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Whiplash o sobre la desgracia de decir “Buen trabajo”

Whiplash siguiendo las vetas del mundo dedicado al estudio de la música – en este caso del jazz – comenzó como un simple cortometraje presentado en el Festival de Sundance -la Meca del cine independiente norteamericano- hasta convertirse en una vociferante orquesta que implica la candidatura a cinco premios de la Academia -película, actor de reparto, guion adaptado, montaje y sonido.

Podemos partir de una premisa muy sencilla y cotidiana: de los docentes que alguna vez tuvieron ¿quién no recuerda al más odioso? ¿por qué nuestro recuerdo tiene la capacidad de resguardarle un lugar al sujeto que alguna vez nos hizo la vida imposible? ¿cuáles eran sus motivaciones?

La clave va en creer que la perfección es quizás un consecuente de la puesta a prueba extrema de nuestras limitaciones. Al menos esa es la pedagogía del violento profesor de música Fletcher -interpretado por un J.K Simmons que ya casi tiene el Óscar en sus manos como mejor actor secundario-. Y quizás esa era la idea de aquellos docentes que te dedicaron un mal trago.

Por otro lado, el estudiante de batería Andrew Neyman -interpretado por Miles Teller- se toma muy en serio las “lecciones” del profesor Fletcher para lograr así alcanzar la genialidad y el talento de su mayor ídolo , el músico de jazz Charlie Parker.

Esos son los senderos oscuros que esconde la génesis de la genialidad o del talento, o eso al menos, es el mensaje expuesto en la trama de esta cinta. Son las incertidumbres que acarrea la fórmula “para ser el mejor”, para la superación de las propias limitaciones, para negar la ecuación de recaer en la necesidad humana de que nos digan “bien hecho”. Estos puntos algo polémicos suman puntos de calidad a un filme que por momentos se convierte en un duelo actoral titánico e intenso.

Un choque de obseciones bien calibrado donde J.K Simmons logra ser el villano más empático del año y eso le genera una trascendencia imperturbable ; y donde tenemos la dicha de que Miles Teller no se dedique a hacer chistes algo baratos en filmes pésimos y se dedique de una vez por todas a actuar – ya dio algunas señales de ello en el film “The spectacular now” que podemos con humildad sugerir.

No dudamos de que el profesor Fletcher mataría a pedradas a Richard Dreyfuss en la recordada “Querido maestro”.

El amante de la buena música no saldrá defraudado por una cantidad de soundtacks realmente intensos y no olvidemos que no siempre la sumisión es algo presuntuosamente pintoresco como las “50 sombras de Grey”.

Imagen portada: http://www.hollywoodreporter.com

 
 

   

 
 

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Juan Pablo Tomasik

Juan Pablo Tomasik

Nacido el 25 de Agosto de 1985 . Curso en el Instituto de Profesores Artigas - especialidad filosofía- y algunos años supo desfilar por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación . Actualmente cursa en la Escuela Superior de Comunicación Social. Desde hace unos años sigue el oficio de librero.

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