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Un tiempo de Rupturas: Sociedad y cultura en el SXX

En el reciente ultimo libro póstumo, el historiador Eric Hobsbawm (1917-2012) hace un recorrido sobre los acontecimientos que incidieron en el arte y la cultura de la sociedad burguesa, una vez que esta desapareció, según el historiador, con posterioridad a 1914.
Hobsbawm, ingles, judío y de extracción marxista, ha sido siempre muy critico a la hora de analizar la evolución de la historia, fundamentalmente europea, con una mirada muy sagaz y de opiniones muy incisivas.
Nació en Alejandría y se crió en Viena y Berlín, pasando a vivir luego en Londres, ciudades que le generaron “el caldo de cultivo” para opinar a raíz de sus propia experiencia de vida.
En este libro analiza la evolución de la sociedad, considerando elementos muy particulares que sin dudas hacen a la historia, como la ciencia con su función social, la tecnología, la sociedad de consumo así como la situación de los judíos desde la emancipación de los mismos en 1800, con un análisis muy particular y detallado de los mismos en dicha época.
Dedica un par de capítulos a la sociedad burguesa europea entre los años 1870-1914 (Belle Epoque) y ahonda en el gran movimiento integral como fuera el Art Nouveau.
Hace hincapié en la situación del Imperio austrohúngaro en el SXIX y la situación de los judíos como sociedad burguesa destacada que fueron perjudicados en forma sorpresiva como fuera el caso de quienes vivían en Viena.
Cita a intelectuales y pensadores muy poco populares que incidieron en el cambio de rumbo de la historia, como John Bernal (1901-1971), según Hobsbawm, uno de los mayores intelectuales del SXX, Joseph Needham (1900-1995), bioquímico británico de origen chino, sin dejar de citar a intelectuales como lo fueron Sarte y Camus entre otros.
También destina un capítulo a la incidencia de la religión, las revoluciones y el poder.
Pero esta reseña apunta básicamente al capitulo donde Eric Hobsbawm analiza lo que el llama: “Decadencia y fracaso de las vanguardias del SXX”.
Las corrientes de vanguardias del SXX partían del supuesto de que las relaciones ente el arte y la sociedad habían cambiado radicalmente y que debía buscarse otras formas de mirar y analizar el mundo, pero mas allá de ser esta la tesis fundamental de Hobsbawm, a su criterio las artes visuales no alcanzaron ese objetivo ni podrían haberlo alcanzado jamás con un fracaso innegable, preguntándose si esto significaba la muerte de las vanguardias o de las artes visuales en su conjunto, como se les venia reconociendo convencionalmente y del modo en que se venían practicando desde el Renacimiento.
El fracaso de la modernidad, termino que se acuño desde mediados del SXIX, debía de ser una “expresión de los tiempos” contemporáneos, como queda bien claro en la famosa frase del movimiento vienes Sezession: “cada época necesita su arte , el arte necesita su libertad”.
El arte de cada época tenía que ser diferente al de sus predecesores, superior a lo realizado anteriormente pero esta claro que esto no siempre fue así, fundamentalmente por que no existía un consenso general sobre lo que significaba “expresión de los tiempos”.
La modernidad residía en los tiempos cambiantes y no en las artes que trataban de expresarlos.
Otro fracaso de las artes visuales fue la limitación técnica para poder expresar los nuevos tiempos.
El caballete que otrora fuera el medio mas eficaz hasta el Renacimiento, era insuficiente.
La pintura así como la escultura perdieron terreno, cediéndole la derecha a la opera, al cine, videos, conciertos, etc., obligando a pasar a las imágenes a segundo plano.
Ni siquiera el impacto en el cine de la pintura fue sustancioso como fueron otras artes que encontraron nuevas formas de expresarse en los nuevos medios o soportes artísticos.
Como bien lo destaca el autor en su libro, ningún pintor conocido en toda la historia del arte fue nominado para un Oscar.
Pero la arquitectura no corrió la misma mala suerte, pues ha sido inmune a los problemas que han asediado al resto de las artes visuales.
En 1950 Jackson Pollock (1912-1956) dijo que el arte tenía que expresar sentimientos, porque reproducir las cosas ya lo hacían las cámaras fotográficas, cosa que es poco frecuente encontrar hoy día en las obras de arte.
Las artes visuales tradicionales perdieron la batalla contra la tecnología.
Ninguna de las demás artes han sufrido tan dolorosamente el problema a la hora de la producción masificada. La arquitectura es inmune a las falsificaciones, al igual que la música o la literatura.
La crisis de las artes visuales es de una especie distinta a las que han afectado a las demás artes en el SXX.
Hasta finales del SXIX las vanguardias tanto musicales como visuales (impresionismo, simbolismo, postimpresionismo, art nouveau, etc.) enriquecieron el viejo lenguaje al tiempo que ampliaban la gama de temas que los artistas podían abordar.
La auténtica ruptura entre el público y el artista llegó con el nuevo siglo, entre 1905 y 1914, donde la vanguardia arremetió deliberadamente contra el pasado, pero una vez logrado dicho objetivo, emprendió un viaje a ninguna parte, según palabras de Hobsbawm.
“Hacia donde va el nuevo arte?” era la gran pregunta, que en el período entre los fauvistas y el Pop Art, se buscó responder deliberadamente, a través de una sucesión de nuevos estilos con sus infaltables manifiestos, dándole el lugar protagónico al artista mas que a la obra, ya que la obra se legitimaba si era realizada por un artista y esta nueva libertad amplió la gama de lo que se podía hacer en las artes visuales.

Y así llegamos a la época en que los nuevos lenguajes necesitaban subtítulos y comentarios, o sea palabras para ser entendidos, no en vano día a día los curadores de las bienales u otras manifestaciones de artes visuales, recurren a la literatura o la palabra escrita.

El SXX podía encontrar una expresión mas efectiva a través de los nuevos medios, de ahí que la mayor parte de las reivindicaciones revolucionarias de la vanguardia no fuesen sino retorica o metáfora.

Se ha descrito al cubismo como la vanguardia mas revolucionaria e influyente del SXX, pero aun al día de hoy, nos tienen que explicar en que consiste precisamente una obra cubista para poder entenderla.

Resumiendo, es imposible negar que la verdadera revolución en el arte del SXX no la llevaron a cabo las vanguardias del modernismo, sino que se dio fuera del ámbito del arte. Esta revolución fue obra de la lógica combinada entre la tecnología y le mercado de masas, o sea que fue obra de la democratización del consumo estético.

Por eso los dibujos animados de Walt Disney fueron mas revolucionarios que las pinturas al óleo o acrílico así como mas eficaces a la hora de transmitir el mensaje y la vanguardias no quisieron reconocer su fracaso hasta el triunfo de la sociedad de consumo moderna en la década de los cincuenta y al admitirlo se quedaron sin ninguna justificación. El arte estaba en bancarrota, de ahí las declaraciones de Marcel Duchamp (1887-1968) al pintarle un bigote a la Mona Lisa de Leonardo da Vinci (1452-1519), así como su rueda de bicicleta lo que luego le daría pie para presentar su mingitorio.

Y solo en Nueva York, Duchamp podría haber logrado su fama, pues en Paris, donde “no era para nada un buen artistas” como dice Cartier-Bresson, era solo uno mas de los intelectuales graciosos del momento.
El arte nuevo era una vez más inseparable de la construcción de una sociedad nueva que fue de la mano de artífices como Henry Ford o Le Corbusier, como cita Eric Hobsbawm.

 
 

   

 
 

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Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit - (Uruguay, 1961), es contador público de profesión. Hizo su formación artística en los talleres de Hugo Longa, Clever Lara y Lacy Duarte; escultura con José Pelayo y fotografía con Enrique Abal, Oscar Bonilla y Roberto Schettini. Realizó cursos de formación teórica con Nelson Di Maggio, Alfredo Torres, Nelson Baliño y Emma Sanguinetti, entre otros. Ha participado en muestras de fotografias, colectivas asi como individuales: 2007 – Facultad de Ciencias Económicas; Centro Cultural Lapido; Club de Golf; Fotogramas - Montevideo 2009 – Galería de arte La Pasionaria – Club de Golf - Montevideo 2010 – A la Follie; Trattoria La Commedia; Club de Golf – Montevideo 2011 – Museo del Azulejo; Fotograma; Club de Golf – Montevideo; Bienal X – Salto 2012 – Espacio Innova – Punta del Este Es asiduo asistente a las principales bienales de arte: Venecia, Lyon, San Pablo, Cuba, Porto Alegre, Lima, así como ferias de Basilea, Paris, Buenos Aires, entre otras. Es coleccionista de arte nacional, asesor de arte contemporáneo, escribe en sus blogs y es columnista de la revista de arte nacional “Cooltivarte” desde el 2012, asi como de la revista “Arte” del periodico “El Pais”. Blogs: www.coleccionbenoit.blogspot.com ; www.asesordarte.blogspot.com







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