{"id":80464,"date":"2022-04-26T10:39:38","date_gmt":"2022-04-26T13:39:38","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=80464"},"modified":"2024-01-23T20:40:17","modified_gmt":"2024-01-23T23:40:17","slug":"el-conde-lucanor-y-su-huella-en-la-literatura-y-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/el-conde-lucanor-y-su-huella-en-la-literatura-y-la-vida\/","title":{"rendered":"El Conde Lucanor y su huella en la literatura y la vida"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-80465 size-full\" title=\"El Conde Lucanor\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-conde-lucanor-don-juan-manuel.jpg\" alt=\"El Conde Lucanor\" width=\"600\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-conde-lucanor-don-juan-manuel.jpg 600w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/el-conde-lucanor-don-juan-manuel-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>La gracia de los cl\u00e1sicos es que nunca dejar de ser cl\u00e1sicos. La compleja sem\u00e1ntica del t\u00e9rmino \u201ccl\u00e1sico\u201d, nos obliga a definirlo con alguna precisi\u00f3n para evitar disgregaciones innecesarias de su comprensi\u00f3n en esta columna. Remitimos, en consecuencia, a la tercera definici\u00f3n de la RAE: \u201cDicho de un autor o de una obra: Que se tiene por modelo digno de imitaci\u00f3n en cualquier arte o ciencia\u201d. <em>EL libro de los enxiemplos del Conde Lucanor, simplemente conocido como <a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SivYYG\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>El Conde Lucanor<\/strong><\/a><\/em>, es exactamente eso: una obra que, por un lado, se\u00f1ala los or\u00edgenes del cuento en Espa\u00f1a como g\u00e9nero literario en plena Edad Media, y de otro lado, los siglos lo convirtieron en un modelo vigente hasta nuestros d\u00edas (el lector puede consultar la obra completa en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, <a href=\"https:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/el-conde-lucanor--0\/html\/00052e2a-82b2-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_1_\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.cervantesvirtual.com<\/a>).<\/p>\n<p>Y de siglos sabe <em>El Conde Lucanor<\/em>, pues se escribi\u00f3 entre los a\u00f1os 1328 y 1335, diez a\u00f1os antes del <em>Decamer\u00f3n<\/em> de Boccaccio escrito entre 1348 y 1353, otro libro considerado desde siempre como un <em>cl\u00e1sico<\/em>. Con \u00e9l se inicia \u201cen Espa\u00f1a y Europa la prosa de ficci\u00f3n en lengua vulgar\u201d, nos dice Juan Loveluck en el Pr\u00f3logo de la obra publicada por Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1956 (versiones antigua y moderna). Por cierto, el t\u00e9rmino \u201cvulgar\u201d del lat\u00edn <em>vulgaris<\/em>, no se entend\u00eda en la \u00e9poca de don Juan Manuel como com\u00fanmente hoy se entiende la expresi\u00f3n, con fuerte carga sem\u00e1ntica peyorativa, sino simplemente vinculada con el vulgo, como de hecho lo se\u00f1alan las dos primeras expresiones de la RAE.&nbsp; Y \u201cvulgo\u201d significa: \u201cCom\u00fan o conjunto de la gente popular\u201d y \u201cConjunto de las personas que en cada materia no conocen m\u00e1s que la parte superficial\u201d. La \u201clengua vulgar\u201d, en consecuencia, era la hablada por el pueblo, derivada del lat\u00edn vulgar, a diferencia de la lengua de los letrados que hablaban y escrib\u00edan el lat\u00edn culto.<\/p>\n<p>Estas vueltas que nos hemos dado en torno al t\u00e9rmino \u201cvulgar\u201d han sido algo molestas pero necesarias, pues <em>El Conde Lucanor<\/em> es esencialmente una obra didasc\u00e1lica, escrita por lo tanto en un lenguaje que estuviese \u201cal alcance de todos\u201d y no solo de los letrados: \u201cm\u00e1s que llegar a los letrados, querr\u00eda descender a los humildes, a los necesitados de consejo\u201d, nos dice Loveluck en el citado Pr\u00f3logo. Y as\u00ed est\u00e1 escrito en el Antepr\u00f3logo del <em>Libro de los cuentos del Conde Lucanor y de Patronio<\/em>: \u201cPor ello escribi\u00f3 todas sus obras en castellano: esa es se\u00f1al cierta de que las compuso para los legos y seres de no mucho saber, como es \u00e9l. De aqu\u00ed en adelante se inicia el pr\u00f3logo del <em>Libro de los cuentos del Conde Lucanor y de Patronio<\/em> (<em>El Conde Lucanor<\/em>). Escribi\u00f3 en \u201cromance\u201d para los legos y no para gente culta como \u00e9l. La \u201cvulgaridad\u201d de la lengua escogida tiene que ver con el car\u00e1cter did\u00e1ctico de la obra compuesta de cincuenta y un ejemplos llamados tambi\u00e9n ap\u00f3logos o f\u00e1bulas, de variada extensi\u00f3n y con una estructura com\u00fan a todos ellos: el conde le presenta a su criado, Patronio, un problema normalmente de tipo moral; Patronio le narra un cuento que ilustra el problema planteado por su se\u00f1or. Es el ejemplo propiamente tal. Por \u00faltimo, el relato termina con un d\u00edstico que es la moraleja que se desprende de la historia, menos en los cuentos III (\u201cDel salto que dio en el mar el rey Ricardo de Inglaterra, contra los moros\u201d) y IV (\u201cDe lo que dijo un genov\u00e9s a su alma en el momento de morirse\u201d). Pero la edici\u00f3n de Biblioteca Hermes-Cl\u00e1sicos Castellanos que revisaremos m\u00e1s adelante, solo reconoce cincuenta ejemplos.<\/p>\n<p>Del mismo modo que en <em>Las mil y una noches<\/em> hay un hilo conductor que es Scherezade narradora, quien sagazmente articula cada una de las historias de manera que contin\u00fae en la siguiente, y as\u00ed sucesivamente hasta la \u00faltima noche, en que el rey decide perdonarle la vida, en <em>El Conde Lucanor<\/em>, don Juan Manuel deja el hilo conductor en manos de un hombre ilustre y su criado quienes, mediante el di\u00e1logo, van enlazando los distintos relatos que dejan una ense\u00f1anza al lector. Algunas de estas f\u00e1bulas, como la XI, por ejemplo, \u201cDe lo que sucedi\u00f3 a un De\u00e1n de Santiago con don Ill\u00e1n, el mago Toledo, o el relato XXXII, \u201cDe lo que sucedi\u00f3 a un rey con los malandrines que tej\u00edan\u201d. O el cuento XXXV \u201cDe lo que sucedi\u00f3 a un hombre que se cas\u00f3 con una mujer dura y de mal car\u00e1cter\u201d, han dejado su huella indeleble en la literatura de otros autores y en la propia realidad pol\u00edtica y social que vivimos. El \u00faltimo de los ap\u00f3logos mencionados, el XXXV, fue el modelo de Shakespeare para su famosa comedia <em>La fierecilla domada <\/em>(1593-1594). Es cierto que hay diferencias notables entre ambas obras, pero el argumento original, la mujer odiosa y malhumorada que ahuyenta a sus pretendientes, no obstante el deseo de su padre de casarla, est\u00e1 tomado del ap\u00f3logo que comentamos. Adem\u00e1s, el d\u00edstico-moraleja, \u201cSi desde el comienzo no muestras qui\u00e9n eres, nunca lo podr\u00e1s despu\u00e9s cuando quisieres\u201d, es una lecci\u00f3n de vida en todas las \u00e9pocas, en cuanto a mostrarse la persona como un ser humano aut\u00e9ntico desde el comienzo de cualquier relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por su parte la f\u00e1bula XI, la encontramos hasta en las redes sociales: \u201cAl que muchos ayudares et non te lo conosciere, menos ayuda habr\u00e1s desque en grand honra subiere\u201d. El d\u00edstico-moraleja es toda una lecci\u00f3n de vida para aquel que socorre a alguien que escala posiciones con la promesa de devolverle la mano, pero a medida que mayor es su posici\u00f3n, mayor es el olvido de la promesa. Exactamente lo que ocurre con D. Ill\u00e1n y las promesas del De\u00e1n que nunca se cumplen. No dejen de saber qu\u00e9 aconteci\u00f3 con el De\u00e1n. Esta historia la retoma nada menos que Jorge Luis Borges en el cuento \u201cEl brujo postergado\u201d (<em>Historia Universal de la Infamia<\/em>, <em>Obras Completas, Tomo I<\/em>, Emec\u00e9 Editores, 1996). Al final del cuento Borges escribe: \u201cDel Libro de Patronio del infante don Juan Manuel, que lo deriv\u00f3 de un libro \u00e1rabe: <em>Las cuarenta ma\u00f1anas y las cuarenta noches<\/em>\u201d. Vale la pena cotejar la figura del papa en ambos relatos. La invitaci\u00f3n queda hecha para que disfruten la lectura de estas historias separadas por tantos siglos en el tiempo, pero que dan cuenta de la continuidad del relato de un autor cl\u00e1sico de la literatura espa\u00f1ola, en otro autor que ya es un cl\u00e1sico de la literatura de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Ahora bien, el ejemplo XXXII est\u00e1 presente en cualquier rinc\u00f3n de la tierra en el que las personas hayan perdido su capacidad de reflexionar seg\u00fan sus convicciones, y se sumen sumisamente al <em>vox populi<\/em> \u201cpara evitarse conflictos\u201d: El rey ha sido enga\u00f1ado por unos pillos que le hacen creer que le han tejido una ropa maravillosa que solo quien es hijo del padre que dice ser, puede ver. El rey no ve nada pero nada dice por temor a perder su reino al no ser \u201chijo de su padre\u201d. Y sus ministros tampoco ven nada evidentemente, pero encuentran maravillosa la ropa del rey por temor al castigo. Lo mismo el pueblo que lo ve desnudo y calla. Hasta que un negro, que nada tiene que perder, le dice a Su Majestad que simplemente anda sin ropa. En la vida social y pol\u00edtica de las sociedades de todas las \u00e9pocas, el cuento XXXII vive y revive en un eterno proceso de Ave F\u00e9nix. Y la literatura que se alimenta de la vida cotidiana del mismo modo que esta se alimenta de la literatura, tambi\u00e9n ha recogido el relato del infante don Juan Manuel, como el cuento de Hans Christian Andersen, <em>El traje nuevo del emperador<\/em> (1837). Interesante el hecho de que en ambas historias, quien desnuda la idiotez del rey sea un personaje sin ninguna trascendencia social: un negro en el ap\u00f3logo XXXII y un ni\u00f1o en la historia de Andersen, que nada m\u00e1s simboliza la pureza de la inocencia: la verdad indiscutida que nadie se atreve a denunciar a pesar de la evidencia, sobre todo cuando ella es sustentada por el poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Hemos hablado de tres cuentos espec\u00edficamente, pero cualquiera de ellos le dejar\u00e1 una ense\u00f1anza al hombre de hoy, porque sin importar la \u00e9poca y sus razones pol\u00edticas, sociales y culturales en que fueron escritos los 51 ap\u00f3logos, el hombre y sus vivencias esenciales son las mismas, as\u00ed como sus defectos y sus cualidades. Hoy tambi\u00e9n se dice, y se canta, que el bien triunfa sobre el mal y que todos necesitamos de los buenos consejos de alguien. An\u00edmese usted, lector, y tome uno de estos ejemplos al azar. Le aseguro que, sin duda, en alg\u00fan momento del relato se encontrar\u00e1 a s\u00ed mismo en medio de la narraci\u00f3n. Esa es la virtud de los cl\u00e1sicos: hacernos parte de sus inquietudes y propuestas intelectuales, y que reflexionemos sobre ellas: \u201cEste mostrarnos las realidades \u00edntimas de los seres [\u2026]; es observaci\u00f3n de los modos de existencia a su alrededor y configuraci\u00f3n del mundo del detalle con lo <em>consuetudinario<\/em>, lo cercano y lo padecido. El valor <em>costumbrista<\/em> de los cuentos es grande\u201d (Juan Loveluck, Pr\u00f3logo). A trav\u00e9s de estos relatos costumbristas nos acercamos a la sociedad de las primeras d\u00e9cadas de la \u00e9poca cuatrocentista cuyo retrato, como dice Loveluck, nos acerca a lo \u201canecd\u00f3tico cotidiano\u201d que humaniza la narraci\u00f3n y la proyecta a todas las \u00e9pocas. Los d\u00edsticos que cumplen la funci\u00f3n did\u00e1ctica, la moraleja del relato, resumen la condici\u00f3n humana de los ap\u00f3logos, como este del cuento XXIX; \u201cDe lo que sucedi\u00f3 a una zorra que se tendi\u00f3 en la calle haci\u00e9ndose la muerta\u201d: <em>Soporta los da\u00f1os cuanto pudieres, pero solamente los que debieres<\/em>. Nosotros hoy decimos: \u201cde todos los males, el menos malo\u201d. El <em>Centro Virtual Cervantes<\/em> lo presenta como <em>Del mal, el menos<\/em> (cuando se sufre un descalabro hay que intentar perder lo menos posible), tal como lo hace la zorra del relato y lo hacemos nosotros en nuestra vida cotidiana. O la moraleja del cuento XXXIX \u201cDe lo que sucedi\u00f3 a un hombre con las golondrina y los gorriones\u201d: <em>Si varias contiendas hubieres de sostener, enfrenta al m\u00e1s cercano sin mirar su poder<\/em>. El conde tiene dos vecinos odiosos; a cu\u00e1l enfrenta primero, al m\u00e1s cercano o al m\u00e1s lejano. \u00a1Qui\u00e9n no ha tenido, y tiene, vecinos odiosos!<\/p>\n<p>Ahora bien, la historia del libro y sus diversas ediciones a partir de la <em>editio princeps<\/em> a cargo de Argote de Molina en 1575, revela la importancia que la obra tuvo en su tiempo, as\u00ed como su influencia en la escritura de otros textos cl\u00e1sicos de \u00e9pocas diversas. Pero del mismo modo, la vigencia de sus ejemplos en la vida cotidiana de las diferentes sociedades que transitan y han transitado por la historia de la Humanidad. El primer lugar que guard\u00f3 <em>El Conde Lucanor<\/em> y las otras obras de Juan Ruiz, fue el monasterio de los dominicos que el propio autor fund\u00f3 en Pe\u00f1afiel: \u201cEstos libros est\u00e1n en el monesterio de los frayres predicadores que el fizo en Pennafiel\u201d (Pr\u00f3logo). Y as\u00ed lo hizo para advertir a sus lectores que cualquier error que encontrare en sus obras, no es su culpa sino de quienes lo han copiado: \u201cque si fallaren alguna palabra mal puesta, que non pongan la culpa a el, fasta que bean el libro mismo que don Johan fizo que es emendado en muchos logares de su letra\u201d (Pr\u00f3logo). Juan Ruiz est\u00e1 consciente de que los copistas cometen errores al transcribir los textos originales, y no quiere simplemente cargar con la culpa de las posibles faltas, lo que demuestra su sentido de la responsabilidad del escritor frente a su obra y su propio prestigio de hombre de letras. Sin embargo, \u201cese manuscrito que conten\u00eda la producci\u00f3n manuelina [\u2026] se ha perdido. Por lo cual conocemos <em>El Conde Lucanor<\/em> y otras obras a trav\u00e9s de copias que no siempre han de reflejar, desde el punto de vista material, lo que el nieto de San Fernando quiso decir\u201d (Pr\u00f3logo). Los manuscritos que se conocen de <em>El Conde Lucanor <\/em>contienen, en consecuencia, estas fallas textuales, muy a pesar de la preocupaci\u00f3n que tuvo su autor de velar por la calidad y perfecci\u00f3n de sus escritos. El m\u00e1s importante de estos c\u00f3dices, el \u00fanico que contiene la obra total de don Juan Manuel, se conoce como \u201cS\u201d, su antigua signatura en la Biblioteca Nacional de Madrid, o bien con la signatura actual: <em>ms<\/em> 6376. Ese c\u00f3dice es posterior al principal perdido y fue tomado como base por el estudioso alem\u00e1n Hermann Knust para su edici\u00f3n de la obra, considerada la m\u00e1s rigurosa y tomada como modelo para la edici\u00f3n de la Editorial Universitaria que nosotros utilizamos.<\/p>\n<p>Esta edici\u00f3n contiene 51 ejemplos o cuentos que corresponde a la Primera Parte de la edici\u00f3n, pero Juan Loveluck advierte que \u201cMen\u00e9ndez Pelayo pon\u00eda en duda que el \u00faltimo de la colecci\u00f3n fuese del autor de los restantes, de la m\u00e1s variada extensi\u00f3n y procedencia\u201d (Pr\u00f3logo). La Segunda Parte: \u201cRazonamiento que faze don Johan por amor de don Jaime, Se\u00f1or de X\u00e9rica\u201d. La Tercera Parte: \u201cEscusaci\u00f3n de Patronio al Conde Lucanor\u201d. Cuarta Parte: \u201cRazonamiento de Patronio al Conde Lucanor\u201d. Quinta Parte que no tiene t\u00edtulo espec\u00edfico y se refiere a ella como \u201cQuinta Parte del Libro del Conde Lucanor et de Patronio\u201d.&nbsp; La edici\u00f3n contiene, adem\u00e1s, una Versi\u00f3n Moderna del texto a cargo del prologuista.<\/p>\n<p>Pero la edici\u00f3n de la Biblioteca Hermes-Cl\u00e1sicos Castellanos, Madrid, 1998, a cargo de Agust\u00edn S\u00e1nchez Aguilar, que citamos en alg\u00fan momento, solo contiene 50 ejemplos y no considera las otras partes se\u00f1aladas en la edici\u00f3n de la Editorial Universitaria. Tampoco la versi\u00f3n antigua de la obra. La raz\u00f3n de S\u00e1nchez Aguilar para justificar su propuesta acad\u00e9mica es la siguiente: \u201cDe acuerdo con una tradici\u00f3n textual que tal vez se remonte a los mismos a\u00f1os de don Juan Manuel, edito \u00fanicamente el <em>Libro de los ejemplos<\/em>; he prescindido del cincuenta y uno, pues me convencen los argumentos de quienes lo han negado al autor de los otros\u201d. Del mismo modo que Juan Loveluck, S\u00e1nchez Aguilar ha tomado como base el manuscrito 6376 de la Biblioteca Nacional de Madrid, conocido como \u201cS\u201d que, como afirma: \u201che enmendado con las lecturas de otros testimonios\u201d. Y ha recurrido para ello \u201cal aparato cr\u00edtico de la edici\u00f3n de Guillermo Ser\u00e9s (Barcelona, Cr\u00edtica, 1994)\u201d. As\u00ed mismo, el editor ha aceptado las indicaciones de Alberto Blecua en su libro <em>La transmisi\u00f3n textual de El Conde Lucanor<\/em> (Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, 1980): \u201cDe acuerdo con las conclusiones de este \u00faltimo, he suplido la p\u00e9rdida del folio 160 de <em>S<\/em> con el manuscrito 18415 de la Biblioteca Nacional de Madrid (<em>G<\/em>)\u201d. La edici\u00f3n de Biblioteca Hermes-Cl\u00e1sicos Castellanos est\u00e1 dirigida a j\u00f3venes estudiantes y presenta una rica anotaci\u00f3n al pie de p\u00e1gina que ilumina el contenido de la obra. Tiene, as\u00ed mismo, una ventaja indiscutida sobre la versi\u00f3n de Editorial Universitaria: se encuentra f\u00e1cilmente en cualquier librer\u00eda y, aunque es menos \u201ccompleja\u201d por cuanto su p\u00fablico es el estudiante joven, me parece una edici\u00f3n interesante y que cumple con su objetivo did\u00e1ctico-educativo.<\/p>\n<p>Una \u00faltima observaci\u00f3n: se conservan cuatro c\u00f3dices o manuscritos que solo ofrecen el texto de <em>El Conde Lucanor.<\/em> Se conocen como M, H, P y G. Me remito textualmente al Pr\u00f3logo de Juan Loveluck:<\/p>\n<ol>\n<li>M: Conservado, como <em>S<\/em>, en la Biblioteca Nacional de Madrid, Secci\u00f3n de Manuscritos, con la signatura moderna 4236. \u201cLetra de la segunda mitad del siglo XV.<\/li>\n<li>H: Gu\u00e1rdase en la Real Academia de la Historia. Letra del mismo siglo.<\/li>\n<li>P: As\u00ed llamado por haber pertenecido al Conde de Pu\u00f1onrostro. El ms. trae, entre otras obras, el <em>Sendebar<\/em>, de tanta difusi\u00f3n en la \u00e9poca medieval. Es letra del siglo XV y se conserva en la Real Academia Espa\u00f1ola.<\/li>\n<li>G: Encu\u00e9ntrase en la Biblioteca Nacional (ms. 18.415), y se designa as\u00ed por haber pertenecido a don Pascual Gayangos, editor de las obras conocidas de don Juan Manuel.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pero usted, lector, viva <em>El Conde Lucanor<\/em> independiente de la edici\u00f3n que tenga en sus manos, pues todas ellas lo llevar\u00e1n a encontrarse consigo mismo en algunos o varios de los ejemplos narrados. Esa es la gracia de los cl\u00e1sicos, la de hacernos part\u00edcipes de su obra que, en alg\u00fan momento de nuestras vidas so\u00f1amos o vivimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SivYYG\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">M\u00e1s info<\/a> &#8211; <em><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3SivYYG\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>El Conde Lucanor<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y de siglos sabe El Conde Lucanor, pues se escribi\u00f3 entre los a\u00f1os 1328 y 1335, diez a\u00f1os antes del Decamer\u00f3n de Boccaccio escrito entre 1348 y 1353, otro libro considerado desde siempre como un cl\u00e1sico. Con \u00e9l se inicia \u201cen Espa\u00f1a y Europa la prosa de ficci\u00f3n en lengua vulgar\u201d, nos dice Juan Loveluck en el Pr\u00f3logo de la obra publicada por Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1956 (versiones antigua y moderna). Por cierto, el t\u00e9rmino \u201cvulgar\u201d del lat\u00edn vulgaris, no se entend\u00eda en la \u00e9poca de don Juan Manuel como com\u00fanmente hoy se entiende la expresi\u00f3n, con fuerte carga sem\u00e1ntica peyorativa, sino simplemente vinculada con el vulgo, como de hecho lo se\u00f1alan las dos primeras expresiones de la RAE.\u00a0 Y \u201cvulgo\u201d significa: \u201cCom\u00fan o conjunto de la gente popular\u201d y \u201cConjunto de las personas que en cada materia no conocen m\u00e1s que la parte superficial\u201d. La \u201clengua vulgar\u201d, en consecuencia, era la hablada por el pueblo, derivada del lat\u00edn vulgar, a diferencia de la lengua de los letrados que hablaban y escrib\u00edan el lat\u00edn culto.<\/p>\n","protected":false},"author":162,"featured_media":80465,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"se escribi\u00f3 entre los a\u00f1os 1328 y 1335","format":"standard","video":"","gallery":"","source_name":"","source_url":"","via_name":"","via_url":"","override_template":"0","override":[{"template":"1","single_blog_custom":"","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"top","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","show_post_reading_time":"0","post_reading_time_wpm":"300","show_zoom_button":"0","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"0","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0"}],"override_image_size":"0","image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"crop-500","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post":"0","trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post":"0","sponsored_post_label":"Sponsored by","sponsored_post_name":"","sponsored_post_url":"","sponsored_post_logo_enable":"0","sponsored_post_logo":"","sponsored_post_desc":"","disable_ad":"0"},"jnews_primary_category":{"id":"","hide":""},"jnews_social_meta":{"fb_title":"","fb_description":"","fb_image":"","twitter_title":"","twitter_description":"","twitter_image":""},"jnews_override_counter":{"override_view_counter":"0","view_counter_number":"0","override_share_counter":"0","share_counter_number":"0","override_like_counter":"0","like_counter_number":"0","override_dislike_counter":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[16447],"class_list":["post-80464","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narradores","tag-el-conde-lucanor"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El Conde Lucanor y su huella en la literatura y la vida - Cooltivarte Portal<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La gracia de los cl\u00e1sicos es que nunca dejar de ser cl\u00e1sicos. 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