
En 2023, al cumplirse 40 años de la edición del segundo álbum solista de Charly García “Clics Modernos” , el sitio en Nueva York donde el músico argentino se había fotografiado frente a un graffiti – y que sería luego la portada mítica de aquel disco-, pasó a llamarse “Charly García corner“.
Además, ese mismo año, la revista RS señaló al álbum como uno de los mejores discos de rock en español de la historia.
Más allá de esa información propia de la difusión sensacionalista de la prensa roquera, hay algo de cierto en cuanto a catalogar al álbum de “mejor” en una lista acotada. La música de García y el personaje “Charly”, siempre fueron por diferentes carriles. Muchas de las veces, el personaje se devoró al artista: en otras el músico pudo más, y así en una compulsa durante décadas.
La crítica más fuerte en contra de su música ha sido de otros músicos con un pensamiento más de la izquierda antiimperialista. Para algunos, lo que hizo Charly en el año que citamos, fue copiar modelos, sonidos y recursos tecnológicos del norte, amén de “quedarse” con alguna cosita de otros artistas. Esto jamás fue negado por Charly García y remite un poco a la famosa cita de Óscar Wilde: “El mediocre copia, el genio roba“. Más allá de eso hay algo injusto en la valoración de la música llevada adelante por Charly. Hay influencias, hay “préstamos”, pero también hay un indudable talento y una intención siempre lúcida de introducir en lo que vino de afuera lo regional: el folclore y ,sobre todo, el tango.
En CM hay mucho de tango por más que pase desapercibido. Y en ese universo de sonoridad “new wave” tan notoria, con gestos de B 52’s o Smiths -es decir con un espíritu bailable y despreocupado-, hay grandes dosis de ironía y de oscuridad pos dictadura. CM es un resumen paradójico de aquel momento histórico.
Basta con detenerse en los textos (inteligentes y profundamente elocuentes). “No soy un extraño” es un doloroso tango; y también lo es la tremenda “Huellas en el mar“, por más que estén recubiertos de “nueva onda“. El más sorprendente alegato contra la represión es la bellísima “Los Dinosaurios“, donde García demuestra qué tan bueno es como pianista. CM es un disco mentiroso. Parece que habla de una cosa y habla de otra: confunde. Como las grandes obras de arte. Y es poderosamente actual, porque García estuvo adelante, casi siempre.













































