{"id":78802,"date":"2022-02-19T13:38:03","date_gmt":"2022-02-19T16:38:03","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=78802"},"modified":"2022-02-19T13:38:03","modified_gmt":"2022-02-19T16:38:03","slug":"la-verdadera-cenicienta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/la-verdadera-cenicienta\/","title":{"rendered":"La verdadera Cenicienta"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_78803\" aria-describedby=\"caption-attachment-78803\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-78803\" title=\"Ilustraciones de Gustave Dor\u00e9 para una edici\u00f3n de los cuentos de Perrault en 1867\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Ilustraciones-de-Gustave-Dore-para-una-edicion-de-los-cuentos-de-Perrault-en-1867-350x350.jpg\" alt=\"Ilustraciones de Gustave Dor\u00e9 para una edici\u00f3n de los cuentos de Perrault en 1867\" width=\"800\" height=\"620\"\/><figcaption id=\"caption-attachment-78803\" class=\"wp-caption-text\">Ilustraciones de Gustave Dor\u00e9 para una edici\u00f3n de los cuentos de Perrault en 1867 Imagen: <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/La_Cenicienta\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">wikipedia.org<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los cuentos de hadas suelen ser verdaderas \u201ccajas de Pandora\u201d, y no necesariamente ese mundo de sue\u00f1os y ensue\u00f1os habitado por hadas madrinas gentiles y bondadosas, por brujas malvadas y pr\u00edncipes cortesanos rom\u00e1nticos y valientes de los cuentos infantiles, \u201ccensurados\u201d por los c\u00f3digos \u00e9ticos y est\u00e9ticos de nuestra cultura occidental, enfatizados en el siglo pasado por el cine de Walt Disney, constructor de sue\u00f1os vividos ahora en la pantalla; pero lejos de sus or\u00edgenes, m\u00e1s cercanos a una \u201ccaja de Pandora\u201d, que a sue\u00f1os variopintos de dulces desenlaces. La curiosidad de Pandora, la primera mujer creada por mandato de Zeus al dios Hefesto, desata todos los males en la tierra. De hecho, su propio nacimiento se origina en un acto de venganza de Zeus a Prometeo, a cuyo hermano, Epimeteo, le presenta a Pandora con quien se casa. Como regalo de bodas recibe un enigm\u00e1tico&nbsp; <em>pithos<\/em> (tinaja ovalada que la tradici\u00f3n convirti\u00f3 en \u201ccaja\u201d), con estrictas recomendaciones de no abrirlo por ning\u00fan motivo. La curiosidad, sin embargo, don regalado por los dioses a Pandora, la llev\u00f3 a abrir la tinaja y los males cayeron sobre la tierra. Paul Diel, mencionado por Juan Eduardo-Cirlot en su cl\u00e1sico <em>Diccionario de S\u00edmbolos<\/em> (Editorial Labor, Barcelona, 1969), se\u00f1ala que Pandora \u201ces el s\u00edmbolo de la tentaci\u00f3n perversa a la que son expuestos los humanos, criaturas de Prometeo, rebelde contra el orden divino. Puede ser tambi\u00e9n un s\u00edmbolo de la imaginaci\u00f3n en su aspecto irracional y desencadenante\u201d. Nada m\u00e1s apropiado para referirse a los or\u00edgenes de los cuentos de hadas, &nbsp;y sobre todo a <em>La Cenicienta<\/em>, historia a la que dedicamos esta columna, repleta de t\u00f3picos literarios y est\u00e9ticos <em>sui generis<\/em> de los cuentos principescos, que generaciones de ni\u00f1as han so\u00f1ado a trav\u00e9s de la Historia de los hombres para vivir su propia realidad, \u201csin las tentaciones perversas\u201d del s\u00edmbolo de Pandora, como en la versi\u00f3n de Charles Perrault.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan de <em>La Cenicienta<\/em> es, precisamente, la de Charles Perrault, 1697, (nosotros usamos la versi\u00f3n francesa de 1902, <em>Cendrillon ou la petite Pantoufle de verre<\/em>, <a href=\"https:\/\/fr.wikisource.org\/wiki\/Contes_de_Perrault_(%C3%A9d._1902)\/Cendrillon_ou_la_petite_Pantoufle_de_verre)\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">wikisource.org)<\/a>, porque es la que despoj\u00f3 la historia del cuento de la violencia encontrada en la mayor\u00eda de las fuentes, desde las m\u00e1s antiguas hasta la de Giambattista Basile, <em>Pentamer\u00f3n<\/em>, cinco tomos publicados p\u00f3stumamente entre 1634 y 1636 (usamos la edici\u00f3n de Siruela, Madrid, 2019). <em>La Cenicienta<\/em> de Perrault es rom\u00e1ntica y dulzona, y en ella el bien predomina por sobre el mal que se reduce a la envidia de la madrastra y al maltrato que junto a sus hijas le dan a Cenicienta: \u201cLes noces ne furent pas plus t\u00f4t faites que la belle-m\u00e8re fit \u00e9clater sa mauvaise humeur: elle ne put souffrir les bonnes qualit\u00e9s de cette jeune enfant, qui rendaient ses filles encore plus ha\u00efssables. Elle la chargea des plus viles occupations de la maison: c\u2019\u00e9tait elle qui nettoyait la vaisselle et les mont\u00e9es, qui frottait la chambre de Madame et celles de Mesdemoiselles ses filles; elle couchait tout au haut de la maison, dans un grenier8, sur une m\u00e9chante paillasse\u201d. Pero prevalecen los valores como el amor y el perd\u00f3n: \u201cCendrillon, qui \u00e9tait bonne, fit loger ses deux soeurs au palais, et les maria, d\u00e8s le jour m\u00eame, \u00e0 deux grands seigneurs de la Cour\u201d.&nbsp; Es decir, la historia de Perrault tiene contenidos apropiados para la formaci\u00f3n \u201cval\u00f3rica de los ni\u00f1os en un mundo ideal\u201d, que rechaza los antivalores como la envidia y la venganza, pero que no se condice con la realidad que viven esos mismos ni\u00f1os, sobre todo hoy, que la violencia asoma virulenta por las distintas plataformas y aparatos tecnol\u00f3gicos a los que tienen acceso, pr\u00e1cticamente sin censura: \u201cLa violencia no es un hecho ajeno a la experiencia cotidiana del ni\u00f1o, quien, cada d\u00eda y durante horas, se hace testigo de escenas \u201ccrueles\u201d a trav\u00e9s del cine, la televisi\u00f3n y las revistas de series, donde se cuentan historias que tienen como tema central la violencia\u201d (V\u00edctor Montoya, <em>La violencia en los cuentos populares<\/em>, Ciudad Selva, <a href=\"https:\/\/ciudadseva.com\/texto\/la-violencia-en-los-cuentos-populares\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ciudadseva.com<\/a>).<\/p>\n<p>Por lo mismo, no era posible que las distintas ediciones de <em>La Cenicienta <\/em>que hoy circulan mayoritariamente por el mundo, prefirieran la versi\u00f3n de los Hermanos Grimm, muy diferente a la de Perrault y bastante m\u00e1s cercana a algunas de las fuentes m\u00e1s antiguas del cuento. La versi\u00f3n alemana de 1812, en los inicios Romanticismo (nosotros usamos <em>Cuentos escogidos de los Hermanos Grimm<\/em>, traducci\u00f3n de Jos\u00e9 S\u00e1nchez Biedma, 1872, <a href=\"https:\/\/es.wikisource.org\/wiki\/Cuentos_escogidos_de_los_Hermanos_Grimm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">wikisource.org<\/a>),&nbsp; no era apta para los c\u00e1nones est\u00e9ticos y \u00e9ticos de las pel\u00edculas de Walt Disney, por ejemplo, que populariz\u00f3 en la familia moderna el universo de los cuentos infantiles en general y de los cuentos de hadas, en particular. La versi\u00f3n de los Hermanos Grimm es m\u00e1s extensa, rica en detalles incluso po\u00e9ticos: \u201cArbolito peque\u00f1o, \/ dame un vestido; \/ que sea, de oro y plata, \/ muy bien tejido\u201d. <em>Las transformaciones del cuento maravilloso<\/em>, parodiando la cl\u00e1sica obra de Vladimir Propp (Rodolfo Alonso Editor, Buenos Aires, 1972), se visten de inocente lenguaje po\u00e9tico infantil que canta a \u201cTiernas palomas, amables t\u00f3rtolas, p\u00e1jaros del cielo\u201d, que han venido a ayudar a Cenicienta a seleccionar las lentejas: \u201cLas buenas en el puchero, \/ las malas en el caldero\u201d. Pero definitivamente cruel en la narraci\u00f3n de los hechos fundamentales de la historia. Aqu\u00ed, el zapato que desencadena la seguidilla de acciones violentas y sangrientas que van a descubrir que Cenicienta es la princesa que nadie conoce, es de oro y no de cristal: \u201cDiola entonces el p\u00e1jaro un vestido que era mucho m\u00e1s hermoso y magn\u00edfico que ninguno de los anteriores, y los zapatos eran todos de oro, y cuando se present\u00f3 en la boda con aquel vestido [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>Como en el cuento de Perrault, la anagn\u00f3resis, esto es, el reconocimiento de Cenicienta como due\u00f1a del maravilloso zapato, se produce con la prueba del zapato, que describe escenas propias de una historia de ambici\u00f3n sin l\u00edmites, de desamor materno, de sangre y dolor. La primera de las hijas de la madrastra es ordenada por su madre a cortarse los dedos de los pies para que pueda calzar el m\u00e1gico zapato: \u201c]\u2026] porque sus dedos eran demasiado largos y el zapato muy peque\u00f1o; al verlo la dijo su madre alarg\u00e1ndola un cuchillo: -C\u00f3rtate los dedos, pues cuando seas reina no ir\u00e1s nunca a pie: -La joven se cort\u00f3 los dedos; meti\u00f3 el zapato en el pie, ocult\u00f3 su dolor y sali\u00f3 a reunirse con el hijo del rey [\u2026]. Pero es denunciada por dos palomas que se encuentran en el \u00e1rbol que yace al lado de la tumba de la madre de Cenicienta. \u201cNo sigas m\u00e1s adelante, \/ detente a ver un instante, \/ que el zapato es muy peque\u00f1o \/ y esa novia no es su due\u00f1o\u201d.&nbsp; Lo mismo ocurre con la segunda hermana a la que su madre le ordena cortarse el tal\u00f3n: \u201c-C\u00f3rtate un pedazo del tal\u00f3n, pues cuando seas reina, no ir\u00e1s nunca a pie. -La joven se cort\u00f3 un pedazo de tal\u00f3n, meti\u00f3 un pie en el zapato, y ocultando el dolor, sali\u00f3 a ver al hijo del rey [\u2026]\u201d. &nbsp;Crueldad y poes\u00eda en una simbiosis narrativa que acerca la historia de los Hermanos Grimm a la crueldad de los cuentos del <em>Pentamer\u00f3n<\/em> y de los primeros relatos que se conocen. En esta versi\u00f3n que nosotros usamos, el castigo que reciben las hermanastras es la ant\u00edtesis del perd\u00f3n que reciben en el cuento de Perrault. Y este castigo es dado por un par de palomas que llevaba Cenicienta en sus hombros: \u201c[\u2026] y las palomas que llevaba la Cenicienta en sus hombros picaron a la mayor en el ojo derecho y a la menor en el izquierdo, de modo que picaron a cada una un ojo; a su regreso se puso la mayor a la izquierda y la menor a la derecha, y las palomas picaron a cada una en el otro ojo, quedando ciegas toda su vida por su falsedad y envidia\u201d.<\/p>\n<p>No deja de ser curioso que sean palomas blancas las que impongan el cruel castigo, m\u00e1s a\u00fan cuando ellas simbolizan la simplicidad, la pureza y su relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo: \u201cAl\u00e9m disso, a pomba branca simboliza a simplicidade e a pureza e, sobretudo na iconograf\u00eda crist\u00e3, o Esp\u00edrito Santo\u201d (Dicion\u00e1rio dos S\u00edmbolos, Editora Nova Cultural Ltda., C\u00edrculo do Livro, S\u00e3o Paulo, 1990). La crueldad de la madrastra, los zapatos de oro y el castigo a las hermanastras de la versi\u00f3n de los Hermanos Grimm, tienen antecedentes en el cuento chino <em>Yeh-Shen<\/em>, del siglo IX a.C., contado por Ai-Ling Louie (WordPress.com, <a href=\"https:\/\/habiaunayotravezblog.files.wordpress.com\/2017\/06\/yeh-shen-cenicienta-china.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">habiaunayotravezblog.files.wordpress.com<\/a>). El \u00fanico amigo de la hu\u00e9rfana Yeh-Shen es un pez al que cuida y alimenta y cuyas espinas tienen un m\u00e1gico poder. Este pez es muerto por la madrastra que odia a la ni\u00f1a: \u201cPero la madrastra, que hab\u00eda escondido una daga en la manga, acuchill\u00f3 al pez, lo envolvi\u00f3 en su ropa, y se lo llev\u00f3 a casa para cocinarlo en la noche\u201d.&nbsp; Son las espinas m\u00e1gicas de este pez las que visten a la Cenicienta china para que vaya a la fiesta del rey: \u201cPero lo mejor de todo era que en sus peque\u00f1os pies: calzaba las zapatillas m\u00e1s hermosas que jam\u00e1s se hayan visto. Estaban hiladas con oro, siguiendo el dise\u00f1o de las escamas de un pez, y las suelas brillantes estaban hechas de oro puro\u201d. El final del cuento nos relata la muerte violenta de la madrastra y su hija: \u201cPero el destino no fue tan generoso con su madrastra y su hermanastra. Como hab\u00edan sido poco amables con su amada, el Rey no iba a permitir que Yeh-Shen las trajera a palacio. Ellas permanecieron en su vivienda en la cueva, donde un d\u00eda, as\u00ed dicen, murieron destrozadas por una lluvia de piedras\u201d.<\/p>\n<p>Adentrarse en el mundo de los cuentos de hadas es ingresar a un laberinto no solo de transformaciones maravillosas que les son propias, sino tambi\u00e9n a versiones e interpretaciones que responden a la idiosincrasia de cada pueblo, con sus mitos y leyendas que arrastran de la tradici\u00f3n oral. Por eso la realidad de los cuentos de hadas trasciende la \u201cversi\u00f3n \u00fanica\u201d, pues responden a la conciencia social, cultural y pol\u00edtica de cada \u00e9poca, tal como ocurre con <em>La Cenicienta<\/em>, por ejemplo, en este cotejo que comentamos entre la versi\u00f3n de Perrault y la versi\u00f3n de los Hermanos Grimm. Al respecto Jack Zipes, citado por Concepci\u00f3n Torres en su ensayo <em>Cenicienta: de lo oral a lo transmedia<\/em> (Universidad de M\u00e1laga, AILIJ (<em>Anuario de Investigaci\u00f3n en Literatura Infantil y Juvenil<\/em>) 13, p. 167-184), comenta: \u201cPrimero fue un relato oral simple e imaginativo que conten\u00eda elementos m\u00e1gicos y milagrosos, relacionados con sistemas de creencias, valores, ritos y experiencias de pueblos paganos. Conocido tambi\u00e9n como cuento maravilloso o m\u00e1gico, experiment\u00f3 numerosas transformaciones antes de que la innovaci\u00f3n de la imprenta llevara a la producci\u00f3n de textos fijos y a convenciones de relato y lectura [\u2026]. Las innovaciones tecnol\u00f3gicas, en particular, permitieron la expansi\u00f3n del cuento de hadas a diversos \u00e1mbitos culturales, incluso Internet\u201d. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, llamar a esta columna \u201cLa verdadera Cenicienta? Porque todas ellas \u201cson verdaderas\u201d en cuanto su lectura es decodificada seg\u00fan los patrones culturales de cada sociedad en cada uno de sus tiempos. Cada una de ellas es una nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En las versiones que hemos revisado (Mar\u00eda Sanz D\u00edez, en su ensayo <em>Cenicienta<\/em> publicado en la revista de cultura <em>Trama y fondo<\/em>, N. 17, 2004, menciona alrededor de 700 versiones recogidas), la crueldad en sus diversas formas es la cara de la madrastra y sus hijas, de las blancas palomas o del rey, pero nunca de Cenicienta, quien recibe los males desatados de la \u201ccaja de Pandora\u201d y a quien la salva un ser maravilloso que tambi\u00e9n adopta variadas formas. Pero la versi\u00f3n de Giambattista Basile, ofrece al lector una Cenicienta vivaz, manipuladora y asesina, lejos de la candidez y estoicismo de las otras Cenicientas. Pero no es la versi\u00f3n que el p\u00fablico conoce, pues es \u201cinconveniente\u201d para los medios, la publicidad y el comercio. Al respecto, en su citado ensayo Montoya comenta: \u201cCon el transcurso del tiempo, los cuentos populares sufrieron una serie de mutilaciones tanto en la forma como en el contenido, y muchas de las adaptaciones, lejos de mejorar el valor \u00e9tico y est\u00e9tico del cuento, tuvieron la intenci\u00f3n de moralizar y censurar las partes \u201ccrueles\u201d, arguyendo que la violencia era un hecho ajeno a la realidad del ni\u00f1o y algo impropio en la literatura infantil\u201d.<\/p>\n<p>Es lo que ocurri\u00f3 con la versi\u00f3n de Basile, <em>La gata cenicienta<\/em> (Pasatiempo sexto de la primera jornada). Cenicienta, Zezolla en la historia, le cuenta a su profesora, de nombre Carmosina, que su madrastra la maltrata y que le gustar\u00eda que ella fuese su madrastra, \u201cporque no paras de hacerme mimos y caricias\u201d. Se lo dec\u00eda una y otra vez. Tanto va el c\u00e1ntaro al agua, que la profesora le dice c\u00f3mo matar a la madrastra: dej\u00e1ndole caer sobre el cuello la tapa de un ba\u00fal en cuanto le buscaba viejos harapos para ponerse. Poco dur\u00f3 el amor de Carmosina por Zezolla. Aparecieron seis hijas que ten\u00eda oculta y Zezolla se convirti\u00f3 en Gata Cenicienta. As\u00ed como en el cuento de Yeh-Shen, son las espinas m\u00e1gicas de un pescado que viste a Cenicienta, aqu\u00ed se trata de un d\u00e1til encantado que un hada hab\u00eda dado al pr\u00edncipe, padre de Zezolla, junto con una azada, una vasija de oro y un mantel de seda, para que se lo llevase a su hija: \u201c\u00a1D\u00e1til m\u00edo dorado, \/ con la azada de oro te he labrado, \/ con la vasija de oro te he regado, con el mantel de seda te he secado, \/ Desn\u00fadate y v\u00edsteme a m\u00ed!\u201d. No solo la muerte de la madrastra a manos de Cenicienta, distingue el texto de Basile de otras versiones conocidas, tambi\u00e9n el cl\u00e1sico zapato de cristal o de oro est\u00e1 ausente aqu\u00ed, pues solo se nos habla de un chap\u00edn: \u201ca ella se le cay\u00f3 un chap\u00edn, la cosita m\u00e1s deliciosa jam\u00e1s vista\u201d. Pero un chap\u00edn es un chanclo de corcho forrado de cordob\u00e1n; es decir, una especie de sandalia de madera o suela gruesa. Lejos, por lo tanto, del oro o del cristal, aunque era \u201cla cosita m\u00e1s deliciosa jam\u00e1s vista\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <em>La gata cenicienta<\/em> difiere tambi\u00e9n de los otros relatos en dos aspectos que no pasan desapercibidos. El primero, no hay un castigo ni para la madrastra ni para sus hijas. El segundo, y a mi juicio el m\u00e1s sorprendente, es el lenguaje utilizado que sobresale por sus expresiones idiom\u00e1ticas agresivas, populares y no exentas de groser\u00edas. Solo algunos ejemplos (el subrayado es nuestro): \u201c<em>esta maldita<\/em> comenz\u00f3 a cogerle inquina a la hijastra\u201d (p. 83); \u201cempez\u00f3 a <em>meterle en los cascos<\/em> al padre la idea de que desposase a su maestra\u201d (p. 84); \u201cmientras los esposos se dedicaban <em>a retozar<\/em>\u201d (p. 84); \u201c\u2019para que <em>se derritiera<\/em> de envidia\u201d (p. 86); \u201cle dijo que por cuatro <em>reales cagados<\/em> hab\u00eda maltratado su placer\u201d (p. 86); \u201cjuro que te doy una solemne paliza y tantas <em>patadas en el culo<\/em>\u201d (p. 87); \u201ca cuyo alrededor iban tantos criados que parec\u00eda <em>una puta sorprendida<\/em>\u201d (p. 87); \u201cconvoca al trompetero y, <em>tuturut\u00fa<\/em>, manda publicar un bando\u201d (p. 88; la palabra ya est\u00e1 resaltada); \u201c[\u2026] <em>qu\u00e9 comilona<\/em> y qu\u00e9 festejos hubo\u201d (p. 88); \u201ccuando hubieron acabado de <em>rechinar las muelas<\/em>\u201d (p. 88).<\/p>\n<p>Al final de la Introducci\u00f3n que Benedetto Croce escribe para el <em>Pentamer\u00f3n<\/em> en 1924, leemos: \u201cTambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del origen de las f\u00e1bulas debe convertirse en la historia de cada una de ellas por separado, pues son, en cada una de sus fases, la de una creaci\u00f3n nueva\u201d.<\/p>\n<p>S\u00ed, los cuentos de hadas son un laberinto de versiones e interpretaciones y cada lector puede, por qu\u00e9 no, atreverse con la suya.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Los cuentos de hadas suelen ser verdaderas \u201ccajas de Pandora\u201d, y no necesariamente ese mundo de sue\u00f1os y ensue\u00f1os habitado por hadas madrinas gentiles y bondadosas, por brujas malvadas y pr\u00edncipes cortesanos rom\u00e1nticos y valientes de los cuentos infantiles, \u201ccensurados\u201d por los c\u00f3digos \u00e9ticos y est\u00e9ticos de nuestra cultura occidental, enfatizados en el siglo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":162,"featured_media":78803,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"","format":"standard","video":"","gallery":"","source_name":"","source_url":"","via_name":"","via_url":"","override_template":"0","override":[{"template":"1","single_blog_custom":"","parallax":"1","fullscreen":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"top","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","show_post_reading_time":"0","post_reading_time_wpm":"300","show_zoom_button":"0","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"0","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0"}],"override_image_size":"0","image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"crop-500","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post":"0","trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post":"0","sponsored_post_label":"Sponsored by","sponsored_post_name":"","sponsored_post_url":"","sponsored_post_logo_enable":"0","sponsored_post_logo":"","sponsored_post_desc":""},"jnews_primary_category":{"id":""},"jnews_social_meta":{"fb_title":"","fb_description":"","fb_image":"","twitter_title":"","twitter_description":"","twitter_image":""},"jnews_override_counter":{"override_view_counter":"0","view_counter_number":"0","override_share_counter":"0","share_counter_number":"0","override_like_counter":"0","like_counter_number":"0","override_dislike_counter":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[16111,16113,16114,16112],"class_list":["post-78802","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narradores","tag-cenicienta","tag-charles-perrault","tag-la-cenicienta","tag-walt-disney"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La verdadera Cenicienta - Cooltivarte Portal<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Los cuentos de hadas suelen ser verdaderas \u201ccajas de Pandora\u201d, y no necesariamente ese mundo de sue\u00f1os y ensue\u00f1os habitado por hadas madrinas gentiles y bondadosas, por brujas malvadas y pr\u00edncipes cortesanos rom\u00e1nticos y valientes de los cuentos infantiles, \u201ccensurados\u201d por los c\u00f3digos \u00e9ticos y est\u00e9ticos de nuestra cultura occidental, enfatizados en el siglo pasado por el cine de Walt Disney, constructor de sue\u00f1os vividos ahora en la pantalla; 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