Lamentablemente acudí a la última función de Una Terapia sin Causa, en el Teatro AGADU. Fue una agradable sorpresa encontrar esta obra perteneciente a un autor nacional, que fue acreedor de una mención honorífica por parte de un concurso literario municipal en el año 2010. Realmente ingeniosa, inteligente, esta puesta de dos personajes: terapeuta (Fernando Lando) y paciente (Martín Arellano, también autor de la pieza). La trama es ingeniosa, con un humor inteligente y original. Un señor acude a terapia psiquiátrica porque todo le va bien en su vida, empleo, relación con su familia, mujer, hijos, suegra, todo es armonía, y por ese motivo se encuentra excluido de todos los restantes compañeros y amigos que lo rodean, invadiéndolo con sus problemas. Es así que le plantea al terapeuta que le encuentre ¡algo! para poder emparejarse con los demás y así poder ser centro de atención en reuniones sociales. Todo un ir y venir entre ambos que con una muy buena interpretación logran la risa del espectador, y ¿por qué no? la reflexión. ¿Queremos ser tan sanos mentalmente? ¿No nos estamos fabricando problemas para no salirnos del común de los mortales?. Pienso que se tiene que ver, y sobre todo estar atentos por si vuelve este título a cartelera en Montevideo u otra ciudad del país.
Elenco: Fernando Landó y Martín Arellano.
Dirección: Gustavo Casco.
Música: Carlos Egea.
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