Los Miller es una de las grandes producciones del año, en cuanto a comedia comercial refiere. Viene de la reciente tradición de comedias sobre producidas de humor negro adulto, donde en algunos casos (éste es uno) ni se molestan en cambiar el elenco. Como pasó en la acertada “Horrible Bosses” (2011), con exactamente los mismos protagonistas (Jason Sudeikis y Jennifer Aniston) de la película que aquí nos encontramos escribiendo. Pero la suerte de Los Miller es bastante más irregular. La película comienza ya con voces en off durante los créditos iniciales, y lo primero que veremos son imágenes de archivo. Obsesionada por mostrarse contemporánea y renovada, ya en los primeros cinco minutos se habla de Youtube y de Facebook. Y hasta hay al menos cinco guiños explícitos a la empresa Apple y sus productos.
De todas formas el comienzo es simpático, presentando a nuestro protagonista David Clark como un modesto dealer de marihuana. David se verá atracado, perdiendo su pequeña fortuna, la cual tenía que enviar a su jefe (Ed Helms, más conocido como el-de-lentes-de-qué-pasó-ayer), cuyo papel recuerda al fascista e histriónico personaje del encubierto Tom Cruise en “Tropic Thunder” (2008). El jefe luego de este accidente, le propone a David traer marihuana contrabandeada desde la frontera mexicana, y así reivindicarse de su mala fortuna, siendo a su vez bien remunerado.
David se vuelve paranoico con la idea y no tiene mejor idea que reclutar gente para aparentar tener una familia tipo y así pasar desapercibidos por la frontera. Es por esto que invita a su poco lúcido vecino adolescente Kenny (Will Poulter), su poco amistosa vecina stripper Rose (Aniston), y a Casey (Emma Roberts), una aleatoria chica en etapa de adolescencia arisca.
El problema es que cualquier obstáculo que tenga esta familia para poder ir y volver de su viaje será tan pobre que se perderá la credibilidad de todo el mundo creado. Las personas con las que lidiarán a lo largo de su viaje son de un coeficiente intelectual apenas más alto que el de un retrasado. Si bien todo pretende ser una burla a distintos estereotipos, incluyendo por supuesto a la familia como concepto, la historia es insostenible. Y el problema no es que no sea una historia verosímil, ya que este tipo de comedias rara vez lo son. Pero incluso dentro de sus códigos de inverosimilitud y fantasía no hay reglas. Cualquier conflicto que haya en el camino se resolverá de forma impredescible, en el mal sentido. Hay algunos chistes ingeniosos y auténticos, pero en general son poco inspirados. También hay algunas situaciones por lo menos interesantes, como la de la familia simulando tener un bebé escondiendo un paquete de marihuana en una manta. O el paradójico final, Las actuaciones de todas formas no ayudan. Empezando con la monofacética Jennifer Aniston, quien viene prácticamente desde Friends haciendo más o menos el mismo papel, sin ni siquiera hacerlo bien durante todo este tiempo, inclusive durante la famosa serie. Y como yapa, se incluye una escena de strip tease que si bien pueda despertar en el hombre (o mujer) cierta excitación, está totalmente forzada y como salida de una publicidad de lencería. Puede que funcione para pasar el rato, pero a la vez tampoco llega a ser un producto agradable y entretenido del todo.
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