Un atentado ocurrido hace unos años en un boliche gay en Estados Unidos, en el que fallecieron 49 personas, sería el motivo que lleva a un cantante amateur a tomar clases con Amelia, una veterana profesora de canto. Ella es Estela Medina y el alumno Marcos Valls. ¿Por qué lo digo en condicional? Porque a medida que transcurre la obra de este joven catalán, se van develando muy de a poco, los reales motivos de esa entrevista.
La obra es inteligente porque nos presenta una serie de actuales conflictos que todos vemos a diario; la homofobia es uno de ellos. El hijo de la profesora fue una de las víctimas del atentado. No puedo contar la trama, pero más allá de todo, están todas aquellas cosas que dejamos de decir a los seres que se han ido. En el caso de Amelia calló por temor a ser tomada como vieja o retrógrada, o por vergüenza. Y eso crea un sentimiento de dolor, culpa, que lleva a agravios al chico, discusiones, enfrentamiento y todo se refleja en la actriz, que es Medina. Climas llenos de contrastes, ternura de madre, enojo consigo misma y con el alumno, amor no expresado hacia su hijo…
El libreto es muy bueno, las actuaciones, la puesta, la música, todo es una orquesta en la que no hay desafines. No crean que verán algo deprimente, pues se rescatan valores muy importantes.
El autor es un joven catalán que recuerda todos los atentados: Paris, Niza, etc., pero como dije es una comedia dramática, en la que no falta el canto bellísimo de los dos. También Valls tiene un papel de lucimiento. Teatro de calidad que no se debe perder.
La golondrina, de Guillen Clua
Dirección: Gerardo Begérez
Elenco: Estela Medina y Marcos Valls
Va los sábados a las 18 hrs y domingos a las 17 hrs. en Teatro del Notariado




































