{"id":127078,"date":"2026-04-29T14:20:46","date_gmt":"2026-04-29T17:20:46","guid":{"rendered":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/?p=127078"},"modified":"2026-04-29T14:20:46","modified_gmt":"2026-04-29T17:20:46","slug":"los-hilos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/los-hilos\/","title":{"rendered":"LOS HILOS"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_127079\" aria-describedby=\"caption-attachment-127079\" style=\"width: 1508px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-127079 size-full\" title=\"LOS HILOS por Guillermo Baltar Prendez \" src=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LOS-HILOS.jpg\" alt=\"LOS HILOS por Guillermo Baltar Prendez \" width=\"1508\" height=\"815\" srcset=\"https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LOS-HILOS.jpg 1508w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LOS-HILOS-300x162.jpg 300w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LOS-HILOS-1024x553.jpg 1024w, https:\/\/cooltivarte.com\/portal\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/LOS-HILOS-768x415.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1508px) 100vw, 1508px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-127079\" class=\"wp-caption-text\">LOS HILOS por Guillermo Baltar Prendez &#8211; Fuente imagen Gemini<\/figcaption><\/figure>\n<p>1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo escapar de aquellos <i>drones<\/i> gigantes, cuando se abalanzaban de manera brusca e imprevista? <b><i>Birdman*<\/i><\/b> hab\u00eda dejado de atravesar los cielos, y las usinas de h\u00e9roes se hab\u00edan consumido, tras la rebeli\u00f3n de los \u00faltimos prototipos de la industria <b><i>Westworld**<\/i><\/b><b>.<\/b> Las agencias de informaci\u00f3n de cada pa\u00eds intercambiaban especulaciones y hallazgos con los centros de inteligencia y espionajes m\u00e1s avezados. Apegados a sus bancos de datos, trazaban coordenadas y algoritmos tratando determinar en qu\u00e9 lado se hallaban las cosas reales y en donde las ficticias. La post posmodernidad pod\u00eda ahora materializarse en circundantes mundos paralelos, y las dimensiones expandirse m\u00e1s all\u00e1 de lo que hasta entonces se consideraba posible. Un mundo extra\u00f1o para que d\u00e9 tan extra\u00f1o hab\u00eda dejado de llamarse mundo, y hoy solamente era conocido como <b><i>El Otro<\/i><\/b>. Al ser ungido Rey, <b><i>Macbeth<\/i><\/b> empu\u00f1o un cetro embebido en sombras cegadoras. Hubiese deseado que los ciervos del bosque carecieran de ojos y que las canicas de los ni\u00f1os se fundiesen en el metal de la tierra. <b><i>Fleance<\/i><\/b> s\u00f3lo atino a correr mientras su padre era asesinado. El bosque se lo trag\u00f3 mientras <b><i>Baquo<\/i><\/b> fenec\u00eda. No hab\u00eda \u00e9pica en el fest\u00edn de la coronaci\u00f3n. S\u00f3lo una agitaci\u00f3n sigilosa y cimbreante, sobre el cauce por donde las profec\u00edas navegaban. Aguas tumultuosas que advert\u00edan: <b><i>\u201cNo partas hacia el Monte de Birman. Cu\u00eddate de la sangre que por ambici\u00f3n has derramado\u201d ***<\/i><\/b>. Cuidaos del ni\u00f1o y de sus alas ahora que los tres estr\u00e9pitos de la lluvia han partido. No importa que camines s\u00f3lo por la noche. Lo hecho, hecho est\u00e1. No puedes quitar de encima las consecuencia de tus actos. \u00bfNo es acaso esto lo que las escrituras nos ense\u00f1an? \u00bfHabr\u00e1s encendido las hogueras? Has quemado los cuerpos de tus enemigos y sin embargo no puedes alejarte del mal. Eres el mal. Un mar de confusi\u00f3n que la raz\u00f3n desprecia.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfAcaso cre\u00edste que habr\u00eda un ma\u00f1ana para los ni\u00f1os que ordenaste marchar? Subir las cimientes, lacerar los campos, arrasar las cosechas, electrocutarse bajo una furia desquiciada y&nbsp;<\/p>\n<p>febril? Esas manchas de reseca indican que el invierno a\u00fan no las ha lavado. Que el p\u00e1nico llega cada noche a la alberca donde acudes. Al granero desierto donde yacen cruces invertidas y s\u00f3lo atinan a se\u00f1alar las luces del poniente. Miserables los rostros de ojos blancos. Los caballos agarrotados. Las pociones contra las enfermedad del alma. Qui\u00e9n duerme s\u00f3lo en su alcoba muere solo. Qui\u00e9n piensa su final apenas se pavonea entre las luces circundantes. El grito. Esa despavorida quijada. Desenvainada en el territorio oto\u00f1al al que has llegado. Entonces buscas un lugar. Un sitio al que sea imposible renunciar. Los esp\u00edritus avanzan entre un cielo destruido y s\u00f3lo puedes guiarte por tu instinto, p\u00faes has dejado de confiar. Los esp\u00edritus avanzan sobre la tierra que se vuelve yerma. P\u00e9trea, dura como un yunque, sin encontrar encimeras donde poder ganar tiempo y templar los nervios. La tierra arde sobre las cabalgatas del viento. Sobre un escenario embadurnado de brumas. Una cartograf\u00eda de paneles tr\u00e1gicos donde la luna no osa desvestirse, ni gatillar su osamenta de astro. Entonces te vuelves y la llamas. Buscas su n\u00famero, enciendes la mecha, tomas el aparato y los digitas uno a uno. Da tono. Esperas con el est\u00f3mago girando. No responden. Salta el contestador. Nada dices. Apagas la se\u00f1al. Sigues en camino. Es invierno y a\u00fan no le has alertado de los peligros. Del helado viento y los amigos. El oso, la loba, el enorme ciervo.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fraternidad habitual de esos espacios descongestionados. A veces el lince llegaba con su cr\u00eda. Los habitantes de <b><i>Westworld<\/i><\/b> acud\u00edan a ellos. Pod\u00edan devorarla de un zarpazo, pero la Corona hac\u00eda valer el peso de la ley. La tradici\u00f3n no escrita y aquello de <b><i>\u201cno matar\u00e1s en vano\u201d<\/i><\/b><b>.<\/b> Parec\u00eda gracioso ya que los machos s\u00f3lo quer\u00edan despedazar a sus enemigos. As\u00ed como <b><i>Macbeth<\/i><\/b> hab\u00eda decidido eliminar a todo adversario. Real o ficticio.<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llegados a este punto, no era inveros\u00edmil entrever la posibilidad de un desenlace nada auspicioso. Saltaba a la vista la lista de errores cometidos. Pero ese nudo. Esa argolla trenzada en interminables e intrincadas vueltas, permanec\u00eda inalterada.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se hab\u00eda despedido. Lo hab\u00eda abandonado en un c\u00edrculo solitario. Hab\u00eda aparcado en las afueras de la ciudad mientras el mundo al que quiso pertenecer, comenzaba a ser invadido por una horda de saltimbanquis grotescos y enervados, cachorros de una civilizaci\u00f3n perdida. S\u00f3lo el ilusionista comprend\u00eda aquella irrupci\u00f3n de sombras. Aquel goteo interminable de ara\u00f1as enmascaradas y la raz\u00f3n de aquel ajusticiamiento innombrable en el pueblo de <i>Salem<\/i>. Un d\u00eda como otros en los a\u00f1os del Se\u00f1or, entre la furia y la displicencia absoluta.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el pub del pueblo a\u00fan funcionaba un reproductor de m\u00fasica. Un trasto de procedencia desconocida al que alguien hab\u00eda equipado de bater\u00edas. Viejos cassettes apilados unos sobre otros. Blues y country. Alguna ranchera, boleros, alg\u00fan tango tan perdedor como cualquiera. <b><i>Marvin Gave<\/i><\/b> se despachaba ahora. Un soul oscuro para estaciones destempladas. <b><i>Macbeth<\/i><\/b> acodado sobre la barra. Su herida se hab\u00eda convertido en un tap\u00f3n pl\u00e1stico. Un sello de lacre cuyo peso lo hac\u00eda cada tanto arquearse hacia delante. Beb\u00eda una <i>pinta <\/i>de granos oscuros. El cantinero hab\u00eda marcado la espuma con un hierro candente. <i>Declan <\/i>tras la barra lo contemplaba con cierta conmiseraci\u00f3n. El autoproclamado Rey, a\u00fan andaba tras aquel grupo de viejas indigentes. Evadidas tras un manantial ceniciento, mientras la lluvia comenzaba a descender sobre los campos de Escocia. Pero ahora, dentro de esa taberna ignoraba c\u00f3mo se hab\u00eda trasladado hasta ella y qui\u00e9n se hab\u00eda hecho cargo de sus vendajes. Apisonar sus heridas y volverlo a la vida tras ser atravesado una y otra vez por diferentes espadas.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>\u201cB\u00fascate un trabajo&#8230;\u201d<\/i><\/b> Escucho a sus espaldas. <b><i>\u201cPor all\u00ed hay un granero, quiz\u00e1s necesiten ayuda&#8230;\u201d<\/i><\/b> <i>Declan<\/i> le sirvi\u00f3 otra <i>pinta<\/i>. <b><i>\u201cEsta va por la casa\u201d<\/i><\/b> dijo el irland\u00e9s, s\u00f3lo que esta vez obvio el hierro candente. <b><i>Macbeth<\/i><\/b> mojo sus labios en la espuma gruesa y gorda de aquella malteada negra. <i>Marvin Gave<\/i> dio paso a <b><i>All Green<\/i><\/b>. El <i>soul<\/i> continuaba siendo tan oscuro como dominante y contagioso. Hablaba de almas descarriladas y sobre las consecuencias presumibles de los desastres. Posibles inundaciones y campos anegados. Sobre los bordes del r\u00edo ara\u00f1ados por caimanes, donde la vegetaci\u00f3n hund\u00eda sus ramas como intrincados tent\u00e1culos. Un cableado inescrutable de vegetales y pl\u00e1sticos, una irrigaci\u00f3n hacia un futuro sin rostro. Una di\u00e1lisis al cuerpo endemoniado y as\u00e9ptico.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llego una anciana. Desprolija y sucia. Luego otra. Finalmente una m\u00e1s seguida de una ni\u00f1a. Tres espectros gitanos taladrando el vaho de aquel espacio poblado por algunos lugare\u00f1os. <i>Declan<\/i> las vio al llegar. Aparecieron de la nada bajo el cobertor de agua. La lluvia arreciaba y sus ropas parec\u00edan pesar cientos de rocas. Avanzaban sobre la madera del piso, dejando un rastro h\u00famedo y largo como la cola de un caim\u00e1n. Nadie durmi\u00f3 esa noche. Los rel\u00e1mpagos arreciaban y los truenos desembocaban en intermitentes parpadeos. \u00bfY qu\u00e9 de esas almas encadenadas que nunca vieron el oc\u00e9ano? \u00bfQue apenas escucharon el gorgotear del agua resbalando a trav\u00e9s de las ramas? \u00bfLas personas unidas por un sue\u00f1o cu\u00e1nto pueden durar? \u00bfCu\u00e1nto si ese sue\u00f1o se ve atravesado por la tragedia? Dos rostros desbaratados y una b\u00fasqueda improbable. Entonces debes elegir que camino seguir. Tomar la responsabilidad y correr. Buscar la llaga. La llave del dolor o la felicidad. Intentar rastrearla. Llegar al descubrimiento como al abrir aquella caja de viejos cromos e insectos disecados dentro de peque\u00f1os tubitos. Autitos descoloridos y oxidados y una delgada bailarina en su <i>pax de deux<\/i> dentro de una peque\u00f1a y deslustrada cajita musical. Esa cajita que alguna vez hab\u00eda buscado para regal\u00e1rsela. Para ofrend\u00e1rsela como un gesto de afecto y reciprocidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una cajita antigua. La bailarina se inclinada hacia uno de sus lados. Girabas la cuerda y ella giraba vuelta tras vuelta. Una entrecortada melod\u00eda comenzaba a sonar. Notas de un vals vienes que acompa\u00f1aba aquella rotaci\u00f3n est\u00e1tica y singular. Como si en ese peque\u00f1o escenario, se trasladase una parte de un mundo imaginado. Un peque\u00f1o <i>souvenir<\/i> de un acto conciliatorio. <b><i>Macbeth <\/i><\/b>se puso en pie. Evito detenerse ante una mesa de <i>pool<\/i>, aunque tom\u00f3 al azar un taco delgado y puntiagudo. Volv\u00eda a sentir el cetro en sus manos. <b><i>\u201cNo quiero escucharlas!\u201d<\/i><\/b>; vocifero d\u00e1ndole la espalda a las tres ancianas mientras se escabull\u00eda por la puerta de emergencias. Estas apenas le prestaron atenci\u00f3n. Una de ellas alcanz\u00f3 a balbucear: <b><i>\u201cNo te escaparas rey de las sombras&#8230;\u201d.<\/i><\/b> En la calle la lluvia hab\u00eda dado paso a un fr\u00edo intenso. El cielo se hab\u00eda despejado y una luna hermosa brillaba con inusual claridad. Sobre un recodo. Hacia un callej\u00f3n unos hombres encend\u00edan un fuego para calentarse. Unas viejas ollas extra\u00edda de alg\u00fan basural serv\u00edan de recipiente donde incendiar papeles, viejos trozos de gruesos cartones, maderas de viejos muebles y artefactos irreconocibles. <b><i>Macbeth<\/i><\/b> crey\u00f3 entrever viejas visiones. Preso de un <i>deja vu <\/i>se encontr\u00f3 sumido en un tiempo al que alguna vez hubo de pertenecer. Cuando la soldadesca acampaba y en torno a una fogata se calentaban, o mientras esperaban alguna rendici\u00f3n que terminar\u00e1 con una temporada de asedio sobre alg\u00fan fort\u00edn o castillo enemigo. Escucho una risa y visionar en el cielo la figura de <b><i>Birdman.<\/i><\/b> Ese pajarraco mitad hombre mitad ave. Ese superh\u00e9roe que ya no se preguntaba que se dec\u00edan los hombres y las mujeres cuando hablaban de amor. Observaba como ciertas muchedumbres se iban convirtiendo en hordas y algunas de ellas se encaminaban hacia edificios gubernamentales con el rostro cubierto con la m\u00e1scara del <b><i>Joker.<\/i><\/b> (<i>El chico de la motocicleta parec\u00eda un extra\u00f1o en el para\u00edso. Engullido por un gusano temporal recordaba ahora ciertos peces de colores y aquellas disputas con otras pandillas).<\/i> Las bandas se agrupaban en torno a un <i>pogo<\/i> irregular extendi\u00e9ndose a trav\u00e9s de avenidas y parques. Los grupos represivos comenzaban a tomar posiciones y las emisoras televisivas comenzaban a desplegar sus aparatos t\u00e9cnicos. <b><i>Lisbeth Salander<\/i><\/b> finalmente hab\u00eda ingresado en la orden de las hermanas capuchinas. Estas hab\u00edan reproducido sobre el manto que cubr\u00eda los atributos de su fe, los rasgos de aquel drag\u00f3n que permanec\u00eda inmune ante cualquier intromisi\u00f3n. Las capuchinas llevaban ahora por distintivo un hermoso drag\u00f3n negro. Enigm\u00e1tico y desafiante. <i>Lisbeth<\/i> ya no llevaba su ordenador personal. Acud\u00eda a aquel santuario tan s\u00f3lo con un peque\u00f1o y antiguo \u00e1baco hallado en una tienda de emigrantes, en un barrio perif\u00e9rico de Estocolmo. Su castillo de hielo era ahora una celda de reclusi\u00f3n. Aunque haya resguardado entre sus pertenencias, un vibrador de m\u00faltiples opciones. Transparente y con zonas corrugadas, al que pod\u00edan incorporarse diversos accesorios. Por ejemplo si deseaba una penetraci\u00f3n doble o una succi\u00f3n clitoriana. Durante las noches pod\u00eda escuchar el griter\u00edo de la multitud, extendi\u00e9ndose a trav\u00e9s de las ramificaciones del archipi\u00e9lago. Parec\u00eda que un rumor universal se expand\u00eda incomprensiblemente por cada continente. Un rumor espectral y simult\u00e1neo, esparcido con la rapidez de un efecto domino.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>9.<\/i><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Macbeth<\/i><\/b> continuaba buscando sus territorios perdidos. Se alej\u00f3 de aquel despedazado callej\u00f3n y se encamino nuevamente hacia las tierras de <i>Birman<\/i>. \u00c9l tampoco pod\u00eda comprender esos cambios bruscos de tiempos y lugares. Tan s\u00f3lo se dejaba llevar, arrastrar por ese desconocido vuelo que lo zarandeaba de un tiempo a otro. As\u00ed se vio llegando hasta las puertas del convento. Golpe\u00f3 con su improvisado cetro. La llovizna arreciaba una vez m\u00e1s y se transformaba en cristales fr\u00e1giles. Agua nieve helada que chamuscaba la hierba de jardines y parques. <b><i>H\u00e9cate<\/i><\/b> a\u00fan no sab\u00eda si el pr\u00f3ximo encuentro se har\u00eda al rayar el alba. Si ser\u00eda a trav\u00e9s del trueno, el rel\u00e1mpago o la lluvia. Hab\u00eda invertido por esta vez el encuentro y no ser\u00eda a la hora del poniente. Quer\u00eda reunirlas para ascender r\u00e1pidamente por las colinas y volverse nuevamente bruma.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Macbeth<\/i><\/b> tambi\u00e9n ascend\u00eda por las pendientes. Tan lejos le resultaba <b><i>Forres<\/i><\/b> como cualquier otro lugar en la tierra.<i> Lisbeth<\/i> se neg\u00f3 a recibirlo. Nada pod\u00eda hacer por \u00e9l. Continu\u00f3 arrastrando su taco de billar, que de tanto trajinar se hab\u00eda afinado en su punta convirti\u00e9ndose en una filosa, puntiaguda y dura lanza. El desbaratado Rey parec\u00eda ahora un espectro en busca de s\u00ed mismo y de su propia autonom\u00eda corporal. El misterio descend\u00eda desde el cielo. Un mar de nubes se abat\u00edan como un inmenso turbante. Desplegado e inquieto por el que se filtraban azulados hilos de luz. De tanto en tanto alg\u00fan ave extra\u00f1a cruzaba sobre su cabeza y cre\u00eda escuchar las inescrutables voces de las brujas. Lamentaba haber extraviado aquellos dientes de lobo y los ojos disecados de serpientes que hab\u00eda hurtado. Pensaba que pod\u00edan servirle como ant\u00eddoto del propio veneno que hab\u00eda producido. Mientras tanto, el capit\u00e1n <b><i>Fausto<\/i><\/b> quer\u00eda largarse. Deber\u00eda haberlo hecho, cuando desde su rinc\u00f3n&nbsp; sombr\u00edo, vio como lo hac\u00eda <b><i>Macbeth<\/i><\/b> tras empu\u00f1ar aquel taco de la mesa de <i>pool.<\/i> No lo hab\u00eda hecho y ahora, viendo como <b><i>Siebel****<\/i><\/b> dormitaba, se preguntaba qu\u00e9 camino seguir. <b><i>Altmayer<\/i><\/b> y <b><i>Frost <\/i><\/b>escup\u00edan fuego cada vez que intentaban hablar o se\u00f1alar alg\u00fan rasgo digno de atenci\u00f3n. Pero \u00e9l, <b><i>Fausto<\/i><\/b>, continuaba perdido en s\u00ed mismo. Lejos ya del camino emprendido por <b><i>Macbeth <\/i><\/b>qui\u00e9n impert\u00e9rrito continuaba subiendo aquella cuesta irregular e inestable. Trastabillo m\u00e1s de una vez pero los tampones de sus heridas se manten\u00edan intactos. Sab\u00eda que no recuperar\u00eda su honor. Sab\u00eda que <b><i>Lady Macbeth<\/i><\/b> ya no exist\u00eda y que s\u00f3lo podr\u00eda consolarse si <b><i>Lagerta<\/i><\/b>, la Reina Vikinga, le permit\u00eda acceder hasta la Muralla Norte y saber si <b><i>Jon Snow<\/i><\/b> acordar\u00eda cederle el paso. Bajo tales circunstancias, pensar en <b><i>Margot Robbie<\/i><\/b> le llevaba a pensamientos impronunciables. \u00bfEn qu\u00e9 me hab\u00e9is convertido ahora que los p\u00e1jaros huyen incendiados? El hijo del Rey ha huido. \u00bfAcaso <b><i>Tiberio<\/i><\/b> no ha muerto tambi\u00e9n asesinado? \u00bfSe puede brillar cuando siempre se ha vivido preso de la oscuridad? \u00bfCu\u00e1ndo la <b><i>\u201cbestia pop\u201d<\/i><\/b> a\u00fan no hab\u00eda sido incubada?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El fantasma del <b><i>Rey Duncan<\/i><\/b> se levantaba cada noche. Husmeaba tras las volquetas donde orinan los hombres de la calle. Pensamiento tras pensamiento azotaban la mente de <b><i>Macbeth, <\/i><\/b>convertido en un indescriptible espectro. Que yermos los campos. Los desolados callejones por los que <i>los cantos rodados<\/i> buscaban no colisionar entre s\u00ed. \u00bfQui\u00e9n acompa\u00f1ara el vuelo del drag\u00f3n? \u00bfLa cinta de <i>Pierrot<\/i>, la risa del <i>Joker <\/i>una vez ca\u00edda la tarde y la rueca nocturna atraiga las hilanderas de <i>Vel\u00e1zquez <\/i>o las m\u00e1scaras de <i>Avignon<\/i>? Convertido en un tsunami de la existencia, <b><i>Macbeth <\/i><\/b>y su fantasma continuaba ascendiendo hacia la cima del monte. Buscaba aquellas brujas que inundaron de sed y sangre las playas de Normand\u00eda. Un d\u00eda <b>\u201cD\u201d<\/b> de la humanidad para salvarla de s\u00ed misma. El d\u00eda en que <b><i>Adolfo<\/i><\/b> fue proclamado canciller y poco despu\u00e9s firm\u00f3 un pacto con <b><i>Josef<\/i><\/b><i>.<\/i> Y m\u00e1s tarde mientras el destino se aferraba a lo inexorable los muchos <b><i>Macbeth<\/i><\/b> que en \u00e9l hab\u00eda se multiplicaron en los vientres de <i>Yocastas <\/i>y <i>Medusas<\/i>. Y entonces intentaron aprender a vivir en el infierno. El Monte Sina\u00ed quedaba muy distante. <b><i>Birdman<\/i><\/b> a\u00fan continuaba en las aulas de los crematorios y <i>el paciente ingl\u00e9s<\/i> s\u00f3lo era un \u00e9mulo de otros pacientes. <b><i>Fausto<\/i><\/b> deambulo por las calles. Busco a <i>Margot <\/i>para contarle su furia. S\u00f3lo la hall\u00f3 en las marquesinas de un cine de <b><i>Marvel<\/i><\/b><b>.<\/b> Las sombras del adulterio son las \u00ednsulas de la traici\u00f3n. Y no hay honor en ello. No hay m\u00e1s que tormento y mezquindad. Pero eso lo sab\u00eda. O lo aprendi\u00f3 ignorando que el ma\u00f1ana se har\u00eda cada vez m\u00e1s y m\u00e1s estrecho y que los t\u00faneles de salvaci\u00f3n terminar\u00edan por derrumbarse. Lo supo su respiraci\u00f3n. S\u00ed acaso sus exhalaciones as\u00ed podr\u00edan llamarse. Lo has debido saber cu\u00e1ndo cogiste aquel madero del billar, y ya en los entresijos finales del oto\u00f1o, marchaste hacia el bosque improbable en busca de <i>Ec\u00e1te<\/i> y sus hermanas. Sonaban entonces las alarmas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<b><i>Kieyv<\/i><\/b> era bombardeada y apenas te llegaban rumores de esa guerra que penalizaban nombrar. Absorto en sus heridas y preguntas, avanzaba hacia el final del trayecto. La lanza se hab\u00eda partido y ahora el trozo de madera que llevaba en sus manos, tanto pod\u00eda asemejarse a una batuta sin orquesta, o a los restos de lo que pod\u00eda haber sido una varita m\u00e1gica, pero ya sin trucos ni ilusiones. Los nombres del diablo se fund\u00edan en el barro. Como herrajes candentes se inscrib\u00edan en el lodo. <b><i>Fausto<\/i><\/b> buscaba su <b><i>Lolita<\/i><\/b> entre p\u00e1ginas de un libro que no llegaba a su n\u00famero fat\u00eddico. Las aguas de <i>Aqueronte<\/i> se aproximaban y las barcazas se ondulaban al ritmo del oleaje. Una voz le llego finalmente: <b><i>\u201cQui\u00e9n no tenga nada que esconder que lance la primera piedra !\u2026\u201d<\/i><\/b> Giro su rostro y vio la figura del lastimoso <b><i>Macbeth<\/i><\/b>. Prosegu\u00eda viaje tras las largas alambradas que&nbsp; separaban el callej\u00f3n de la avenida. Sonaban las sirenas de los radio patrulla y de los coches de asistencia m\u00f3vil tras los \u00faltimos tiroteos entre las autoridades y bandas rivales. A la distancia, la figura del monte se dibujaba dentada e irregular sobre el horizonte. La ciudad diezmada por los interminables bombardeos era una tierra de escombros y arenas. Un paisaje disecado como <b><i>gazas<\/i><\/b> apegadas a los huesos. Los padres lloraban a sus hijos y estos a sus abuelos Tres brujas se desvanec\u00edan entre la oscuridad de la maleza, y las brasas de la hoguera hab\u00edan dejado de humear. S\u00f3lo lo hac\u00edan ahora los restos de los barcos que hab\u00edan sido abordados. El mar era un estrecho de penalidades. Continuo ascendiendo. Su taco de billar era apenas una daga quebradiza. El bosque de <i>Birman<\/i> lo esperaba. El castillo de <b><i>Duns\u00ednane<\/i><\/b> era una luna iluminada. <b><i>Macbeth<\/i><\/b> lo mir\u00f3 por \u00faltima vez. Contin\u00fao ascendiendo. Las risas de la brujas resonaron en el aire y el viento se torn\u00f3 cobrizo. S\u00f3lo su torso avanzaba. Su cabeza una vez ca\u00eda, era jaleada s\u00f3lo por los empellones de sus pies.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>*<\/i><b><i>Birdman<\/i><\/b><i> o (la inesperada virtud de la ignorancia)- Pel\u00edcula de <\/i><i>Alejandro Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu<\/i> <i>estrenada en 2014<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>* <\/i><b><i>Westworld<\/i><\/b><i>. Premiada Serie de Ciencia Ficci\u00f3n de HBO emitida entre 2016 y 2022<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>*** <\/i><b><i>\u201cNo partas hacia el Monte de Birman. Cu\u00eddate de la sangre que por ambici\u00f3n has derramado\u201d<\/i><\/b><i> Parte del di\u00e1logo original de la obra <\/i><b><i>Macbeth <\/i><\/b><i>de William Shakespeare, 1623<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>**** <\/i><b><i>Siebel<\/i><\/b><i>. Escena referente a una situaci\u00f3n acontecida en una taberna, narrada en la obra <\/i><b><i>Fausto<\/i><\/b><i> de Goethe editada entre 1808 y 1832.&nbsp;<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo escapar de aquellos drones gigantes, cuando se abalanzaban de manera brusca e imprevista? Birdman* hab\u00eda dejado de atravesar los cielos, y las usinas de h\u00e9roes se hab\u00edan consumido, tras la rebeli\u00f3n de los \u00faltimos prototipos de la industria Westworld**. Las agencias de informaci\u00f3n de cada pa\u00eds intercambiaban especulaciones y hallazgos con los centros de inteligencia y espionajes m\u00e1s avezados. Apegados a sus bancos de datos, trazaban coordenadas y algoritmos tratando determinar en qu\u00e9 lado se hallaban las cosas reales y en donde las ficticias. La post posmodernidad pod\u00eda ahora materializarse en circundantes mundos paralelos, y las dimensiones expandirse m\u00e1s all\u00e1 de lo que hasta entonces se consideraba posible. Un mundo extra\u00f1o para que d\u00e9 tan extra\u00f1o hab\u00eda dejado de llamarse mundo, y hoy solamente era conocido como El Otro. Al ser ungido Rey, Macbeth empu\u00f1o un cetro embebido en sombras cegadoras. Hubiese deseado que los ciervos del bosque carecieran de ojos y que las canicas de los ni\u00f1os se fundiesen en el metal de la tierra. Fleance s\u00f3lo atino a correr mientras su padre era asesinado. El bosque se lo trag\u00f3 mientras Baquo fenec\u00eda. No hab\u00eda \u00e9pica en el fest\u00edn de la coronaci\u00f3n. S\u00f3lo una agitaci\u00f3n sigilosa y cimbreante, sobre el cauce por donde las profec\u00edas navegaban. Aguas tumultuosas que advert\u00edan: \u201cNo partas hacia el Monte de Birman. Cu\u00eddate de la sangre que por ambici\u00f3n has derramado\u201d ***. Cuidaos del ni\u00f1o y de sus alas ahora que los tres estr\u00e9pitos de la lluvia han partido. No importa que camines s\u00f3lo por la noche. Lo hecho, hecho est\u00e1. No puedes quitar de encima las consecuencia de tus actos. \u00bfNo es acaso esto lo que las escrituras nos ense\u00f1an? \u00bfHabr\u00e1s encendido las hogueras? Has quemado los cuerpos de tus enemigos y sin embargo no puedes alejarte del mal. Eres el mal. Un mar de confusi\u00f3n que la raz\u00f3n desprecia.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":226,"featured_media":127079,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"ngg_post_thumbnail":0,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard","override":[{"template":"4","parallax":"1","layout":"right-sidebar","sidebar":"default-sidebar","second_sidebar":"default-sidebar","sticky_sidebar":"1","share_position":"bottom","share_float_style":"share-monocrhome","show_share_counter":"1","show_view_counter":"1","show_featured":"1","show_post_meta":"1","show_post_author":"1","show_post_author_image":"1","show_post_date":"1","post_date_format":"default","post_date_format_custom":"Y\/m\/d","show_post_category":"1","post_reading_time_wpm":"300","post_calculate_word_method":"str_word_count","zoom_button_out_step":"2","zoom_button_in_step":"3","show_post_tag":"1","show_prev_next_post":"1","show_popup_post":"1","show_comment_section":"1","number_popup_post":"1","show_author_box":"1","show_post_related":"0","show_inline_post_related":"0"}],"image_override":[{"single_post_thumbnail_size":"no-crop","single_post_gallery_size":"crop-500"}],"trending_post_position":"meta","trending_post_label":"Trending","sponsored_post_label":"Sponsored by","disable_ad":"0","subtitle":""},"jnews_primary_category":[],"jnews_social_meta":{"fb_title":"LOS HILOS por Guillermo Baltar Prendez ","twitter_title":"LOS HILOS por Guillermo Baltar Prendez ","twitter_description":"\u00bfC\u00f3mo escapar de aquellos drones gigantes, cuando se abalanzaban de manera brusca e imprevista? 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Licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Informaci\u00f3n de la Universidad Complutense de Madrid, donde realiz\u00f3 estudios de Comunicaci\u00f3n Visual y Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n. Estudio c\u00e1mara y fotograf\u00eda en Madrid, incursionando dentro del dise\u00f1o gr\u00e1fico y el audiovisual. Estudi\u00f3 Edici\u00f3n y Post Producci\u00f3n Digital en la ECU. Desde 1976 escribe en los medios culturales m\u00e1s importantes del pa\u00eds. En los a\u00f1os ochenta cre\u00f3 los ciclos de conciertos de rock y exposiciones del Cabaret Voltaire de Montevideo. Public\u00f3 libros de poes\u00eda y particip\u00f3 de lecturas y performances. Todas las horas son del tiempo es su s\u00e9ptima muestra individual en Uruguay desde su regreso al pa\u00eds a fines de 2004. 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Dict\u00f3 cursos para egresados universitarios en la Facultad de Arte (Ienba), dentro de los programas de Educaci\u00f3n Permanente; tambi\u00e9n imparti\u00f3 seminarios sobre Fotomontaje en el Instituto Universitario BIOS. En mayo de 2010 a\u00f1o expuso Peque\u00f1as canciones en la sala del CdF. 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