
Si hay un lugar en el mundo (dejando de lado la Argentina toda) más fiel y devoto a Los Redondos, ese lugar es Uruguay. Esta noche de viernes las instalaciones de la Sala Zitarrosa se vieron colmadas completamente para la proyección de “El alucinante viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”. Entre cánticos, gritos, digamos… mucha adrenalina, gran parte de la comunidad Ricotera gozó durante casi 2 horas de archivos, testimonios, anécdotas nunca antes mostradas.
El documental realizado por el equipo “Comando Ludista”, integrado por Miguel Funes, Capitán Balurdo, Hidroman y Walter Blanco, trata sobre la génesis del grupo y llega hasta la edición del primer disco de Los Redondos, Gulp! en 1985.
Guillermo Beilinson (cineasta-hermano de Skay) es el encargado de relatar a través de imágenes inéditas, gran parte de la historia de los primeros años del grupo de La Plata, desde un primer viaje junto a su hermano a Francia e Inglaterra a fines de los años 60, en un momento de máxima ebullición tanto a nivel político (el mayo francés) como artístico (la etapa más psicodélica de los Beatles – Magical Mystery Tour mediante -, Hendrix, Pink Floyd, entre otros), para luego volver y formar Diplodocum Red and Brown . La historia transita por el origen de la relación Carlos Alberto “Indio” Solari – Eduardo “Skay” Beilinson – Carmen Castro “La Negra Poly”, entre viajes de hash, psicodelia, sueños de vida comunitaria, la Cofradía de la Flor Solar, años de brutal represión militar, sus primeros conciertos, una particular gira por Salta (en una van, atravesando cientos de kilómetros desde La Plata, con un joven por esos días locutor cronista llamado Lalo Mir quien relataba la llegada del grupo a la provincia), la era del cabaret ricotero, personajes de todo tipo, celebraciones paganas entre piñatas, equilibristas, bailarinas, gallinas y fuego, los clásicos buñuelos y mucha música que comenzaba a dejar su huella como algo único y novedoso, gestándose dentro de un rito sagrado entre todos los presentes y los locos delirantes sobre el escenario, una Libertad total, que contrastaba con la oscura realidad puertas afuera de donde se llevaba a cabo el naciente festejo ricotero.
Galtieri y la infame guerra de las Malvinas, la prohibición de emitir música anglo cantante por radio y por consiguiente la irónica explosión del Rock Argentino, años extraños y contradictorios (de ahí la eterna necesidad de reflexionar sobre ellos, aunque muchos quieran pasar la página como si nada, pero, en fin, eso ya sería otro tema). La vuelta a la democracia, la búsqueda del camino independiente como manifiesto fundamental en una industria en la que los empresarios ponen las reglas chacales sobre los artistas. La formación de los Redondos diríamos, más compacta, estudio, grabación, Ricardo “Rocambole” Cohen y…. Glup!.
Presentación en el mítico boliche del a posteriori tristemente célebre Omar Chaban, Cemento, y la historia que todos conocen (que nos toca de cerca con visitas del grupo por estas tierras, en 1989 en el Palacio Peñarol y en Laskina Bar o el recordado Centenario el 22 y 23 de Abril de 2001, uno de los últimos conciertos del grupo).
Es difícil imaginar la historia de los Redondos contada sin el testimonio de Skay o el Indio, quizás no fue posible, o no fue la idea o nos sorprendan con una nueva entrega que los incluya, esa que relate la etapa de los grandes discos, la de los estadios repletos, la de los Redondos como íconos de una generación.
A puro cantito como todo comenzó, todos nos fuimos con alguna historia nueva en nuestras mentes sobre los Redondos y con la extraña y poco racional esperanza (mas aún conocida la noticia reciente sobre la salud del Indio) de que se vuelvan a juntar sobre un escenario, aunque sea por 15 minutos, con solo eso alcanzaría.
Y sin ribetes fantasiosos, les cuento, sucedió… un buen amigo tuvo la suerte de lograr atrapar la pua que Skay brindara al publico finalizado uno de los dos show que dio el grupo en 2001 en el Centenario, ese día, imagínense esa majuga, es pogo, le pudo ganar a todos y logro quedarse con ella de manera casi mística afortunada, como un premio tan pequeño que puede significar tanto para algunos muchos. La lleva en su billetera desde ese día, yo le digo que la encuadre o algo parecido, que la va a perder, el no me hace caso… es una historia que merece ser contada, porque es el fiel reflejo de lo que es el sentir ricotero, es algo que siempre acompaña, que siempre esta ahí, como esa Pua que acompaña a Santiago cada día de su vida. Me voy a comer tu dolor y repetirme, te voy a salvar esta noche…que el infierno esta encantador.
Imagen portada: El Alucinante Viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Sala Zitarrosa 3 de julio 2015 Foto © Fernanda Aramuni
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