Un Hombre irracional o sobre los planes (im) perfectos

Cierto día un comediante neoyorquino devenido en cineasta llegó a su realización número cuarenta y cinco.
Con los años , no voy a auto exigirme utilizar el término madurez para mi persona, comencé a degustar sus películas. Unas las he celebrado más que otras . Muchas me quedan por vivenciar.
No sólo provocar risas reflexivas o simplemente entretener le sale bien a Woody Allen llegando a sus 80 años de vida. Todos los años tiene algo que ofrecer, sea eso algo bueno,regular, mediocre o malo.
Tenemos cerca una pluma que cuando se pone más oscura, cuando profundiza en aspectos que rondan la moralidad humana desde una óptica más seria , agrada y mucho.
Y esa es la sorpresa que nos podemos llevar con “Un Hombre Irracional”, su ultima película.

Resulta que su protagonista Abe Lucas (encarnado de gran forma por Joaquin Phoenix, que ya hace mucho dejó de ser el “malo de Gladiador”) es un profesor de filosofía que pasa por una grave depresión y llega a una universidad pueblerina . No puede escribir , no puede entablar relaciones, no puede pensar en algo revitalizante que de sentido a su vida.
Los filósofos sabemos muy bien lo que es deprimirse cuando estamos todo el día pensando en los problemas del mundo, más si algún amor te abandonó y un amigo se murió en Irak, una de esas cosas no me ocurrió , tenía un amigo en Irak.
Pensar la existencia no es hacer burbujas de jabón con el mundo. Y Allen sabe muy bien maltratar a sus personajes con sus personales dilemas existenciales. Y por allí, se pasean referencias a Kant, Kierkergaard, Dostoievsky, los actos humanos y sus incongruencias con la moralidad correcta.

Para su consuelo, dos mujeres se enamoran de su cinismo y vulnerabilidad: una colega Rita (Parker Posey que de a poco la vamos a ir conociendo) que ve en él una oportunidad de escapar a una tediosa vida conyugal ; y una estudiante llamada Jill ( no puedo ser objetivo para hablar de Emma Stone , mis amigos lo saben y no me juzgan) que no puede por un momento dejar atrás su necesidad de querer protegerlo y todos esos embrujos que rodean el enamoramiento.

Una casual charla en una cafetería cambiará la perspectiva sobre las cosas en el protagonista, y cambiará el sentido que la película proponía en el primer acto donde uno se regocija con los comentarios y actitudes nihilistas de Abe.

El cambio en la trama nos lleva a ser testigos como espectadores, a ser cómplices de los planes de Abe (y de Woody como titiritero algo macabro) a compartir las sombras de sus protagonistas , al querer decidir por ellos o con ellos. Y todo desde un guión siempre más desafiante que lo habitual de la maquinaria hollywoodense.
Las decisiones y los actos de Abe lo empujan a un cambio personal, a una revalorización de la vida. Abe decide llevar un plan perfecto a la acción. Esa creencia, como todo el encantamiento que posee el creer, lo llevará a una posición sobre el sentido de su vida. Ahora no pidan perfección entre un plan y una corrección moral. Recuerden la idea sobre los actos humanos y las incongruencias con la moralidad.
La “masturbación teórica” no se corresponde con el mundo real, lleno de imperfecciones humanas. Para ejemplo sobran “youtubers”. Las piezas en un domino siempre son golpeadas por el movimiento, y los golpes recaen en la afectación del resto de las piezas . La caída final siempre depende del azar.

Allen comentó cuando presentó está película en el festival de Cannes:
“No hay una respuesta positiva a la desalentadora realidad de la vida. No importa lo que digan la filosofía, los psiquiatras o las religiones: todos terminaremos mal. Todo desaparecerá: el universo, el sol, las obras de Shakespeare y Beethoven. La cuestión de los artistas no es explicar a la gente por qué la vida vale la pena de ser vivida, porque no sería honesto. Lo único que podés hacer es distraer a la gente. Y distraerte a vos mismo, para no afrontar la realidad: hacer películas es una gran distracción. Si no, estaría preguntándome de qué trata la vida, pensando en que en un futuro muy distante voy a ser viejo, en que voy a morir y mis seres queridos también. Es demasiada carga”.

 
 

   

 
 

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Juan Pablo Tomasik

Juan Pablo Tomasik

Nacido el 25 de Agosto de 1985 . Curso en el Instituto de Profesores Artigas - especialidad filosofía- y algunos años supo desfilar por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación . Actualmente cursa en la Escuela Superior de Comunicación Social. Desde hace unos años sigue el oficio de librero.

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