reflejos de julio le parq en cck buenos aires setiembre 2019 - Vista de la retrospectiva de Julio Le Parc en el Centro Cultural Kirchner (CCK), Buenos Aires, 2019. foto federico meneses

La vacuna del republicanismo

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles nos lega un principio fundamental cuando señala que “aunque lo que es bien para un particular es asimismo bien para una república, mayor, con todo, y más perfecto parece ser para procurarlo y conservarlo el bien de una república. Porque bien es de amar el bien de uno, pero más ilustre y más divina cosa es hacer bien a una nación y a muchos pueblos” (libro I, 1094 b), agregando que este principio, como el de todo su programa ético, debe completarse, debe realizarse, en la política.

Si la ética reflexiona sobre el accionar individual, el arte de la política implica cuidar del bien colectivo. Por supuesto, una cosa lleva a la otra y he ahí su entrelazamiento, su complementariedad.

Los individuos nos construimos en sociedad. Y la sociedad es tanto nuestro espejo como nosotros lo somos para ella. Así, por ejemplo, en una comunidad donde no existe un orden político justo, difícilmente podamos encontrar ciudadanos que aprecien la justicia social. Y viceversa. Y si no tenemos gobernantes íntegros, difícilmente podemos pretender vivir en una sociedad íntegra. O al menos, el mensaje será lo suficientemente difuso como para pretender tal integridad.

Tales asuntos suelen generar dilemas públicos y privados, y contemplarse claramente en relación con el accionar de las estructuras partidarias cuando ejercen el gobierno de la polis, o sea, cuando deben obrar en función del bien común y ya no por el del interés particular de su colectividad política. Lo mismo cuando se ejerce el fundamental rol republicano de ser el partido o el bloque de oposición al gobierno.

No resulta deseable, bajo ninguna circunstancia, invertir aquel principio aristotélico que subrayábamos al comienzo. Lo pisoteamos y lo negamos cuando la política se convierte en el arte de proteger a toda costa los intereses de mi partido, de actuar en función de la tajada a favor, del rédito electoral a futuro, que se le pueda sacar a una situación. Y cuando hablamos de una coyuntura que amenaza a la sociedad en su conjunto, que es percibida por la ciudadanía como una situación límite, el asunto es bastante más grave. Ahí, cada paso debe medirse en función del bien común y lo primero que debe dejarse de lado es la bajeza que la política partidaria puede hacer parte de su práctica cotidiana en tiempos de disputas electorales.

Cuando la falta de autocrítica y la victimización en favor de un interés particular, en desmedro del interés colectivo, cobra escena en la vida comunitaria, se expresan valores donde los individuos finalmente nos vemos reflejados. Y así, el juego de espejos se torna un problema, tanto individual como colectivo. ¿Qué moralejas podrían sacar nuestros ciudadanos de esta forma de actuar en materia pública, sobre todo en tiempos donde deben verse protegidos y amparados bajo el paraguas de un interés mayor?

El modo en que gobierno y oposición actúen en estas instancias decisivas de resolución de la pandemia, implica más que la obtención de una vacuna para inmunizarnos por unos cuantos meses respecto del coronavirus. Supone algo incluso más importante mirando hacia adelante, supone que lo que esta situación nos arroje en el espejo no sea una imagen borrosa, mezquina, que termine degradando el ejercicio de la política.

Ojalá que lo que finalmente obtengamos sea la vacuna de republicanismo que necesitamos en estas instancias y que el “ARN mensajero” de su principio activo sea políticamente aristotélico.

 

 

Imagen portada . Archivo – Vista de la retrospectiva de Julio Le Parc en el Centro Cultural Kirchner (CCK), Buenos Aires, 2019. Foto ©  Federico Meneses

 

 

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Pablo Romero

Pablo Romero

Pablo Romero García, profesor de Filosofía egresado del IPA, Fundador y coordinador del Proyecto Cultural Arjé, docente de Filosofía y de Informática en educación secundaria, docente de Ética en la universidad CLAEH. Maestrando en Política y Gestión de la Educación (Universidad CLAEH), se ha desempeñado como docente de Teoría y práctica de la Argumentación en la Universidad Católica y ha realizado ciclos de columnas de Filosofía en radio El Espectador y en el canal TVCiudad y conducido el programa "Punto F, el placer de pensar" en Ciudadela FM.