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Un Carrito al Cielo “Ernesto RIZZO” Intervención ongoing

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El artista Ernesto Rizzo (Tango Villero) en su empeño por trabajar con símbolos populares de nuestra sociedad, propone pasear con un carro de supermercado intervenido con un espejo.

Con el aval del Ministerio de Educación y Cultura, declarándolo de Interés Cultural, los recorridos son fotografiados por los artistas Federico Meneses y Gerardo Carella.

Obra
Se utiliza uno de los símbolos de la sociedad de consumo, ya manejado ampliamente en el, como objeto que presta un servicio nuevo y diferente: poder mirar para arriba, los techos y cielo raso de la ciudad mientras se pasea un carro. Un carro de supermercado, símbolo de abundancia, al que se lo interviene colocándole en su parte superior un espejo, dejándolo vacío, para poder mirar al cielo.

Los objetivos de la performance e intervención es atraer el cuestionamiento del mirar al pasear otro punto de vista.

Un carro de uso diario en otro ambiente y con la posibilidad de otro uso. Algo tan banal, un objeto al que no se le presta mayor atención, que muchos desean, y otros roban, que nos permite cómodamente mirar para arriba, a otros lugares en un paseo seguro, apoyados en un carrito de supermercado. Una sorpresa que genera un vacío y en el vacío la posibilidad de ver algo nuevo.

Estos verdaderos ‘asaltos’ buscan una vez mas sorprender y cuestionar nuestro mirar para que surjan nuevos puntos de vista.

Para cada intervención que se realiza en distintas ciudades, los registros fotográficos son seleccionados e impresos en lona blackout componiendo un diseño de 1 metros de ancho por 20 metros de largo con 150 fotografías.

Pop Art – Definición y características

El pop-Art (“Arte Popular”) fue un movimiento artístico surgido a finales de los años cincuenta en Estados Unidos cuyas características son el empleo de imágenes y temas tomados del mundo de la comunicación de masas y su aplicación a la pintura. Se puede decir que subraya el valor iconográfico de la sociedad de consumo. El término “pop-Art” fue utilizado por primera vez por el crítico británico Lewwis Gennig en 1962 para definir el arte que algunos jóvenes estaban haciendo con el empleo de imágenes populares.

Puede afirmarse que el pop-Art es el resultado de un estilo de vida, la manifestación plástica de una cultura (la popular del capitalismo desarrollado) caracterizada por la tecnología, la moda y el consumo, donde los objetos dejan de ser únicos para producirse en serie.

En este tipo de cultura también el arte deja de ser único y se convierte en un objeto más de consumo. “La razón por la que pinto de este modo es porque quiero ser una máquina”, afirmaba el máximo exponente del movimiento, Andy Warhol. También es simbólica la afirmación de Richard Hamilton con respecto a su deseo de que el arte fuera “efímero, popular, barato, producido en serie, joven, ingenioso”. Todas ellas, serían cualidades equivalentes a las mercancías producidas en la sociedad de consumo.

Richard Hamilton es considerado el artista que creó la primera obra del pop-art: el collage titulado ¿Qué es lo que hace los hogares de hoy en día tan diferentes, tan divertidos?, que fue expuesto en la exposición titulada Esto es el mañana en la Whitechapel Gallery de Londres en 1956. En 1961 se presentaba el pop-art británico al público en una exposición que reunía obras de David Hochney, Derek Boshier, Allen Jones, R.B. Kitaj y Peter Phillips.

Los orígenes del pop-art se pueden encontrar en el dadaísmo y en su desprecio por el objeto artístico considerado como único y sagrado. Sin embargo el arte pop descarga de la obra toda la filosofía anti-arte de Dadá y encuentra una vía para construir a partir de imágenes tomadas de la vida cotidiana, al igual que Duchamp había hecho con sus ready- mades . En cuanto a las técnicas también toma del dadaísmo el uso del collage y del fotomontaje.

En el pop art se utiliza mucho la técnica de la yuxtaposición de diferentes elementos: cera, óleo, pintura plástica con materiales de desecho: fotografías, trapos viejos, collages, ensamblajes, etc. El pop es una manifestación occidental que ha ido creciendo bajo la sombra de las condiciones capitalistas y tecnológicas de la sociedad industrial. Norteamérica es el centro del programa, con lo cual se produce la americanización de la cultura en todo el mundo Occidental, en especial la de Europa.

Los temas pictóricos del pop art están motivados por la vida cotidiana, reflejan las realidades de una época y refuerzan el cambio cultural. la coca-cola, los helados, el seven-up, la pepsi-cola, la pasta de dientes, la sopa enlatada, los cigarrillos, todo ello se convierte en la iconografía de otra tendencia artística.

En Inglaterra, el pop-art empieza a gestarse en las discusiones que mantenían en el Instituto de Arte Contemporáneo de Londres desde 1952. Estas discusiones se centraban en torno al impacto que la tecnología moderna y los medios de comunicación de masas estaban teniendo en la sociedad.

El arte pop toma sus fuentes de las industrias del consumo y del ocio, de la publicidad y también de la historia del arte. Puede decirse que el pop de Kitaj y Hamilton es un pop culto y altamente intelectualizado, casi hermético en un sentido que no es el del pop habitual. El otro gran artista pop de la escena inglesa es David Hockney, para quien la herencia del movimiento moderno es fundamental y combina fotografías, cuadros abstractos y diversos tipos de material gráfico. Junto con Allen Jones forma la segunda generación del Pop británico.

Los precursores del pop americano son Jasper Johns y Robert Rauschenberg y el grupo propiamente “pop” lo forman Andy Warhol, Roy Lichtenstein, James Rosenquist, Jim Dine, Robert Indiana, Tom Wesselman y Claes Oldenburg. A pesar de esta categorización todos son diferentes entre sí. Warhol pretendía eliminar de la obra de arte cualquier traza o signo de manualidad; muchas de sus obras están hechas a partir de fotografías proyectadas sobre el lienzo.

Lichtenstein toma sus motivos de las tiras de cómics y los amplía a enormes dimensiones dejando visibles los puntos que resultan del proceso de impresión. Dine combina objetos reales con fondos pintados. Oldenburg fabrica objetos de la vida cotidiana (hamburguesas, navajas, etc.) a tamaños descomunales que instala en ocasiones en espacios al aire libre. Indiana pinta rótulos gigantescos que nos reclaman la atención y nos amonestan.

Fuente de información: Universidad Nacional Autónoma de México :: Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades

El consumismo en tiempos de globalización

La globalización es indiscutiblemente un fenómeno de nuestros días, que tiene gran influencia en muchos aspectos sobre los cuales se desarrollan las distintas sociedades contemporáneas. Mucho se puede hablar de este fenómeno, en el cual aparecen temas tan importantes como las economías globales, los medios de comunicación masivos, el consumismo y muchos otros, que relacionados entre sí conforman la realidad actual. En nuestro trabajo centraremos nuestra atención en el consumismo, fuente fundamental de desarrollo de los sistemas capitalistas a través de un fenómeno que repercute de forma directa sobre las bases de las sociedades establecidas.

Categorías Básicas

Valor de la mercancía – Karl Marx

“La riqueza en las sociedades en que impera el régimen capitalista de producción se nos aparece como un ‘inmenso arsenal de mercancías’ (…) La mercancía es, en primer término una cosa para satisfacer necesidades humanas, de cualquier clase que ellas sean”. Dejando de lado el carácter de estas necesidades y la vía por la cual son satisfechas, es que Marx nos presenta las distintas características de la ‘mercancía’.

“La utilidad de un objeto lo convierte en valor de uso” , este carácter del objeto esta dado por las cualidades materiales del mismo, las cuales no dependen del trabajo que este implícito y sirven para un conocimiento más real del objeto. Para Marx este carácter de la mercancía es el sustento o la base de lo que será una segunda característica de la misma, que es su valor de cambio. Esta segunda característica va a ser tomada en principio como el intercambio de valores de uso distintos, medidos en forma cuantitativa y a los cuales se les asignará ciertas magnitudes como gramos, docenas, etc.

“Ahora bien, si prescindimos del valor de uso de las mercancías estas solo conservan una cualidad: la de ser productos del trabajo (…) Con el carácter útil de los productos del trabajo, desaparecerá el carácter útil de los trabajos que representan y desaparecerán también, por tanto, las diversas formas concretas de estos trabajos, que dejarán de distinguirse unos de otros para reducirse todos ellos al mismo trabajo humano, al trabajo humano abstracto.” En síntesis la magnitud se medirá, en función del trabajo que encierre y a su vez este en función del tiempo empleado.

Debido a que los objetos se nos presentan en condición de valores de uso o de cambio, es que su condición de mercancía estará dada cuando encierre esta doble condición. Para ser una mercancía deberá conservar su forma natural y de valor, su valor de uso y de cambio.

Fetichismo de la mercancía – Karl Marx

Si enfocamos el tema basándonos pura y exclusivamente en la definición expuesta de mercancía, veríamos a estas como simples objetos de uso que sirven como piezas de cambio, sin encerrar estas ningún valor sutil o rebuscado. Pero es evidente que la intervención del hombre en la creación de mercancías ofrece un amplio espectro de variedades que dejan su forma simple y transparente para transformarse en objetos un tanto más complejos. Según Marx “La forma de la madera, por ejemplo, cambia al convertirla en una mesa. No obstante, la mesa sigue siendo madera, sigue siendo un objeto físico vulgar y corriente. Pero en cuanto empieza a comportarse como mercancía, la mesa se convierte en un objeto físicamente metafísico. No solo se incorpora sobre sus patas encima del suelo, sino que pone de cabeza frente a todas las mercancías y de su cabeza de madera empiezan a salir antojos muchos mas peregrinos y extraños como si de pronto la mesa rompiese a bailar por su propio impulso.”

Tomando en cuenta que en ocasiones los objetos se ven envueltos en formas sutiles, parecerían tener dones o cualidades naturales que son determinados socialmente y que proyectan lo que Marx define como el “carácter social del trabajo”. “Este carácter fetichista del mundo de las mercancías es el carácter genuino y peculiar del trabajo productor de mercancías.”

Concepto y tipos de acción social – Max Weber

La acción social se orienta por las acciones de otros, las cuales pueden ser pasadas presentes o esperadas como futuras.

No toda clase de “acción” es social, la conducta intima es acción social solo cuando esta orientada por acciones de otros. La actividad económica (de un individuo) únicamente lo es en la medida en que tiene en cuenta la actividad de terceros. Esta no es idéntica ni a una acción homogénea de muchos, ni a la acción de alguien influido por conductas de otros.

La acción social, como toda acción puede ser:

Racional con arreglo a fines: determinada por expectativas en el comportamiento tanto de objetos del mundo exterior como de otros hombres, y utilizando esas expectativas como “condiciones” o “medios” para el logro de fines propios racionalmente sopesados y perseguidos.

Racional con arreglo a valores: determinada por la creencia consciente en el valor ético, estético, religioso o de cualquiera otra forma como se le interprete propio y absoluto de una determinada conducta, sin relación alguna con el resultado, o sea puramente de ese valor.

Afectiva: especialmente emotiva, determinada por efectos y estados sentimentales actuales.

Tradicional: determinada por una costumbre arraigada.

Actúa de un modo racional con arreglo a fines quien oriente su acción por el fin, medios y consecuencias implicadas en ella y para lo cual sopese racionalmente los medios con los fines, los fines con las consecuencias implicadas y los diferentes fines posibles entre sí.
Actúa de un modo racional con arreglo a valores quien sin consideración a las consecuencias previsibles, obra en servicio de sus convicciones sobre lo que el deber, la dignidad, la belleza, etc., parecen obligarle.
La conducta afectiva está mas allá muchas veces de lo que es la acción consciente con sentido, implica una sublimación cuando la acción emotivamente condicionada aparece como descarga consciente de un estado sentimental.
La tradicional a menudo no es mas que una reacción a estímulos habituales, que se desliza en la dirección de una actitud arraigada. Se incluye en la sistemática, no solo en cuanto caso limite sino porque la vinculación a lo acostumbrado puede mantenerse consciente en diversos grados y sentidos.

Consumismo

El hombre en la sociedad de consumo:

La expresión sociedad de consumo se utiliza para designar a las sociedades en las que el consumo de los ciudadanos (demanda) se orienta y se dirige en función de las exigencias de la industria y no a la inversa, como había sucedido tradicionalmente.

La sociedad de consumo es la de los medios masivos de comunicación, la del desarrollo de la ciudad frente al campo, y la del dominio de los valores de la moda y el individualismo.

Las expresiones “sociedad de consumo” o “civilización de consumo” han evolucionado desde ser nociones abstractas de la economía hasta tener uso en el lenguaje diario. El hombre de nuestro tiempo, sobre todo en las sociedades industriales occidentales, pero no exclusivamente en ellas, se considera impulsado al consumo de productos –y más sutilmente, de imágenes, de ideas, de modos de vida- por encima de su voluntad, a través de ciertas formas de imposición que en ocasiones puede reconocer. Este reconocimiento no le impide continuar actuando según lo esperado por la sociedad, guiado por fenómenos paralelos como los de las modas, que aunque los reconozca solo protesta contra los estamentos superiores, aunque muchas veces no logra abstraerse el mismo de su colaboración.

La sociedad de consumo y los consumidores:

En la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de venta para fomentar la compra por impulso y decantar las decisiones de los consumidores hacia la adquisición de determinados productos previamente delimitados. En estas circunstancias, la decisión de compra deja de ser una atribución de los consumidores para pasar a manos de los productores, los cuales, a través de campañas de marketing y publicidad, y empleando el extraordinario potencial divulgativo de los medios de comunicación de masas, señalan lo que los consumidores deben comprar, generándoles necesidad. Sólo una minoría es consciente de la pérdida de soberanía para decidir lo que quiere consumir.

Por otro lado, el hecho de que existan campañas de marketing y publicidad sobre los productos, dota a éstos de un trabajo de carácter social, que, según Marx, implica el carácter fetichista de las mercancías, con lo cual el valor de dicha mercancía se verá incrementado en precio (ya que existe un trabajo elaborado pensado y estudiado detrás de los productos) y en sentido metafísico aportando a este una nueva cualidad que pretenderá ser lo que lo identifique como tal y lo distinga de los demás. Este proceso previo del producto antes de su exposición final, que implica un serio estudio de mercado y el aprovechamiento máximo de las nuevas tecnologías para lograr el reconocimiento y aprobación del consumidor final, dan al producto un carácter mágico y especial y su valor distara mucho de aquella primera concepción de valor de mercancía.

Los partidarios de la sociedad de consumo mantienen que todo individuo dispone de total autonomía para desarrollar su conducta de compra de bienes y servicios. En definitiva, en la economía de mercado la última autoridad es del propio consumidor. Sin embargo, en la sociedad de consumo, aquellos que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propicia la identificación de la posición social sobre la base de la tenencia de determinados bienes.

La publicidad como herramienta de la sociedad de consumo

Los distintos sistemas de comunicación a través de los cuales se dan a conocer productos, se impone una imagen favorable de los mismos, y se estimula su compra y su consumo, se denomina publicidad.

En la sociedad de consumo, la publicidad constituye el instrumento adecuado para adaptar la demanda de bienes de consumo a las condiciones y exigencias del sistema productivo. La publicidad actual desempeña un papel muy importante en la civilización industrial urbana, condicionando —para bien o para mal— prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana.

La “persuasión invisible” forma parte de la publicidad. Se ha podido observar que gran parte de esta última es de por sí invisible, con el objeto de evitar la resistencia o las formas de defensa racionales del consumidor.

Entre las características de la persuasión invisible están las formas y los colores. En algunos almacenes o mercados se ha podido comprobar que entre los productos idénticos de forma y marca, los consumidores se inclinan por los que tienen un color determinado. A veces, los colores están relacionados con ciertas marcas prestigiosas que los emplean para sus productos, pero generalmente se prefieren los colores vivos como el rojo, o los de “moda”.

El habitante de una ciudad promedio recibe decenas, quizá centenas, de mensajes publicitarios al día. Entran en su hogar por todas partes: la radio, la televisión y la prensa son los modos habituales, pero también la publicidad está presente en el teléfono, en el correo, la encuentra en la calle, en el ómnibus, en los letreros luminosos, en las carreteras, la encuentra en sus semejantes y, finalmente, él mismo se convierte en portador de publicidad. Ciertas camisetas llevan bordada la marca de fábrica, determinados pantalones la proclaman en grandes letreros nada discretos, y el portador de publicidad se siente ingenuamente satisfecho de llevar encima el producto de prestigiosa marca, convirtiéndose así en anunciante gratuito de la misma.

Trabajo realizado por Marcelo Vachetta, Andrés Rodriguez, Enrique García Fuente: I.P.A.

La pobreza

Es la circunstancia económica en la que una persona carece de los ingresos suficientes para acceder a los niveles mínimos de atención médica, alimento, vivienda, vestido y educación.
La pobreza relativa es la experimentada por personas cuyos ingresos se encuentran muy por debajo de la media o promedio en una sociedad determinada. La pobreza absoluta es la experimentada por aquellos que no disponen de los alimentos necesarios para mantenerse sanos. Sin embargo, en el cálculo de la pobreza según los ingresos, hay que tener en cuenta otros elementos esenciales que contribuyen a una vida sana. Así, por ejemplo, los individuos que no pueden acceder a la educación o a los servicios médicos deben ser considerados en situación de pobreza.

Efectos

Decenas de miles de personas en situación de pobreza fallecen cada año a causa del hambre y la malnutrición en todo el mundo. Además, el índice de mortalidad infantil es superior a la media y la esperanza de vida inferior.
Parece inevitable que la pobreza esté, según los criminólogos, vinculada al delito, aun cuando la mayor parte de las personas con muy bajos ingresos no sean delincuentes y estos últimos no suelan sufrir graves carencias. Otros problemas sociales, como las enfermedades mentales y el alcoholismo, son más habituales, debido a que son causas y efectos de la escasez de recursos económicos y de una atención médica inadecuada.

Distribución

La pobreza ha sido considerada como indicador de desigualdad de clase social y sexo en las sociedades industriales, en donde las mujeres que viven solas y las familias de clase baja presentan el nivel más bajo de pobreza. Asimismo, ha sido considerada como un indicador de trato económico desigual entre los países desarrollados y en vías de desarrollo, estando la riqueza acumulada en los primeros y la pobreza en los segundos, lo que forma la denominada línea Norte – Sur. Las zonas más pobres del mundo son el sur de Asia (Bangladesh, India y Pakistán), los países subsaharianos, norte de África, Oriente Próximo, Latinoamérica y este de Asia.

El Analisis De La Pobreza

Al estudiar el tema de la pobreza se pueden utilizar dos enfoques alternativos para clasificar a los hogares pobres. Ambos métodos intentan medir el mismo fenómeno, pero la información que requieren y los resultados obtenidos pueden diferir considerablemente.
Por un lado, el enfoque de la línea de la pobreza pretende determinar si un hogar es pobre o no de acuerdo al nivel de ingreso per capita familiar. Mediante este procedimiento se determina el nivel de ingreso mínimo per capita que una familia tipo necesita para acceder a un nivel de vida decoroso. Este enfoque toma en cuenta las necesidades del hogar del tipo alimentarias, en base a éstas, construye una canasta alimentaria y una canasta total (la cual incluye además otras necesidades). De esta forma, si el ingreso corriente per capita de la familia no alcanza para adquirir esta mencionada canasta alimentaria básica, el hogar queda por debajo de la línea de indigencia. En cambio, si a pesar de cubrir esta canasta básica alimentaria, sus ingresos no son suficientes para la canasta total, se dice que el hogar se encuentra por debajo de la línea de pobreza.

Por otro lado, el enfoque de las necesidades básicas insatisfechas apunta hacia aquellos hogares que sufren situaciones críticas en cuanto a la privación de bienes, recursos u oportunidades que posibilitan la subsistencia y el desarrollo en condiciones mínimas de acuerdo a la dignidad humana. El indicador de las NBI muestra el porcentaje de hogares que poseen al menos una de las siguientes características: a) más de tres personas por cuarto (hacinamiento crítico), b) habitan en viviendas inadecuadas (tipo de vivienda), c) carecen de baño con arrastre de agua (condiciones sanitarias), d) algún niño entre 6 y 12 años no asiste al colegio (asistencia escolar) o e)que en el hogar haya 4 o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tenga bajo nivel de educación (capacidad de subsistencia). Este enfoque no depende de las variaciones del nivel de ingreso corriente como la línea de pobreza, sino que apunta a la dimensión estructural de la misma y permite analizar la problemática a largo plazo.

Se debe considerar que el valor de la canasta que conforma la línea de pobreza es de tipo normativo y no representa adecuadamente a varias situaciones de la realidad. Puede resultar confuso que una persona sea calificada como no pobre por el sólo hecho de ganar un peso más que el límite indicado por la línea de la pobreza. Lo que se pretende medir es la calidad de vida y un peso puede marcar una gran diferencia, cuando realmente no debería ser un cambio significativo para medir el nivel de pobreza de la población.
En estos aspectos entran en juego una gran cantidad de variables tales como el nivel educativo, el acceso a servicios de salud y saneamiento, las oportunidades laborales, etc. El círculo vicioso de la pobreza es un proceso intergeneracional. Los bajos ingresos y las altas tasas de natalidad son obstáculos a las posibilidades de progreso educativo de los niños pobres. Los menores logros educativos juegan un rol decisivo en la posterior inserción laboral y las posibilidades de ascenso en este mercado, además de determinar el nivel de ingresos. Los trabajadores pobres realizan en general tareas no calificadas y poco remuneradas, con menores oportunidades de insertarse fuera del mercado informal o de empleos precarios.
Las políticas a aplicar para lograr disminuciones en los niveles de pobreza deben apuntar hacia la provisión básica de los bienes y servicios que aseguran la cobertura de las necesidades mínimas para llevar una vida digna. El objetivo es alcanzar la igualdad de oportunidades.

Una de las formas de definir la pobreza, más sencilla y más clara y sobre la que puede haber un consenso más generalizado, es aquella que hace referencia a la falta de elementos básicos para la vida integra del ser humano, como son salud, educación, cultura, desarrollo del ocio, vida social etc.
Un decálogo de elementos que constituirían los derechos básicos de cualquier ser humano:
Acceso a agua limpia y potable, vivienda digna, alimentación suficiente para una nutrición adecuada, un entorno y medio ambiente seguro, protección contra la violencia, igualdad de oportunidades, tener derecho a opinar sobre su propio futuro, acceso a medios para el sustento cotidiano, salud, educación.
Estos diez puntos constituirían un decálogo de derechos básicos a tener en cuenta, y cuando estos no se dan en su integridad, o alguno de ellos está ausente, podríamos hablar de pobreza. Así pues, podríamos hablar de la pobreza como algo multidimensional, definiendo tres ejes:

a) La pobreza material, aquella que hace referencia a la ausencia de bienes y servicios básicos.

b) La pobreza intelectual, aquella que condiciona el desarrollo cultural, ideológico, de pensamiento y político de las personas.

c) La pobreza social, aquella que afecta a la integración dentro de un colectivo referencial con plenos derechos, la participación dentro de la sociedad, la identidad diferenciada y respetada dentro del colectivo de inserción. Por lo tanto cuando hablamos de la multidimensionalidad de la pobreza hay que tener en cuenta su diversidad y complejidad, de forma que cuando se aborde la lucha contra la misma, se haga desde esta misma multidimensionalidad.
La pobreza tiende además a perpetuarse en si misma, generando lo que se ha venido en denominar, la cultura de la pobreza, que tiende a transmitirse de generación en generación haciendo cada vez más difícil la salida de la misma.
La pobreza es todo un entorno, es todo un medio ambiente, es un conjunto de condicionantes que impiden el desarrollo de personas concretas, que acostumbramos a llamar pobres. La pobreza no es el cúmulo de los sujetos que la padecen, es decir, “los pobres”, sino que es el entorno donde un conjunto de personas se desenvuelven y viven.
Podríamos decir que la pobreza no es “tener poco”, la pobreza es esencialmente el conjunto de barreras que hacen indigna la vida humana y en esencia es consecuencia de una relación injusta entre grupos humanos.

Datos Básicos Del Mundo

Una cuarta parte de la humanidad vive en estado de pobreza absoluta, es decir más de 1.000 millones de personas no pueden adquirir el alimento necesario para llevar una vida activa.
35.000 niños mueren cada día por causas directamente relacionadas con la pobreza. 130 millones de niños no reciben educación básica (de estos el 70% son niñas).
1.300 millones de personas no tienen acceso al agua potable (el 80% de las enfermedades del mundo se deben a beber agua no potable).
La distribución de la riqueza en el mundo es terriblemente injusta: un 15% de la población posee el 79% de la riqueza mundial y el 85%, el 21 % restante.
La población de los países industrializados representa aproximadamente un 20% de la población mundial, pero consume 10 veces más energía comercial que la de los países en desarrollo, y produce un 70% de las emisiones mundiales de monóxido de carbono y el 68% de los residuos industriales del mundo.
Un 70% de las personas que viven en pobreza extrema son mujeres.
Un informe de las Naciones Unidas de hace tres años afirmaba que en 1960 la proporción entre ricos y pobres era de 1 a 30 (un norteamericano o europeo valía lo que 30 haitianos). Ahora 40 años después, sin comunismo, con avances democráticos y el todopoderoso y todoprometedor capitalismo neoliberal, la proporción no ha disminuido, ni siquiera se ha mantenido, sino que ha pasado a ser de 1 a 60. Y si se compara los más ricos de los ricos con los más pobres de los pobres esta proporción es de 1 a 180.

Trabajo realizado por Juan Ignacio Pontis

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Federico Meneses

Federico Meneses

Por el 2003 surge la idea de armar un boletín electrónico "óbolo cultural" para difundir eventos que poco se sabían. Con el surgimiento de las redes sociales el boletín deja de tener su efecto y nace www.cooltivarte.com A fines del 2010 invito asociarse como co-director a Mauricio Conde, junto a todos los amigos colaboradores que se sumaron a la idea de aportar un granito de arena a nuestra cultura potenciando los eventos y dando más valor al conocer a los artistas mediante entrevistas, artículos de opinión, análisis, reflexión y crítica. Cooltivarte está presente en el medio local comunicando las noticias, críticas, opiniones y entrevistas, tratando de generar un valor cultural conociendo de cerca a los protagonistas, generando una conciencia colectiva y sensibilidad para este rápido diario vivir.

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