Cerca de las 21:00 Montevideo Music Box se llenaba de jóvenes roqueros que destilaban una pretenciosa pasión a través de su vestimenta, sus particulares cánticos, pero también entre abrazos y miradas comenzaba el show por parte del público.
Luego del preámbulo que se regalaron los fans con algunas canciones, gritos y aplausos, entraban en escenario Guillermo (voz), Cuico (batería), Hugo (guitarra) y Grano (bajo) para, además de iniciar el recital con la canción “Noche alucinante”, prometer con la fuerza que se presentaron que así sería ese 4 de julio.
Trotsky Vengarán continuó el espectáculo con canciones como “Sueños rotos”, “Mala semilla”, “Ya no puedo parar” y “La duda”, canciones que fueron cantadas a la par por cada uno de los espectadores; espectadores que no sentían distancias ni diferencias con sus ídolos, por el diálogo constante que se puedo apreciar y disfrutar en esa “noche alucinante, noche que no quería terminar”.
El cansancio no fue partícipe del show para los músicos, pero mucho menos para sus seguidores. Desde la primera canción hasta la última, la energía se fue viciando y elevando. Los gritos, el pogo infaltable del punk rock, las banderas y en algunos casos las camisetas al aire, hicieron que la noche no tuviera altos ni bajos. Siempre el mismo nivel, pero siempre un nivel alto. Disfrutable, admirable y sobretodo contagioso.
Con casi cuarenta temas y un sólo corte de descanso, Trotsky Vengarán terminaba muy arriba la noche del 4 de julio con tres temas que no querían llegar a su final: “Historias sin terminar”, “Un beso y una flor” y “Do you love me?”.
Cincuenta y cincuenta es la definición exacta. La banda y los fans. La banda agradece a su público, el público queriendo más, agradece a la banda.
Imagen portada: Trotsky Vengaran en MMBox “Soldados Ninjas en pleno combate” 4 de julio 2015 Foto © Silvia Pedrozo
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