Este atractivo texto plantea en el personaje de Molly, ciega desde hace cuarenta años, feliz en su mundo de realidades no vistas, pero enriquecidas por la creatividad y la fantasía, muy desarrolladas desde una infancia enfrentada a la posibilidad de ver.
La doctora que pretende, inicialmente movida por una ambición y un reto profesional, realizar esa difícil operación, y un marido enamorado de esa criatura que crea permanentemente y es genuina en su vida social y doméstica, son los personajes que componen este trío. El universo de Molly, donde también se menciona a Rita su mejor amiga, que justamente no aparece, es invisible al público. Con la recuperación de la vista se va desmoronando todo aquel mundo, feliz, componedor de la realidad (la de Molly) su relación otrora armoniosa con los demás. Pierde empleo, la amistad se resquebraja y su matrimonio, se desdibuja. ¿Conviene tanto ver? ¿Lo que percibimos es real o está en el límite que cada uno le pone a la fantasía?
Un texto de alto contenido, donde los tres actores brillan y sobre todo, Claudia Rossi, en una composición sensible (no sensiblera), tierna y humana que nos llevan a cuestionarnos lo arriba mencionado. Espectáculo recomendable, y que se debe reservar con bastante anticipación, pues se desarrolla en el escenario de la Verdi y son pocas localidades.
Dirección: Anthony Fletcher,
Elenco: Claudia Rossi, Roxana Blanco, Oscar Serra
Escenografía: Claudia Sánchez
Vestuario: Diego Aguirregaray
Música: Leonardo Croatto
Sala Verdi – Jueves 21 horas
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