BEL MUR

BEL MUR + ESCULTURA + EXERCIT DE DONES

“Me motiva intentar mejorar las cosas desde quién soy y que el mundo sea un lugar diferente, que nos acompañemos unos a otros… No sé a dónde voy, pero ya no tengo miedo. En el camino que transito hoy tengo la sensación que mi vida vale.”

Bel Mur es una artista catalana que se dedicó al arte luego de una prolífica vida en el mundo empresarial como economista. Con 45 años comenzó a estudiar escultura en la Escola d’arts La Llotja y la Escola Massana, además de formarse en grabado, fotografía, pintura, cerámica y modelaje 3D.

“Consumo: 50 pantalones, 14 pares de bambas. Nos logran esclavizar a través del consumo para que el capitalismo se lo quede todo, para producir, para no tener espíritu crítico, para no preguntarte nada: quién soy, qué quiero, qué me hace feliz. Pero no nos damos cuenta: te metes en la bola y vas haciendo sin pensar siquiera si quieres las cosas. Nos vamos perdiendo y desaparecemos. A mí se me olvidó quién era, qué me gustaba: no quería casarme y me casé, llevaba los niños al aula, me perdí en la rutina. Siempre estuve hiperocupada porque tenía miedo al silencio de encontrarme a mí, de decir “¿y ahora qué hago aquí, conmigo?”. Me miraba al espejo y pensaba que quizá en otra vida podría hacer lo que me gustaba. Me levantaba y sentía qué horror, otro día… La vida de los demás me parecía mucho más interesante que la mía. Hasta que un día alguien me preguntó quién era y no pude responder, ahí fue cuando dije no más”

Inicialmente, no había rumbo claro. Un futuro en el arte largamente postergado ni siquiera asomaba en los planes de una persona que tan sólo buscaba tiempo y espacio para ser, para pensar.

“Dejé de trabajar como economista porque veía que no era mi camino, pero tampoco tenía claro cuál lo sería. Quise entrar en el mundo de las ONG, pero la gente de ese mundo me cerraba la puerta: yo venía de un mundo empresarial-capitalista y quería ayudar aplicando las formas que yo había aprendido en el sistema neoliberal. Y no se trata de eso, se trata de respetar ante todo la diferencia… aunque me habría gustado cambiar el mundo desde donde pensaba [ríe]. Cuando me rendí, cuando me dije “intenta ser justa con la gente a tu alrededor, ayuda si quieren, sin invadir” y empecé a respetar a los demás, empecé a respetarme a mí misma, aceptarme. Entonces vi que podía contribuir desde lo que soy y comencé a reciclarme hacia el mundo que yo quería.»

«En este momento una amiga me dijo en una exposición “cuando hablas con escultores y con pintores te iluminas, ¿nunca te vas a permitir a ti misma intentarlo?” No entendía, nunca me lo había planteado. Encontré un taller compartido y pasé mi verano pintando catorce horas por día. Cuando la pintura se me quedaba corta, daba volumen al cuadro, buscaba nuevos materiales, preguntaba… Entonces empecé a dedicarme al arte. Artista, sin horario fijo. Era gracioso, me levantaba a las nueve y me sentía culpable. Llegó un momento que hasta llegó a ser un tema de debate familiar, “¿A qué hora se levanta Isabel?” y yo aprendí a no pedir disculpas.”

Dentro de sus obras destacan “Som històries”, donde se pregunta quiénes somos, qué historias nos definen y “En lluita” donde presenta a las mujeres vistas como brujas y cita a la escritora Silvia Federici “somos las nietas de las brujas que no pudiste matar”. Actualmente, trabaja en “Exercit de Dones” un ejército de esculturas de mujeres abstractas que ya cuenta con más de doscientas piezas. Pretende ser un proyecto de arte social y colaborativo, siendo creado por personas, colectivos y movimientos sociales con valores feministas que será una herramienta de denuncia en forma de instalación, cuestionando eventos de la realidad cotidiana heteropatriarcal.

“Yo soy feminista porque al fin y al cabo lo que queremos es igualdad de oportunidades y dignidad para todos, que es como debería estar montada la sociedad: en los valores de las personas, tener lo mínimo para poder pensar y pensar desde el silencio. Estamos tan alejados… somos neoliberales ultracapitalistas, el valor de cada uno se mide en función del dinero y los logros hoy día… Te desconectás de verdad y luego ves “yo soy aquello que los demás ven en mí”:  soy en función de lo que estudié, dónde trabajo, qué he hecho, y hasta dónde he llegado. Meta: que el reflejo sea bonito. Nos han educado en la exigencia. Lo interiorizás, lo hacés tuyo, y creés que es lo habitual. Yo pinto mujeres pero he sido el prototipo de mujer típica educada en la sociedad patriarcal… Se esperaba una serie de cosas de mí: que estudiase, que me casase, que tuviese hijos, que fuera productiva y que cuidase a mi entorno. Cuando empecé a dibujar mujeres, hace ya cinco años, no sabía por qué. Mujeres, mujeres, mujeres. Cuadros enormes con miles de mujeres. ¿Por qué? Porque juntas sumamos, porque un mundo hecho por mujeres hubiese sido distinto. Me preocupa la actualidad, me preocupa la cosificación del cuerpo de la mujer, me preocupan los valores que nos rigen. Me apunté a escultura para hacer un ejército de mujeres abstractas, creado por miles de personas distintas, que invaden el mundo, que forman una red colaborativa, que ocupan espacios para que quede constancia de su presencia y denunciar así las desigualdades sociales.”

En su corta carrera ha logrado hacer exposiciones individuales y grupales, ha cosechado distintos premios y ser finalista en el concurso de la Fundación Vila Casas, además de tener sus piezas en colecciones privadas de España, París, Atenas, Roma y Nueva York. Aún así, vuelve siempre al rol vital del arte como herramienta colectiva de denuncia social.

“En un momento hice cuadros de paisajes que reflejaban mi estado de ánimo y me empezaron a preguntar el precio. Me di cuenta que me daría de comer. ¿Qué hago?- me pregunté ¿Pinto cuadros decorativos comerciales? ¿O sigo con lo que me mueve? ¿Lo que me permite seguir siendo yo? No quiero triunfar en el mundo del arte. El arte para mí debe ser una  herramienta que nos ayude a ser, a sentirnos libres. Todos somos artistas y todos somos creativos, si nos dejan. Quiero que el arte sea social, que le llegue a la gente, que despierte conciencias. Me interesan los proyectos colectivos: la fuerza está en el grupo… y por eso en mi arte no hay una única mujer… hay miles de mujeres. Si nos unimos da igual si eres niño, homosexual, migrante… podemos cambiar cualquier cosa… no hay derecho que haya tanta gente excluida.”

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Melania Geymonat

Melania Geymonat

Desde chica me he sentido motivada por contar historias, escribirlas, diseñarlas, actuarlas... ¡todo lo que pueda! Por ello en paralelo a mi carrera en Medicina he estudiado arte en diversas formas. Gracias al modo en que crecí tengo mucho aprecio por el valor de las pequeñas cosas, de la simpleza, del valor humano. Es lo que busco en las historias: personas que llevan a cabo aquello que les motiva más allá de las adversidades, ¡o con todo el viento a favor! Artistas que buscan la comprensión. La expresión. La comunicación. La contribución última a una sociedad de la que somos parte. Sentir que el mensaje que agregamos a este mundo, tan colapsado de información, es necesario. Importa. Motiva. Contribuye.