{"id":67828,"date":"2021-04-23T12:35:51","date_gmt":"2021-04-23T15:35:51","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=67828"},"modified":"2024-02-21T16:07:10","modified_gmt":"2024-02-21T19:07:10","slug":"ernesto-sabato-la-escena-del-tunel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/ernesto-sabato-la-escena-del-tunel\/","title":{"rendered":"Ernesto S\u00e1bato: la escena del t\u00fanel"},"content":{"rendered":"\r\n<figure id=\"attachment_67832\" aria-describedby=\"caption-attachment-67832\" style=\"width: 801px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-67832 size-full\" title=\"el tunel - ERNESTO S\u00c1BATO\" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/el_tunel-ERNESTO-SABATO.jpg\" alt=\"el tunel - ERNESTO S\u00c1BATO\" width=\"801\" height=\"594\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/el_tunel-ERNESTO-SABATO.jpg 801w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/el_tunel-ERNESTO-SABATO-300x222.jpg 300w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/el_tunel-ERNESTO-SABATO-768x570.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 801px) 100vw, 801px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-67832\" class=\"wp-caption-text\">el tunel &#8211; ERNESTO S\u00c1BATO<\/figcaption><\/figure>\r\n<p>Una escena peque\u00f1a y remota que se ve a trav\u00e9s de una ventanita: es una playa solitaria y una mujer que mira el mar como si esperase alguna cosa; tal vez un llamado imperceptible y distante. La escena sugiere, esto no es nada m\u00e1s que una opini\u00f3n, \u201cuna soledad ansiosa y absoluta\u201d. La mujer se concentra en el cuadro y su mirada no se aleja de la ventanita. Nada m\u00e1s del cuadro o del museo pareciera interesarle. Juan Pablo Castel se pregunta la raz\u00f3n de por qu\u00e9 mira solo la ventanita. Su cuadro Maternidad se ha reducido a una mujer que contempla aquella escena de la ventanita que deja ver la playa solitaria y el mar que la mujer mira. La escena del cuadro enlaza a Juan Pablo Castel con aquella mujer, a la que buscar\u00e1 durante meses y que finalmente encuentra por esas cosas del azar. Ella tambi\u00e9n recuerda constantemente la escena. Mar\u00eda Iribarne, porque ese es el nombre de la mujer, es la \u00fanica persona que se detuvo frente a la escena de la ventanita, \u201cque le ha dado importancia\u201d. Y esa contemplaci\u00f3n entr\u00f3 como un torbellino en la cabeza de Juan Pablo Castel, horadando un t\u00fanel laber\u00edntico del que ninguno de los dos saldr\u00eda jam\u00e1s. O tal vez s\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La escena del t\u00fanel debe entenderse, en consecuencia, no en su significado denotativo, sino en su semiosis profunda que implica la lectura connotativa del pasaje de la novela <a href=\"https:\/\/amzn.to\/4bMP420\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>El t\u00fanel<\/strong><\/a> de <strong>Ernesto S\u00e1bato<\/strong> (Cap\u00edtulo III). A partir de este momento la novela adquiere un ritmo desenfrenado en la conciencia de Juan Pablo Castel, cuyo relato in extrema res, laber\u00edntico, de decires y desdecires, va estructurando las razones o sinrazones del crimen que anuncia en las tres primeras l\u00edneas de su historia: \u201cBastar\u00e1 decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mat\u00f3 a Mar\u00eda Iribarne; supongo que el proceso est\u00e1 en el recuerdo y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona\u201d. La escena de la ventanita que Mar\u00eda Iribarne contempla abstra\u00edda, va a significarle no solo la muerte a manos de un desadaptado social, vanidoso y violento, sino que har\u00e1 que la historia corra por dos mundos paralelos unidos por la locura del pintor: la realidad que envuelve a las personas y orienta sus vidas cotidianas y la realidad interior de Juan Pablo Castel, incapaz de encontrarse en otro mundo que no sea el t\u00fanel de su laber\u00edntica conciencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El relato adquiere entonces las caracter\u00edsticas de una \u00f3smosis narrativa en la que ambos mundos, la realidad interior de Juan Pablo Castel se conecta con la realidad exterior de Mar\u00eda Iribarne. Es el t\u00fanel que conecta la vida y la muerte; la cordura y la locura; el mundo exterior y el mundo interior. Cuando se entra a un t\u00fanel se abandona el mundo que nos rodea y nos sumergirnos en un espacio que suele ser atemorizante, pero tambi\u00e9n ofuscador. Al protagonista el t\u00fanel lo ha ofuscado en todas las variables sem\u00e1nticas del t\u00e9rmino: le ha turbado la vista, le ha oscurecido y ensombrecido su raz\u00f3n y lo ha trastornado, conturbado, confundido sus ideas. Lo ha, en una palabra, alucinado. S\u00e1bato, nos dice Mar\u00eda del Carmen Rodr\u00edguez \u201cplantea la existencia de m\u00faltiples vidas separadas como t\u00faneles paralelos y ajenos. La lucha por encontrar un medio de comunicaci\u00f3n con el Otro y hallar un sentido a la existencia se constituye como el objetivo y el esfuerzo de la novela\u201d. A rengl\u00f3n seguido cita a Juan Pablo Castel: \u201cme anima la d\u00e9bil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. AUNQUE SEA UNA SOLA\u201d (La angustia existencial: sendero hacia la locura en Catoblepas \/ Revista cr\u00edtica del presente, n\u00famero 41, 2005).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esa \u00fanica persona a la que alude Castel, espera encontrarla en los lectores de su historia: \u201cy aunque no me hago muchas ilusiones acerca de la humanidad en general y de los lectores de estas p\u00e1ginas en particular, me anima la d\u00e9bil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. AUNQUE SEA UNA SOLA PERSONA\u201d (Cap\u00edtulo II). Y termina su reflexi\u00f3n con estas palabras que son propias de su contradictoria conciencia: \u201cExisti\u00f3 una persona que podr\u00eda entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que mat\u00e9\u201d. Puede resultar curioso que Castel piense en alg\u00fan lector para que \u201clo entienda\u201d, pues su atribulada conciencia camuflada bajo una capa de aparente razonamiento l\u00f3gico, desnuda no solo su vanidad y violencia, tambi\u00e9n su desprecio por el mundillo de las sectas, cofrad\u00edas y gremios \u201cy en general por el conjunto de bichos que se re\u00fanen por razones de profesi\u00f3n, de gusto o de man\u00eda semejante\u201d (Cap\u00edtulo IV). Y en estas disgregaciones intelectuales plagadas de contradicciones no duda en desafiar al propio lector: \u201cPor otra parte, el que quiera dejar de leer esta narraci\u00f3n en este punto no tiene m\u00e1s que hacerlo; de una vez por todas le hago saber que cuenta con mi permiso m\u00e1s absoluto\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender en definitiva la escena de la ventanita? \u201cUsted ha sido la \u00fanica la \u00fanica persona que le ha dado importancia\u201d, le dice Juan Pablo a Mar\u00eda en su segundo encuentro. Una escena que al protagonista le produce miedo, y que a juicio de Mar\u00eda es un \u201cmensaje de desesperanza\u201d que encierra una verdad: \u201cLo que importa es la verdad. \/ &#8211;\u00bfY usted cree que esa escena es verdadera? \u2013pregunt\u00e9. \/ Casi con dureza, afirm\u00f3: \/ &#8211;Claro que es verdadera\u201d (todas las citas corresponden al Cap\u00edtulo IX). \u201cLa soledad ansiosa y absoluta\u201d que representa la playa solitaria y la mujer que observa, se traduce \u201cen un mensaje de desesperanza\u201d. Castel tuvo la seguridad de que Mar\u00eda Iribarne \u201cestaba aislada del mundo entero; no vio ni oy\u00f3 a la gente que pasaba o se deten\u00eda frente a mi tela\u201d (Cap\u00edtulo III). Mar\u00eda, como la mujer del cuadro, se identifica con esa \u201csoledad ansiosa y absoluta\u201d. Castel recordar\u00e1 este momento: \u201cSi cuando ella se detuvo frente a mi cuadro y mir\u00f3 aquella peque\u00f1a escena sin o\u00edr ni ver la multitud que nos rodeaba, ya era como si nos hubi\u00e9semos tuteado y en seguida supe c\u00f3mo era y qui\u00e9n era, c\u00f3mo yo la necesitaba y c\u00f3mo, tambi\u00e9n, yo le era necesario\u201d (Cap\u00edtulo XV).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y ese recuerdo lo lleva tambi\u00e9n a recordar la muerte de Mar\u00eda, su crimen: \u201c\u00a1Ah, y sin embargo te mat\u00e9! \u00a1Y he sido yo quien te ha matado, yo, que ve\u00eda como a trav\u00e9s de un muro de vidrio, sin poder tocarlo, tu rostro mudo y ansioso! \u00a1Yo, tan est\u00fapido, tan ciego, tan ego\u00edsta, tan cruel!\u201d. En Hombres y engranajes. Heterodoxia (Alianza Editorial, Madrid, 1973), S\u00e1bato comenta que las obras art\u00edsticas y literarias del siglo XX \u201chan descendido por debajo de la raz\u00f3n y de la conciencia, hasta los oscuros territorios que antes s\u00f3lo hab\u00edan sido frecuentados en estado de sue\u00f1o o de demencia\u201d. Se trata de una nueva universalidad que reemplaza a la universalidad de la raz\u00f3n impuesta por la ciencia: \u201cPero no hay que confundir esta universalidad con aquella otra que hab\u00eda dado la ciencia: la de la raz\u00f3n y de los entes abstractos de la matem\u00e1tica. Esta universalidad es la que se obtiene, como quer\u00eda Kierkegaard, mediante lo concreto e individual. No es la universalidad de la raz\u00f3n, sino de la sinraz\u00f3n\u201d. Juan Pablo Castel pertenece a esta clase de hombres que no responde a la universalidad de la raz\u00f3n sino de la sinraz\u00f3n. Su vanidad y egotismo lo convierten en un ser incapaz de relacionarse con los otros. Es un artista desadaptado social cuya insensatez lo lleva a convertirse en criminal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Un artista no es un hombre masa seg\u00fan la comprensi\u00f3n orteguiana, \u201cun objeto numerado\u201d como lo llama S\u00e1bato. Un artista es \u201cEl \u00danico por excelencia, es el loco que gracias a su demencia, a su incapacidad de adaptaci\u00f3n, a su rebeld\u00eda, ha conservado los atributos m\u00e1s preciosos del ser humano\u201d (Hombres y engranajes. Heterodoxia). La contradictoria personalidad de Juan Pablo Castel, su comprensi\u00f3n, o su no comprensi\u00f3n de las relaciones humanas, su juicio acerbo de los artistas, de las salas de arte, del p\u00fablico que las frecuenta, de los cr\u00edticos de arte; su negaci\u00f3n de todo y cualquier modelo de comportamiento social y art\u00edstico normado, su rebeld\u00eda ante s\u00ed y el mundo y su propia demencia, anticipan gran parte la escritura de Hombres y engranajes, que estudia los cambios de la cultura occidental desde el Renacimiento. Hay un di\u00e1logo perfecto entre este libro de ensayos (1951) y <a href=\"https:\/\/amzn.to\/4bMP420\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>El t\u00fanel<\/strong><\/a> (1948). Juan Pablo Castel vive en este mundo de sue\u00f1os y de demencia, el mundo de la sinraz\u00f3n. Por eso sus razonamientos confunden al lector que debe acompa\u00f1arlo con especial atenci\u00f3n en sus mon\u00f3logos con sus diatribas que dicen y se contradicen a cada instante: \u201cLas horas que pasamos en el taller son horas que nunca olvidar\u00e9. Mis sentimientos, durante todo ese per\u00edodo, oscilaron entre el amor m\u00e1s puro y el odio m\u00e1s desenfrenado, ante las contradicciones y las inexplicables actitudes de Mar\u00eda; de pronto me acomet\u00eda la duda de que todo era fingido. Por momentos parec\u00eda una adolescente p\u00fadica y de pronto se me ocurr\u00eda que era una mujer cualquiera, y entonces un largo cortejo de dudas desfilaba por mi mente: \u00bfd\u00f3nde? \u00bfc\u00f3mo? \u00bfqui\u00e9nes? \u00bfcu\u00e1ndo?\u201d (Cap\u00edtulo XVII).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Con todo, \u00bfno es acaso toda esta contradicci\u00f3n que habita la conciencia de Castel propia del ser humano? Ser humano significa estar entre la raz\u00f3n y la sinraz\u00f3n. La sinraz\u00f3n no es una entidad que se encuentre fuera de la realidad de las personas, como la literatura fant\u00e1stica tampoco es una realidad que habite otro mundo ajeno a la propia realidad de los hombres. Tanto una como otra forman parte de ese todo indivisible que es la realidad del ser humano. Juan Pablo Castel no podr\u00eda ser un personaje de una novela naturalista, por ejemplo, cuyos personajes responden a una concepci\u00f3n experimental del ser humano propiciado por el cientificismo decimon\u00f3nico. Para S\u00e1bato, la literatura del siglo XX \u201ces una literatura verdadera, dif\u00edcil y tr\u00e1gica, con una dureza que desconoci\u00f3 el siglo XIX [\u2026] Es \u00e9sta una literatura asc\u00e9tica y el amor aparece en ella como el reiterado espectro de la soledad y de la muerte. [\u2026] Sobre casi toda la gran literatura de hoy pesa el problema de la muerte, problema que se agudiza cuando el plazo es conocido [\u2026] La literatura de hoy no se propone la belleza como fin \u2013que adem\u00e1s la logre es otra cosa&#8211;. Es m\u00e1s bien un intento de profundizar el sentido de la existencia\u201d (Hombres y engranajes. Heterodoxia). Nada m\u00e1s apropiado para referirse a El t\u00fanel y su personaje central.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La locura de Juan Pablo Castel, su violencia injustificada hacia Mar\u00eda, o solo justificada por su irreparable condici\u00f3n de hombre consumido por su propia turbada soledad, incapaz de relaciones verdaderas, es la propia antesala de la muerte. Soledad y muerte son el verso y el anverso del asesino de Mar\u00eda: \u201cLo que m\u00e1s me indignaba, ante el hipot\u00e9tico enga\u00f1o, era el haberme entregado a ella completamente indefenso, como una criatura. \/ \u2014Si alguna vez sospecho que me has enga\u00f1ado \u2014le dec\u00eda con rabia\u2014 te matar\u00e9 como a un perro. \/ Le retorc\u00eda los brazos y la miraba fijamente en los ojos, por si pod\u00eda advertir alg\u00fan indicio, alg\u00fan brillo sospechoso, alg\u00fan fugaz destello de iron\u00eda. Pero en esas ocasiones me miraba asustada como un ni\u00f1o, o tristemente, con resignaci\u00f3n, mientras comenzaba a vestirse en silencio. \/ Un d\u00eda la discusi\u00f3n fue m\u00e1s violenta que de costumbre y llegu\u00e9 a gritarle puta\u201d (Cap\u00edtulo XVII). Su celotipia es uno de los motivos que desnuda el infantilismo de Juan Pablo Castel. Su inmadurez que solapa con sus t\u00faneles argumentativos, lo lleva a la violencia f\u00edsica y la agresi\u00f3n verbal que convierten su relaci\u00f3n con Mar\u00eda en una amenaza constante a su integridad f\u00edsica y moral. El S\u00edndrome de Otelo caracteriza su celotipia: \u201cLa persona est\u00e1 obsesionada con la idea de la infidelidad y muestra una serie de conductas que se manifiestan tratando de buscar pruebas que lo demuestren, por ejemplo, entrando en el ordenador o mirando el tel\u00e9fono m\u00f3vil de su pareja. Tambi\u00e9n puede mostrarse violenta o humillar al otro&#8221; (P. Crichton, Did Othello have &#8216;the Othello Syndrome? En Journal of Forensic Psychiatry &amp; Psychology, 1996).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cIngratitud y desconocimiento\u201d, reflexiona Juan Pablo en su celda: \u201cAhora que puedo analizar mis sentimientos con tranquilidad, pienso que hubo algo de eso en mis relaciones con Mar\u00eda y siento que, en cierto modo, estoy pagando la insensatez de no haberme conformado con la parte de Mar\u00eda que me salv\u00f3 (moment\u00e1neamente) de la soledad. Ese estremecimiento de orgullo, ese deseo creciente de posesi\u00f3n exclusiva deb\u00edan haberme revelado que iba por mal camino, aconsejado por la vanidad y la soberbia\u201d (Cap\u00edtulo XXVI). El mal camino que lo lleva a destruir el cuadro Maternidad, destrucci\u00f3n que presagia la muerte de Mar\u00eda: \u201cLo mir\u00e9 por \u00faltima vez, sent\u00ed que la garganta se me contra\u00eda dolorosamente, pero no vacil\u00e9: a trav\u00e9s de mis l\u00e1grimas vi confusamente c\u00f3mo ca\u00eda en pedazos aquella playa, aquella remota mujer, aquella espera. Pisote\u00e9 los jirones de tela y los refregu\u00e9 hasta convertirlos en gui\u00f1apos sucios. \u00a1Ya nunca m\u00e1s recibir\u00eda respuesta aquella espera insensata! \u00a1Ahora sab\u00eda m\u00e1s que nunca que esa espera era completamente in\u00fatil! (Cap\u00edtulo XXXIV). De la muerte de Maternidad a la muerte de Mar\u00eda no hab\u00eda m\u00e1s que un solo paso. El criminal, nos dice Freud, \u201cintegra dos rasgos esenciales: un egotismo ilimitado y una intensa tendencia destructora, siendo com\u00fan a ambos y premisa de sus manifestaciones el desamor, la falta de valoraci\u00f3n afectiva de los objetos humanos\u201d (Psicoan\u00e1lisis del Arte, Alianza Editorial, Madrid, 1973).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La escena de la ventanita que concluye con la muerte absurda de Mar\u00eda Iribarne, y que en alg\u00fan momento Juan Pablo Castel pens\u00f3 que lo alejaba del t\u00fanel que era su soledad, no fue m\u00e1s que \u201cuna rid\u00edcula invenci\u00f3n o creencia m\u00eda y que en todo caso hab\u00eda un solo t\u00fanel, oscuro y solitario: el m\u00edo, el t\u00fanel en que hab\u00eda transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida\u201d. De ese \u201ct\u00fanel oscuro y solitario\u201d del que Mar\u00eda Iribarne acaso fue una peque\u00f1a luz, Juan Pablo Castel solo saldr\u00eda para cometer su insensato crimen:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201c&#8211;Tengo que matarte, Mar\u00eda. Me has dejado solo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escena del t\u00fanel debe entenderse, en consecuencia, no en su significado denotativo, sino en su semiosis profunda que implica la lectura connotativa del pasaje de la novela El t\u00fanel de Ernesto S\u00e1bato (Cap\u00edtulo III). A partir de este momento la novela adquiere un ritmo desenfrenado en la conciencia de Juan Pablo Castel, cuyo relato in extrema res, laber\u00edntico, de decires y desdecires, va estructurando las razones o sinrazones del crimen que anuncia en las tres primeras l\u00edneas de su historia: \u201cBastar\u00e1 decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mat\u00f3 a Mar\u00eda Iribarne; supongo que el proceso est\u00e1 en el recuerdo y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona\u201d. La escena de la ventanita que Mar\u00eda Iribarne contempla abstra\u00edda, va a significarle no solo la muerte a manos de un desadaptado social, vanidoso y violento, sino que har\u00e1 que la historia corra por dos mundos paralelos unidos por la locura del pintor: la realidad que envuelve a las personas y orienta sus vidas cotidianas y la realidad interior de Juan Pablo Castel, incapaz de encontrarse en otro mundo que no sea el t\u00fanel de su laber\u00edntica conciencia.<\/p>\n","protected":false},"author":162,"featured_media":67832,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"subtitle":"","format":"standard","video":"","gallery":"","source_name":"","source_url":"","via_name":"","via_url":"","override_template":"0","override":[{"template":"4","single_blog_custom":"","parallax":"1","fullscreen":"0","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","show_post_reading_time":"0","post_reading_time_wpm":"300","show_zoom_button":"0","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0","post_calculate_word_method":"str_word_count","show_comment_section":"1"}],"override_image_size":"0","image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post":"0","trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post":"0","sponsored_post_label":"Sponsored by","sponsored_post_name":"","sponsored_post_url":"","sponsored_post_logo_enable":"0","sponsored_post_logo":"","sponsored_post_desc":"","disable_ad":"0"},"jnews_primary_category":{"id":"","hide":""},"jnews_social_meta":{"fb_title":"","fb_description":"","fb_image":"","twitter_title":"","twitter_description":"","twitter_image":""},"jnews_override_counter":{"override_view_counter":"0","view_counter_number":"0","override_share_counter":"0","share_counter_number":"0","override_like_counter":"0","like_counter_number":"0","override_dislike_counter":"0","dislike_counter_number":"0"},"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[2785,13316,20129,20128],"class_list":["post-67828","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-narradores","tag-el-tunel","tag-ernesto-sabato","tag-juan-pablo-castel","tag-tunel"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Ernesto S\u00e1bato: la escena del t\u00fanel - Cooltivarte Portal<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Una escena peque\u00f1a y remota que se ve a trav\u00e9s de una ventanita: es una playa solitaria y una mujer que mira el mar como si esperase alguna cosa; 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