te\u00f3logo Runeberg: \u201cLos te\u00f3logos de todas las confesiones lo refutaron [\u2026]. Axel Borelius, de renovar la herej\u00eda de los docetas, que negaron la humanidad de Jes\u00fas\u201d (Ficciones, 1944 en Obras Completas I, 1923 \u2013 1949, Emec\u00e9 Editores, 1996, p. 515). Sobre las distintas citas que Borges usa en su obra, sugiero la lectura del ensayo de Adam Elbanowski, \u201cDel Margen al Texto: las notas en la obra de Jorge Luis Borges\u201d, THESAURUS. Tomo LI. N\u00fam. 3,\u00a0 1996, en Centro Virtual Cervantes).<\/p>\n","protected":false},"author":162,"featured_media":84374,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"\u00bfExisti\u00f3 alguna vez Jorge Luis Borges?","format":"standard","video":"","gallery":"","source_name":"","source_url":"","via_name":"","via_url":"","override_template":"0","override":[{"template":"1","single_blog_custom":"","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"top","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","show_post_reading_time":"0","post_reading_time_wpm":"300","show_zoom_button":"0","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"0","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0"}],"override_image_size":"0","image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"crop-500","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post":"0","trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post":"0","sponsored_post_label":"Sponsored by","sponsored_post_name":"","sponsored_post_url":"","sponsored_post_logo_enable":"0","sponsored_post_logo":"","sponsored_post_desc":"","disable_ad":"0"},"jnews_primary_category":{"id":"","hide":""},"jnews_social_meta":{"fb_title":"","fb_description":"","fb_image":"","twitter_title":"","twitter_description":"","twitter_image":""},"jnews_override_counter":{"override_view_counter":"0","view_counter_number":"0","override_share_counter":"0","share_counter_number":"0","override_like_counter":"0","like_counter_number":"0","override_dislike_counter":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[17756,17753,12113,17754,17755],"class_list":["post-84372","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narradores","tag-alex-ander","tag-el-inexistente","tag-jorge-luis-borges","tag-jose-luis-borges","tag-leonardo-sciascia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Borges, los otros y ninguno - Cooltivarte Portal<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"L\u2019Expresss, sin quererlo o sin pensarlo (para ponerlo en palabras borgianas), cambi\u00f3 el nombre de \u201cJorge Luis Borges\u201d por \u201cJos\u00e9 Luis Borges\u201d. 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